Inmigración y paz internacional: defender la dignidad humana, la justicia y la misericordia

Actualizado: hace 11 horas
Desde acoger a los migrantes hasta promover la paz en otras partes del mundo, la doctrina social de la Iglesia ofrece un marco de principios fundamentado en la dignidad humana, la responsabilidad de las naciones y el bien común. Descubre qué significa esto para los católicos de Colorado.
Parte 6 de una serie de 10 artículos sobre las prioridades de los obispos de Colorado en políticas públicas.

Las políticas migratorias deben garantizar que los inmigrantes recién llegados tengan acceso a sus necesidades humanas básicas, incluida la posibilidad de trabajar, y fomentar vías para obtener la ciudadanía. Promover la paz también es fundamental en las relaciones internacionales.
Nuestro Señor Jesucristo nos recuerda: “Era forastero, y me acogieron” (Mateo 25, 35).
Esta enseñanza no es opcional, sino que ocupa un lugar central en la fe católica. El evangelio nos llama a reconocer a Cristo en quienes buscan refugio entre nosotros: familias que huyen de la violencia, personas que buscan seguridad y niños que anhelan un futuro lleno de esperanza.
Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica: “Las naciones más prósperas tienen el deber de acoger, en cuanto sea posible, al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen” (CIC 2241).
En el 2016, el papa Francisco expresó este mismo sentir cuando invitó a los fieles a promover una “cultura del encuentro” y nos recordó que “Los emigrantes no son números, son personas que tienen rostros, nombres e historias”.
Cada migrante lleva en sí la imagen de Dios y merece respeto, compasión y apoyo.
Enseñanza de la Iglesia sobre la inmigración y la paz
La doctrina social de la Iglesia reconoce tanto los derechos de los migrantes como la responsabilidad de las naciones de regular la inmigración con justicia y misericordia.
La encíclica Rerum Novarum, publicada por el papa León XIII en 1891, estableció principios sobre los derechos y las responsabilidades de las personas. A partir de estas enseñanzas, los papas y las conferencias episcopales han formulado tres principios fundamentales sobre la inmigración:
Las personas tienen derecho a emigrar para asegurar su sustento y el de sus familias.
Los países tienen derecho a regular sus fronteras y controlar la inmigración.
Los países deben regular sus fronteras con justicia y misericordia.
En su encíclica Centesimus Annus, publicada en 1991, san Juan Pablo II retomó las enseñanzas de Rerum Novarum al abordar el destino universal de los bienes, principio que reconoce que Dios creó la tierra y puso sus recursos al servicio de toda la humanidad.
Cuando las personas viven bajo gobiernos que violan sus derechos, no respetan su dignidad o ponen en peligro sus vidas y las de sus familias, tienen derecho a emigrar. Los países que reciben migrantes también tienen la obligación moral de atender sus necesidades humanas básicas, como la vivienda, la alimentación, la atención médica y la posibilidad de trabajar. Esta responsabilidad, fundamentada en el destino universal de los bienes, debe considerarse junto con los derechos y deberes soberanos de cada nación.
En cuanto a la paz internacional, la doctrina social de la Iglesia destaca que construir las condiciones necesarias para una paz verdadera también implica proteger el derecho de las personas a permanecer en sus países de origen con seguridad y dignidad. Promover la paz en otras partes del mundo requiere cooperación internacional, justicia económica y atención a las causas profundas de los conflictos, para que emigrar sea una elección y no una necesidad desesperada.
En su encíclica Pacem in Terris, publicada en 1963, san Juan XXIII describió cuatro pilares de la paz: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Juntos, estos pilares ofrecen una base para promover la paz entre las naciones.
La Iglesia también se guía por la tradición de la guerra justa, desarrollada por teólogos como santo Tomás de Aquino, que busca definir las circunstancias limitadas en las que el uso de la fuerza puede estar moralmente justificado y establecer criterios para regularlo. Esta tradición reconoce que el mundo está marcado por la injusticia y que la guerra es un asunto de enorme gravedad moral que nunca debe tomarse a la ligera.
Desde su elección, el papa León XIV ha exhortado constantemente a los líderes mundiales a buscar la paz mediante el diálogo, en lugar de recurrir a la fuerza, lo que refleja el compromiso permanente de la Iglesia con la dignidad de la persona humana y la resolución pacífica de los conflictos.
Inmigración y paz internacional en Colorado
Desde 2020, los legisladores de Colorado han aprobado casi 20 leyes relacionadas con la integración de los migrantes recién llegados. Estas medidas abarcan diversas áreas de atención y asistencia, como los servicios de salud, la educación, el desarrollo laboral y el apoyo legal.
Los servicios de salud se han ampliado mediante leyes que han facilitado el acceso a una cobertura médica asequible para personas de bajos ingresos, incluidos niños y mujeres embarazadas, independientemente de su estatus migratorio.
Los migrantes recién llegados también han tenido acceso a nuevas oportunidades educativas gracias a leyes estatales.
El sistema de educación pública de Colorado ofrece educación a los estudiantes que cumplen con los requisitos, independientemente de su estatus migratorio. Además, los legisladores han aprobado medidas para apoyar a las escuelas que reciben a estudiantes recién llegados y para ayudar a quienes cumplen con los requisitos a continuar sus estudios superiores.
Asimismo, en 2021 se estableció la Oficina de Nuevos Estadounidenses de Colorado (Colorado Office of New Americans) como punto de contacto para las agencias y organizaciones que atienden a inmigrantes, con el fin de coordinar recursos y asistencia para quienes se establecen en el estado.
Aunque muchas de estas políticas migratorias coinciden con el énfasis de la doctrina social de la Iglesia en la dignidad humana y el cuidado de los más vulnerables, la Conferencia Católica de Colorado también reconoce las preocupaciones relacionadas con la expansión del Estado de bienestar.
El enfoque de la Iglesia exige encontrar un equilibrio entre la ayuda a quienes la necesitan y las responsabilidades del gobierno, de las comunidades locales y de las personas, guiándose por los principios de solidaridad y subsidiariedad.
Cómo poner en práctica las enseñanzas de la Iglesia
Para los católicos, hablar sobre la inmigración y la paz internacional en la vida cotidiana comienza por dejar de centrar la conversación en los debates políticos y enfocarla en el seguimiento de Cristo a la luz del evangelio. La inmigración es un tema particularmente polémico, pero la evangelización busca ganar corazones para Cristo, no ganar discusiones políticas.
Al conversar sobre la inmigración, los católicos pueden comenzar por destacar la dignidad humana, relacionar el tema con las Sagradas Escrituras y las enseñanzas de Jesús, y promover un enfoque equilibrado, fundamentado en la paz y la responsabilidad personal.
Esto significa reconocer que cada migrante lleva en sí la imagen de Dios y merece respeto, compasión y apoyo, sin dejar de reconocer que los gobiernos tienen el derecho y el deber de regular sus fronteras y mantener la seguridad pública.
De igual manera, al dialogar con los legisladores, los católicos deben compartir sus propias historias y experiencias relacionadas con la inmigración y la paz en otras partes del mundo. Presentar un marco moral coherente puede ayudar a superar los estancamientos causados por las divisiones partidistas y avanzar hacia soluciones prácticas que respeten la dignidad humana y el bien común.
Quienes defienden estas causas pueden ayudar a dar un rostro humano a estas conversaciones mediante testimonios personales, datos y propuestas de políticas públicas que hayan demostrado ser eficaces, destacando la importancia de atender las necesidades básicas de las personas y, al mismo tiempo, respetar las responsabilidades legítimas de las naciones.
En definitiva, la enseñanza católica sobre la inmigración y la paz internacional llama a los fieles a reconocer la dignidad de cada persona, a acoger a quienes buscan seguridad y oportunidades, y a trabajar por un mundo donde las familias puedan vivir en paz y con dignidad.
Para los católicos, estas responsabilidades tienen su raíz en el llamado del evangelio a amar al prójimo y en la convicción de que una paz duradera debe construirse sobre la verdad, la justicia, el amor y la libertad.
PARTE 1 - Valor sagrado de la vida: defender la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural








