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Perspective

Atención médica: defender la dignidad humana y proteger la libertad de conciencia

Foto del escritor: Conferencia Católica de Colorado
Conferencia Católica de Colorado
hace 11 minutos
6 min de lectura

Desde el acceso a la atención médica hasta la protección de la vida humana y de las convicciones religiosas, la doctrina social de la Iglesia nos llama a promover una atención médica centrada en la dignidad de cada persona. Descubre qué significa esto para los católicos de Colorado.


Parte 5 de una serie de 10 artículos sobre las prioridades de los obispos de Colorado en políticas públicas.


El obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, unge a una mujer enferma durante la Misa anual de la Jornada Mundial del Enfermo. (Foto de Dan Petty/El Pueblo Católico).
El obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, unge a una mujer enferma durante la Misa anual de la Jornada Mundial del Enfermo. (Foto de Dan Petty/El Pueblo Católico).

La atención médica debe estar centrada en el paciente, respetar la dignidad humana, proteger la vida, promover el principio de subsidiariedad, ser económicamente accesible y garantizar el derecho a la libertad de conciencia.


La Iglesia católica enseña que el acceso a la atención médica es un derecho humano fundamental, al igual que la alimentación y la vivienda, porque es esencial para preservar la vida y la dignidad de las personas.


Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica, la preocupación por la salud de los ciudadanos exige que la sociedad contribuya a garantizar condiciones de vida que permitan a las personas crecer y alcanzar su madurez, entre ellas, “alimento y vestido, vivienda, cuidados de la salud, enseñanza básica, empleo y asistencia social” (CIC 2288).


La atención médica se considera una continuación del ministerio sanador de Jesucristo, lo que implica que debe estar guiada por la compasión y el bien común, y no únicamente por las ganancias económicas. La sociedad y los sistemas de salud tienen la obligación moral de garantizar que las personas vulnerables, quienes no cuentan con seguro médico, y las comunidades marginadas tengan acceso a servicios médicos esenciales, justos y equitativos.


Al mismo tiempo, la Iglesia enseña que toda vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural. Las intervenciones médicas que atentan contra el bien de la persona humana no constituyen una verdadera atención médica. Entre ellas se encuentran el aborto, la eutanasia, el suicidio asistido y las llamadas intervenciones de “transición de género”.


Enseñanza de la Iglesia sobre la atención médica

La enseñanza de la Iglesia sobre la atención médica se fundamenta en la dignidad de la persona humana y en la responsabilidad de la sociedad de proteger la vida y de cuidar a los más vulnerables.


En su encíclica Pacem in Terris, publicada en 1963, el papa san Juan XXIII afirmó que todo ser humano tiene un derecho inherente a la vida y a la integridad física.


El papa san Pablo VI amplió esta visión social en su encíclica Populorum Progressio, publicada en 1967, al incorporar la atención médica al concepto de desarrollo humano integral. Afirmó que el verdadero progreso humano es imposible sin atender el sufrimiento material y señaló que la salud y el bienestar adecuados son necesidades fundamentales que la sociedad debe ayudar a garantizar para todas las personas.


Con los avances en la tecnología médica, la enseñanza de la Iglesia también comenzó a abordar cuestiones bioéticas más específicas.


El papa san Juan Pablo II presentó una amplia defensa teológica de la vida humana en su histórica encíclica Evangelium Vitae, publicada en 1995. En ella destacó que la vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural y estableció un marco moral para las prácticas clínicas, la ética reproductiva y la atención al final de la vida.


Actualmente, este marco moral se refleja en las Directrices éticas y religiosas para los servicios de salud católicos (ERD, por sus siglas en inglés), publicadas por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) para orientar la atención médica católica.

En 2025, la USCCB publicó la séptima edición de estas directrices, en la que aclaró las orientaciones morales relacionadas con procedimientos como el aborto, la eutanasia y la llamada “atención de afirmación de género”.


Estas directrices orientan a los hospitales católicos, a los profesionales de la salud y a las instituciones médicas para que brinden una atención compasiva y, al mismo tiempo, permanezcan fieles a las enseñanzas de la Iglesia sobre la dignidad humana y el carácter sagrado de la vida.


Atención médica en Colorado

Medicaid, los seguros médicos, el acceso a los servicios de salud, los servicios farmacéuticos y de medicamentos recetados, así como la atención médica en las zonas rurales, siguen siendo temas importantes cada año en la legislatura de Colorado, especialmente porque el costo de la atención médica continúa siendo una preocupación para los habitantes del estado.


Aunque los legisladores han abordado varias áreas que requieren mejoras en las políticas de salud, Colorado también ha ampliado el acceso al aborto y a la llamada “atención de afirmación de género”, así como la cobertura de estos procedimientos por parte de los seguros médicos. Estas medidas han generado preocupación por el uso de fondos de los contribuyentes para financiar planes de seguros públicos, incluidos los millones de dólares que se asignan anualmente al aborto, el aumento de las primas de los seguros privados y la protección del derecho a la libertad de conciencia de los profesionales de la salud y de los pacientes.


Una de las principales preocupaciones del sistema de salud de Colorado es la falta de acceso a la atención médica en las comunidades rurales, especialmente a los servicios de salud materna.


El proyecto de ley HB 25-1223, Necesidades de capital de los hospitales rurales y de zonas remotas, creó un grupo de trabajo encargado de evaluar el cumplimiento de los códigos de construcción, la antigüedad de las instalaciones principales y de sus ampliaciones, así como los costos estimados de la renovación o el reemplazo de la infraestructura médica en las zonas rurales y remotas. La enseñanza católica respalda la ampliación del acceso a la atención médica en las comunidades rurales para garantizar que las personas y las familias puedan recibir los servicios que necesitan, sin importar dónde vivan.


Además de los desafíos relacionados con el acceso y los costos, los profesionales de la salud también enfrentan tensiones entre las leyes de Colorado y sus convicciones morales y religiosas.


Esta situación ha generado preocupación por las posibles consecuencias legales de brindar atención médica de conformidad con sus convicciones religiosas y morales, sinceramente arraigadas.


Los intentos de fortalecer las protecciones de la conciencia para los profesionales de la salud también han enfrentado oposición legislativa y no han prosperado.


Para la Conferencia Católica de Colorado, estos acontecimientos ponen de manifiesto la importancia de garantizar el acceso a una atención médica compasiva y económicamente accesible, al tiempo que se protege la vida humana y el derecho a la libertad de conciencia de los profesionales de la salud y de las instituciones religiosas.


Cómo poner en práctica la enseñanza de la Iglesia

Para los católicos, la atención médica es mucho más que una industria. Es una continuación del ministerio sanador de Jesús en la tierra. La bioética católica busca proteger a las personas para que no sean tratadas como objetos o cargas, y reconocer la dignidad inherente de cada paciente.


En las conversaciones cotidianas, los católicos pueden destacar esta dignidad en lugar de enfocarse exclusivamente en aquello a lo que la Iglesia se opone.


Por ejemplo, en vez de limitarse a explicar por qué la Iglesia se opone a la eutanasia, los católicos pueden destacar que toda vida humana merece ser protegida. Quienes enfrentan enfermedades graves merecen recibir una atención compasiva, incluidos los cuidados paliativos, sin sentirse presionados a poner fin a su vida para evitar convertirse en una carga económica o emocional para los demás.


Al dialogar con los legisladores, los católicos deben compartir sus propias experiencias con el sistema de salud y explicar cómo determinadas políticas afectan a los pacientes, a las familias y a los profesionales de la salud.


La labor de incidencia pública puede centrarse en el bien común, la responsabilidad fiscal y el interés público. La enseñanza católica ofrece un marco moral capaz de superar las divisiones políticas tradicionales y permite presentar argumentos que pueden encontrar apoyo entre legisladores de ambos partidos.


Esto implica reconocer que la atención médica es una cuestión de dignidad humana y de derecho a la vida, promover el acceso a los servicios de salud para los pobres y los más vulnerables, y proteger los derechos a la libertad de conciencia, religiosa y personal.


En última instancia, la atención médica católica reconoce que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Cada paciente merece un trato compasivo y una atención de calidad, independientemente de su origen o condición.


Para los católicos, promover una atención médica justa significa defender esa dignidad mediante servicios de salud que protejan la vida, atiendan a los más vulnerables y respeten las convicciones morales de quienes han sido llamados a ejercer las profesiones dedicadas al cuidado y la sanación de las personas.

 

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