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Perspective

Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción celebra 114 años de fe y belleza

Foto del escritor: Escritor Invitado
Escritor Invitado
hace 1 hora
3 min de lectura

Durante una Misa de aniversario, el arzobispo de Denver, James Golka, recordó a los fieles que el mayor tesoro de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción no es su magnífica arquitectura, sino las generaciones de personas que se han encontrado con Cristo en ese lugar.


El arzobispo de Denver, monseñor James Golka, predica durante la Misa diaria de las 5:30 p. m., en vísperas del 114.º aniversario de la dedicación de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, realizada en 1912. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)
El arzobispo de Denver, monseñor James Golka, predica durante la Misa diaria de las 5:30 p. m., en vísperas del 114.º aniversario de la dedicación de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, realizada en 1912. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)

Por Morgan Knobloch


Durante los últimos 114 años, la luz de Cristo ha iluminado los corazones en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción de Denver, mientras los rayos del sol atraviesan sus impresionantes vitrales.


“Desde mi primera visita a la Catedral, hace muchos años, hasta el día de hoy, su belleza no deja de impresionarme”, dijo el padre Michael Bodzioch, rector de la Catedral Basílica. “No puedo dejar de maravillarme ante la visión, la sabiduría y la inspiración divina que recibieron los diseñadores y fundadores de esta Basílica, esta magnífica casa de oración”.


Hoy, con 114 años de historia, el templo sigue inspirando a los fieles y elevando sus miradas al cielo.


El arzobispo James Golka inciensa el altar durante la Misa. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)
El arzobispo James Golka inciensa el altar durante la Misa. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)

“Últimamente, descubro cada vez más detalles”, comentó el padre Michael. “Y al hacerlo, reflexiono sobre la generosidad de los laicos que, desde hace más de un siglo y hasta nuestros días, han hecho posible todo esto, y la reconozco con gratitud”.


Este año, el 26 de octubre, víspera del aniversario de la dedicación original del templo, los fieles acudieron en gran número a la Catedral.


Al comenzar la Misa de aniversario, el arzobispo de Denver, monseñor James Golka, invitó a los presentes a recordar a todas las almas que han formado parte de la parroquia desde sus inicios.


Al hablar sobre el costo de construcción del templo, que ascendió a aproximadamente 500,000 dólares en 1912, el arzobispo James destacó que son las personas que lo llenan quienes hacen de este espacio sagrado un lugar de valor incalculable.


“Cuando estamos en una casa de oración, el dinero que haya costado no importa”, dijo el arzobispo James. “La belleza de la iglesia está en el pueblo de Dios reunido alrededor del altar, alimentándose de la palabra de Jesús y de su cuerpo y su sangre”.


Los cimientos de la Catedral Basílica comenzaron a tomar forma en 1902 y la construcción alcanzó su pleno esplendor en 1911. Aunque un rayo dañó sus dos torres el 7 de agosto de 1912, derribando unos 25 pies (7.6 metros) de su estructura, ambas fueron reparadas y siguen en pie, elevándose a 210 pies (64 metros) sobre el centro de Denver.


El diácono Jim Heatwole proclama el evangelio durante la Misa. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)
El diácono Jim Heatwole proclama el evangelio durante la Misa. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)

Inspirándose en la lectura del evangelio sobre Zaqueo, el arzobispo James recordó a los presentes que Cristo es el verdadero cimiento y la piedra angular de la Iglesia. Zaqueo, jefe de publicanos, quería encontrarse con Jesús, pero tuvo que superar el obstáculo de su pecado y subir a un sicómoro para verlo.


“Él sabía que Jesús iba a pasar por ahí, como lo hace en cada Misa que se celebra en esta Catedral Basílica”, dijo el arzobispo James. “Jesús quiere encontrarnos a nosotros, que somos pecadores, y llevarnos a la conversión”.


Así como Jesús atrae a las almas hacia sí a través de la belleza de los espacios sagrados, la Iglesia madre de Denver ofrece un lugar propicio para la transformación de los corazones.


“Mientras celebramos este acontecimiento tan importante en la vida de nuestra parroquia y de nuestra arquidiócesis, recuerden que están aquí porque Jesús los llamó”, dijo el arzobispo James.


“Jesús quiere entrar en sus almas. Hermanos y hermanas, permitan que él los transforme hoy, aquí mismo”.


Los asistentes se retiraron con esa invitación a dejarse transformar, no solo dentro de la Catedral Basílica, sino también en cualquier lugar donde se encuentren con Jesús.


“La Catedral Basílica es mi iglesia favorita aquí en Denver”, dijo Christine Lustenburger, residente de la zona que asistió a la Misa de aniversario. “Es bellísima. Como dijo el arzobispo James, su valor es incalculable para las almas que aquí se encuentran con Jesús”.


El arzobispo James Golka celebró la Misa por el 114.º aniversario de la dedicación de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)
El arzobispo James Golka celebró la Misa por el 114.º aniversario de la dedicación de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción. (Foto de Morgan Knobloch/El Pueblo Católico)

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