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Image by Simon Berger

Perspective

EXCLUSIVA: Arzobispo James Golka se pronuncia tras reunirse con el presidente Trump 

Foto del escritor: André Escaleira, Jr.
André Escaleira, Jr.
hace 1 hora
5 min de lectura

Durante la reunión del 22 de octubre, que se prolongó por tres horas, el arzobispo tuvo la oportunidad de expresar sus inquietudes a los líderes del país. La oración también fue una oportunidad para pedir la ayuda de Dios. Sin embargo, las reacciones posteriores han sido diversas y lo han afectado profundamente. 


Trump sentado en el Despacho Oval, rodeado de clérigos en oración, con banderas y cortinas doradas de fondo.
El arzobispo James Golka reza con el presidente Trump en el Despacho Oval, junto a sus obispos hermanos. (Foto cortesía de la Casa Blanca)

Hace unos meses, el arzobispo James Golka de la arquidiócesis de Denver recibió una invitación especial: reunirse en la Casa Blanca, junto con otros obispos católicos, con funcionarios del gobierno de Trump para hablar sobre temas que importan a los católicos. Después de la reunión, organizada por la Oficina de Fe de la Casa Blanca y no por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), los obispos pasarían unos momentos con el presidente Trump en el Despacho Oval. También se les había invitado a orar con él. 


La invitación llegó después de una reunión celebrada en junio, en la que líderes religiosos plantearon asuntos de gran importancia, como la inmigración, la libertad religiosa y las visas para trabajadores religiosos. 


Tras la reunión de junio, se crearon grupos de trabajo para examinar los temas planteados y se lograron avances importantes. Eso lo animó a considerar la invitación a la Casa Blanca, contó el arzobispo James a El Pueblo Católico. 


Aunque se sentía honrado por la invitación, le preocupaban diversas políticas del gobierno y la manera en que podría interpretarse el encuentro. Dijo que llevó todo esto a su oración. 


“No sabía bien qué hacer. Por un lado, era una gran oportunidad para plantear temas importantes por el bien de la Iglesia. Por otro lado, sabía que algunas personas podrían molestarse. Aunque al principio pensé que sería una reunión privada, sabía que podría hacerse pública y que algunos podrían usarla con fines políticos”, dijo el arzobispo. “Pero al orar sobre esto, pensé que eso es lo que hacemos los católicos. Oramos por las personas. Estemos de acuerdo o no, siempre oramos por nuestro país y por nuestros gobernantes”. 


Con esa claridad que encontró en la oración, el arzobispo James aceptó la invitación y comenzó a preparar su viaje a Washington, D. C. Fue poco antes de la reunión del 22 de octubre cuando le pidieron que dirigiera la oración junto al presidente Trump. 


El arzobispo y sus obispos hermanos acudieron a la Casa Blanca para reunirse con la Oficina de Fe. El encuentro duró tres horas y abordó temas tan importantes como los asuntos migratorios, incluidas las visas para trabajadores religiosos, la protección de la vida, la libertad religiosa y la libertad de elección educativa. 


Desde luego, señaló el arzobispo, una sola reunión no resolverá los problemas. Todos los católicos están llamados a perseverar en el diálogo, la oración y el testimonio. Aunque la fe es personal, no es privada, subrayó el arzobispo James. 


“Una sola reunión no cambia las políticas. Pude expresar lo que enseña la Iglesia y le diría lo mismo a un presidente de cualquiera de los dos partidos”, dijo. “Como católicos, estamos llamados a compartir nuestra fe a tiempo y a destiempo y a dar testimonio de la dignidad de cada persona humana”. 


La reacción al video de su oración, que solo mostró alrededor de un tercio de lo que rezó, ha sido abrumadora, dijo el arzobispo. 


“Entiendo que muchas personas interpretaron el video, publicado por el gobierno doce días antes de una elección, como un respaldo político. Esa nunca fue mi intención”, enfatizó el arzobispo. “Los obispos de Estados Unidos enseñan que la Iglesia no puede respaldar a ningún candidato ni a ningún partido. Me mantengo fiel a esa enseñanza. Sin importar por quién votes, en última instancia perteneces a Jesús, que te ama infinitamente más de lo que puedes imaginar”. 


“Muchas personas, entre ellas muy buenos amigos, me han preguntado: ‘¿Qué estabas haciendo? ¿Por qué hiciste eso?’. Yo simplemente respondo: ‘Estaba actuando como sacerdote católico’”, explicó el arzobispo James. “Oramos por las personas. Bendecimos a quienes necesitan una bendición. Y todos necesitamos ser bendecidos, cada uno de nosotros. Eso es lo que hacemos”. 


Desde la reunión del 22 de octubre, las reacciones mixtas, especialmente en internet, donde la división ha quedado a plena vista, le han pesado mucho al arzobispo. Aunque algunos han celebrado la oración y otros la han acogido como un llamado cristiano, hay quienes se sienten profundamente heridos. 


“Me parte el corazón que haya personas heridas y que haya quienes estén usando intencionalmente este momento para sembrar división. Eso no es fruto del Espíritu”, señaló. “Como cristianos, estamos llamados a mirar más allá de los titulares, que a menudo se redactan para provocar, y a buscar toda la verdad”. 


Recibir la invitación a la Casa Blanca para hablar de estos temas fue un gran honor y también una gran responsabilidad, dijo el arzobispo. 


“A los católicos les beneficia que sus obispos lleven las preocupaciones de las familias directamente a quienes están en el poder”, explicó. “En todo el país, muchas personas de nuestras comunidades han vivido con miedo ante el aumento de las medidas de control migratorio. Nuestros sacerdotes también se han visto afectados por problemas con las visas para trabajadores religiosos, mientras el gobierno reevalúa dichos programas. Las familias de Colorado están a la espera de que la Corte Suprema de Estados Unidos decida si el estado puede excluir a las familias católicas de su programa universal de educación preescolar”. 


Para las innumerables personas afectadas por las medidas de control migratorio, para los sacerdotes que ejercen su ministerio con visas religiosas (uno de cada cinco en la arquidiócesis) y para los miles de alumnos de escuelas católicas, estos temas eran de suma importancia en Colorado. 


“Los niños por nacer, las familias inmigrantes y los pobres necesitan defensores. Esta labor solo es útil si la Iglesia lleva el mensaje a los líderes de ambos partidos. Así lo haremos”, dijo el arzobispo James. “Seguiré orando por nuestro presidente, por nuestro gobernador y por todos los que sirven en cargos públicos, sin importar su partido ni su postura sobre los temas que generan división”. 


Pase lo que pase, los cristianos siempre están invitados a orar por sus gobernantes, dijo el arzobispo. Es una tradición que se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, cuando san Pablo pidió “que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad” (1 Timoteo 2, 1-2). 

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