Arzobispo James Golka: Corte Suprema de EE. UU. puede salvar la educación católica en Colorado


No solo los derechos de los católicos están en juego cuando la Corte Suprema de Estados Unidos examine el caso la próxima semana, escribió el arzobispo James Golka en un artículo de opinión publicado el domingo en The Denver Post. También está en juego la libertad de todos los estadounidenses para vivir de acuerdo con sus creencias.
Mientras la Arquidiócesis de Denver, la escuela St. Mary Catholic Virtue School y las familias católicas de la región se preparan para viajar a Washington, D. C., para comparecer ante la Corte Suprema en el caso St. Mary v. Roy, el arzobispo de Denver, reflexionó sobre la belleza y la misión de la educación católica y explicó por qué este caso es tan importante.
“En esta época de secularización extrema, relativismo moral y reduccionismo tecnológico, necesitamos urgentemente escuelas que enseñen a los alumnos quiénes son realmente: almas inmortales, amadas por Dios, capaces de hacer el bien y de vivir virtuosamente”, escribió el arzobispo James en el Denver Post. “Con demasiada frecuencia, nuestra sociedad les enseña justo lo contrario. Les hace creer la mentira de que su existencia es producto del azar y que sus vidas no tienen un propósito más elevado ni un sentido más profundo. El resultado previsible es una cultura que ha perdido su fundamento en la verdad y que vive a la deriva, sumida en la confusión”.
Durante tres años, la Arquidiócesis de Denver, St. Mary y las familias católicas de la región han luchado contra esta “discriminación dirigida específicamente contra ellos”, señaló el arzobispo. El caso llegará ante la Corte Suprema el 3 de noviembre.
“Hago un llamado a todos los estadounidenses a orar para que prevalezca la justicia”, escribió.
La familia Golka conoce bien el poder de una educación auténticamente católica, gracias a su larga trayectoria de servicio en las escuelas católicas. El arzobispo sostuvo que, cuando el estado intenta imponer su propia definición de lo que debe ser la educación católica, todos salen perjudicados.
“Nuestra familia ama la educación católica porque no solo enseña a pensar, sino también a vivir”, concluyó el arzobispo James. “La Corte Suprema debe garantizar que las futuras generaciones puedan seguir recibiendo ese regalo”.
Lee el artículo de opinión completo en el sitio web de The Denver Post. (Solo disponible en inglés).








