Energía y medio ambiente: Cuidar la creación y las generaciones futuras

La doctrina social de la Iglesia nos llama a cuidar responsablemente el medio ambiente sin dejar de lado las necesidades de las familias y las comunidades más vulnerables. Conoce cómo esta responsabilidad orienta las prioridades de los obispos de Colorado en materia de políticas públicas.
Parte 9 de una serie de 10 artículos sobre las prioridades de los obispos de Colorado en políticas públicas.

El cuidado del medio ambiente y el uso responsable de los recursos energéticos nacen de nuestro deber de cuidar la creación de Dios y de velar por las generaciones futuras.
La Iglesia católica enseña que la tierra y sus recursos son dones de Dios, confiados a la humanidad para que los utilice y los cuide de manera responsable. Esta responsabilidad incluye proteger el medio ambiente y, al mismo tiempo, garantizar que las personas y las familias tengan acceso a los recursos que necesitan para desarrollarse plenamente.
Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica: “El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras” (CIC 2415).
La doctrina católica reconoce que el cuidado del medio ambiente no puede separarse del respeto a la dignidad humana, de la justicia económica y del bien común.
Enseñanza de la Iglesia sobre la energía y el medio ambiente
En 2015, el papa Francisco publicó su encíclica Laudato si’, en la que aborda el cuidado de nuestra casa común y la relación entre la ecología humana y la ecología natural.
En ella escribió: “Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social”, destacando la necesidad de escuchar tanto el clamor de la tierra como el de los pobres (Laudato si’, 49).
Laudato si’ ofrece orientación teológica y moral a los católicos sobre los temas ambientales, abordando la justicia ambiental, la responsabilidad económica y la dignidad de la vida humana mediante el cuidado de la tierra, del agua y de la salud de las personas. La encíclica recuerda a los católicos que cuidar la creación también implica asumir responsabilidad con las personas y comunidades afectadas por las decisiones ambientales, especialmente con los pobres y los más vulnerables.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) también abordó estas responsabilidades en su declaración de 2001, titulada Global Climate Change: A Plea for Dialogue, Prudence and the Common Good (Cambio climático global: un llamado al diálogo, la prudencia y el bien común).
Los obispos escribieron: “Las medidas para mitigar el cambio climático global deben fundamentarse en la justicia social y económica”.
Aunque la Iglesia no propone una solución científica o política específica para cada problema ambiental, enseña que las políticas energéticas y ambientales deben reconocer la responsabilidad de la humanidad de cuidar la creación de Dios y velar por las generaciones futuras.
Esto exige encontrar un equilibrio entre la protección de los recursos naturales y las necesidades económicas de las familias y comunidades, especialmente de las más vulnerables al aumento de los costos.
Energía y medio ambiente en Colorado
Debido a la diversidad geográfica de Colorado, que abarca desde las llanuras del este hasta las Montañas Rocosas, los legisladores otorgan gran importancia a la conservación de los espacios naturales del estado y al desarrollo de prácticas energéticas responsables.
El acceso a energía a precios asequibles es fundamental para que las personas y las familias puedan cubrir sus necesidades, especialmente ante el continuo aumento del costo de vida en Colorado. Es indispensable que los legisladores garanticen que los habitantes de Colorado puedan calentar sus hogares y pagar la electricidad.
En los últimos años, los legisladores de Colorado han presentado medidas para hacer frente al aumento de los costos de la energía que enfrentan los hogares de bajos ingresos. Entre ellas se encuentran propuestas para limitar los gastos de los servicios públicos en función de los ingresos familiares y brindar asistencia a las familias que cumplan con los requisitos.
Otras medidas se han centrado en desarrollar fuentes de energía renovables y limpias mediante programas de subvenciones para los gobiernos locales.
Estos esfuerzos reflejan las enseñanzas de Laudato si’, al reconocer la responsabilidad de cuidar la creación de Dios y de desarrollar recursos energéticos sostenibles a largo plazo.
Aunque la Iglesia apoya los esfuerzos para promover el acceso a energía limpia y asequible, algunas regulaciones ambientales han generado preocupación por las cargas económicas que imponen a las organizaciones sin fines de lucro y a las instituciones religiosas.
El proyecto de ley 21-1286 de la Cámara de Representantes de Colorado, conocido como Energy Performance for Buildings (Rendimiento energético de los edificios), estableció requisitos para medir, registrar y mejorar el desempeño energético de ciertos edificios comerciales, multifamiliares y públicos de gran tamaño, incluidos los inmuebles propiedad de las diócesis utilizados para actividades pastorales. La ley exige que los propietarios de los edificios sujetos a estas disposiciones supervisen y reporten su consumo de energía, y cumplan con las normas de eficiencia energética, bajo pena de sanciones económicas por incumplimiento. Para las organizaciones sin fines de lucro, incluidas las instituciones religiosas, puede resultar difícil cumplir con estos requisitos debido a los elevados costos de modernizar las instalaciones existentes.
Cómo poner en práctica las enseñanzas de la Iglesia
Para los católicos, las conversaciones sobre la energía y el medio ambiente deben partir de nuestra obligación moral de cuidar la tierra para las generaciones futuras. En las conversaciones cotidianas, los católicos pueden destacar que el cuidado de la creación nace de nuestra fe y de la responsabilidad que tenemos sobre los recursos que Dios ha confiado a la humanidad.
Los católicos también deben estar dispuestos a conocer los hallazgos científicos y tomarlos en cuenta para enriquecer el diálogo y evaluar los problemas ambientales.
Al dialogar con los legisladores, quienes defienden estas causas deben compartir sus propias experiencias relacionadas con la energía y el medio ambiente, especialmente sobre cómo las políticas públicas afectan a las familias, las comunidades y las personas más vulnerables.
Las políticas ambientales suelen centrarse en reducir el impacto ambiental y preservar los recursos naturales para el futuro. La doctrina social de la Iglesia nos llama a equilibrar estos objetivos con la preocupación por los pobres y los más vulnerables. Algunas políticas ambientales, aunque bienintencionadas, pueden imponer cargas económicas excesivas a las comunidades de bajos ingresos. Por eso, es fundamental considerar la justicia económica junto con la protección del medio ambiente.
En última instancia, la justicia ambiental y la justicia económica deben abordarse de manera conjunta. Las políticas públicas deben respetar tanto la responsabilidad de cuidar la creación como las necesidades de las comunidades más afectadas por las decisiones ambientales.
Para los católicos, ser buenos administradores de los bienes que Dios nos ha confiado significa proteger su creación y, al mismo tiempo, garantizar que las familias tengan acceso a precios asequibles de la energía y a los recursos necesarios para vivir con dignidad.
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Este artículo forma parte de una serie de 10 artículos de la Conferencia Católica de Colorado que explora temas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia y su relación con las políticas públicas de Colorado.
PARTE 1 - Valor sagrado de la vida: defender la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural
PARTE 4 - Justicia económica, pobreza y bienestar social: defender la dignidad humana y el bien común
PARTE 6 - Inmigración y paz internacional: defender la dignidad humana, la justicia y la misericordia








