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Perspective

Matrimonio y familia: pilares fundamentales de la sociedad

Foto del escritor: Conferencia Católica de Colorado
Conferencia Católica de Colorado
hace 2 días
7 min de lectura

La Iglesia católica enseña que el matrimonio y la familia son pilares fundamentales de la fe y del bien común. Descubre cómo esta visión orienta las prioridades de los obispos de Colorado en materia de políticas públicas.


Parte 2 de una serie de 10 artículos sobre las prioridades de los obispos de Colorado en políticas públicas.


El obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, ora durante la Misa arquidiocesana de aniversario de bodas en 2023. (Foto de Dan Petty/El Pueblo Católico).
El obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, ora durante la Misa arquidiocesana de aniversario de bodas en 2023. (Foto de Dan Petty/El Pueblo Católico).

El matrimonio y la familia son pilares fundamentales tanto de la sociedad como de la fe católica.


La Iglesia enseña que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, quienes, como esposos, están llamados a compartir toda la vida en una relación de amor y pueden llegar a ser padre y madre de familia.


Fundada en el sacramento del matrimonio, la familia suele llamarse “Iglesia doméstica”, pues el hogar se convierte en la primera escuela de virtudes, oración y valores morales. Dentro de esta Iglesia doméstica, los padres son los primeros educadores de sus hijos, y los miembros de la familia se apoyan mutuamente mediante el amor cotidiano para acercarse cada vez más a Dios.


Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica: “Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos. En este sentido, la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida (CIC 1653).


La Iglesia enseña que el matrimonio tiene dos fines inseparables: la unión de los esposos y la apertura al don de una nueva vida. A través del matrimonio se construye la Iglesia doméstica, fortaleciendo tanto a la familia como a la comunidad en general.


Visión de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia

La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia se ha reafirmado y desarrollado a lo largo de siglos de tradición católica.


En 1880, el papa León XIII publicó la encíclica Arcanum Divinae Sapientiae, en la que reafirmó el origen divino del matrimonio, su santidad e indisolubilidad, como respuesta al creciente secularismo y a la legalización del divorcio.


El papa Pío XI profundizó en esta enseñanza en su encíclica Casti Connubii, publicada en 1930, en la que defendió la finalidad del matrimonio y advirtió sobre las amenazas del secularismo, del divorcio y de los métodos anticonceptivos.


La encíclica Humanae Vitae (1968), del papa san Pablo VI, aclaró aún más los dos fines intrínsecos e inseparables del matrimonio: el unitivo, es decir, el vínculo entre los esposos, y el procreativo, que implica la apertura a la transmisión de una nueva vida humana.


La exhortación apostólica Familiaris Consortio (1981), del papa san Juan Pablo II, profundizó en el papel de la familia como Iglesia doméstica y explicó su misión particular en un mundo en rápida transformación.


Además, entre 1979 y 1984, san Juan Pablo II ofreció una serie de 129 audiencias de los miércoles, conocidas en conjunto como la “Teología del Cuerpo”, en las que reflexionó sobre el significado de la persona humana, del amor humano y de la sexualidad.


Más recientemente, la exhortación apostólica Amoris Laetitia (2016), del papa Francisco, abordó el matrimonio, la vida familiar y la atención pastoral a las familias en el mundo actual, destacando la importancia de acompañarlas en las realidades y los desafíos de la vida cotidiana.


En conjunto, estas enseñanzas presentan al matrimonio y a la familia como instituciones al servicio del bien común y que favorecen el desarrollo integral de la persona humana.


Aunque la Iglesia defiende el matrimonio y la familia como elementos esenciales de una sociedad sana, también reconoce que la vida familiar suele estar marcada por dificultades y sufrimientos particulares. Ya sea por problemas económicos, infertilidad, separaciones u otras situaciones difíciles, las familias no pueden cumplir su misión por sí solas. Tanto la Iglesia como la sociedad en general deben no solo defender el significado del matrimonio, sino también apoyar a las familias ante las realidades de la vida diaria.


Matrimonio y familia en Colorado

Las leyes de Colorado incluyen medidas que apoyan a las familias, pero también otras que entran en conflicto con la enseñanza moral de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia.


Entre los avances positivos se encuentran varios créditos fiscales estatales destinados a ayudar a las familias a cubrir los gastos de crianza de sus hijos.


El crédito fiscal para la asequibilidad familiar (Family Affordability Tax Credit), el crédito fiscal por hijos (Child Tax Credit) y el crédito fiscal por gastos de cuidado de hijos y dependientes (Child and Dependent Care Expenses Tax Credit) de Colorado ofrecen alivio económico a las familias que cumplen con los requisitos, mientras crecen y enfrentan los gastos del cuidado infantil. Estos beneficios pueden representar cientos o miles de dólares en ayuda, y muchas de sus disposiciones están diseñadas para brindar mayor apoyo a las familias de bajos ingresos.


Estas medidas reconocen el papel importante que desempeñan las familias en la sociedad y pueden contribuir a brindar la estabilidad necesaria para que los padres cuiden y eduquen a sus hijos.


Al mismo tiempo, otros cambios han perjudicado a las familias, particularmente en lo relativo a la definición legal del matrimonio y a los derechos de los padres.


En 2013, Colorado promulgó la Ley de Uniones Civiles de Colorado (Colorado Civil Union Act), que permitió a las parejas del mismo sexo constituir uniones civiles. Posteriormente, diversas decisiones judiciales y el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Obergefell v. Hodges, en 2015, estableció el reconocimiento legal del “matrimonio entre personas del mismo sexo” en todo el país.


En 2024, los votantes de Colorado aprobaron la Enmienda J, que eliminó de la Constitución estatal la prohibición del “matrimonio entre personas del mismo sexo”. En 2025, los legisladores dieron continuidad a esta medida mediante el proyecto de ley del Senado 25-014, que eliminó otras disposiciones legales que prohibían estas uniones, debilitando así la definición de lo que es el matrimonio.


Más recientemente, los derechos de los padres se han visto afectados por leyes de Colorado, especialmente en asuntos relacionados con la identidad de género y la custodia de los hijos.

En 2025, más de 700 residentes de Colorado se reunieron en el Capitolio estatal para oponerse a un proyecto de ley, ante la preocupación de que pudiera privar a los padres de sus derechos de custodia si no estaban de acuerdo con la identidad de género que sus hijos manifestaban tener.

Los dirigentes del comité limitaron los testimonios, impidiendo, en la práctica, que la mitad de los asistentes expresaran sus preocupaciones. Tras la oposición pública y la atención de los medios de comunicación, las disposiciones relacionadas con la custodia de los hijos fueron eliminadas del proyecto antes de su aprobación definitiva.


En 2026, los legisladores consideraron políticas similares sobre la custodia de los hijos durante el debate del proyecto de ley de la Cámara de Representantes 26-1309, titulado abuso en casos de separación (Abuse in Cases of Separation). La legislación buscaba abordar la violencia doméstica y, en apariencia, respaldaba una política pública adecuada para ayudar a las víctimas de abuso. Sin embargo, el proyecto, aprobado en parte debido a la falta de conocimiento público sobre su contenido, incluía disposiciones poco visibles que restringían los derechos de los padres a proteger y orientar a sus hijos en decisiones cotidianas de crianza. Entre estas decisiones se encuentran supervisar el uso del dinero para fomentar buenos hábitos y utilizar la función “buscar mi teléfono” para saber dónde se encuentran sus hijos. Más importante aún, la ley limita la capacidad de los padres para expresar su desacuerdo con la identidad de género que sus hijos afirman tener. Si uno de los padres incumple estas nuevas disposiciones, su conducta podría considerarse “control coercitivo” y afectar las decisiones sobre la custodia de sus hijos.


En la boleta electoral de 2026 aparecerán tres iniciativas ciudadanas, las Propuestas 133, 134 y 135, que permitirán a los habitantes de Colorado proteger sus derechos como padres, cuidar a sus hijos y defender sus derechos de conciencia y de libertad de expresión, amparados por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.


Cómo poner en práctica la enseñanza de la Iglesia

Para los católicos, promover el bien del matrimonio y la familia no comienza con argumentos políticos, sino con las relaciones personales y el testimonio de vida.


El matrimonio y la familia pueden ser temas que generan controversia en el debate público actual. Compartir la perspectiva católica requiere delicadeza, empatía y una comprensión práctica de los desafíos que enfrentan las familias.


En las conversaciones cotidianas, los católicos pueden destacar la belleza de la visión de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, utilizando ejemplos sencillos y experiencias personales para mostrar la importancia del compromiso duradero, del amor mutuo y de la responsabilidad de los padres.


En lugar de comenzar hablando de aquello a lo que se opone la Iglesia, los católicos pueden resaltar lo que el matrimonio y la familia aportan al desarrollo integral de las personas y de la sociedad.


De igual manera, al dialogar con los legisladores, quienes defienden a las familias deben compartir sus propias experiencias y explicar cómo determinadas políticas afectan a los padres y a sus hijos.


Resulta especialmente útil destacar que el matrimonio y la familia están al servicio del bien común y contribuyen a la estabilidad social. Los legisladores trabajan en ámbitos relacionados con las políticas públicas, la economía y el bienestar de las personas. Por eso, explicar el valor de las familias estables para la estructura de la sociedad puede ayudar a demostrar por qué el matrimonio y la familia merecen el apoyo de las instituciones públicas.


La defensa de la familia también puede centrarse en medidas concretas que ayuden a los padres a cumplir con sus responsabilidades, fortalezcan la estabilidad familiar y protejan los derechos de los niños.


En definitiva, la visión de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia invita a los católicos a dar testimonio de la belleza del amor a lo largo de toda la vida, a apoyar a los padres en su papel insustituible como primeros educadores de sus hijos y a promover políticas que ayuden a las familias a prosperar.


Tanto en las relaciones personales como en la vida pública, ese testimonio debe permanecer arraigado en la dignidad de toda persona humana y en la convicción de que las familias sólidas son esenciales para el bien común.

 

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