Educación: Empoderar a los padres y proteger el derecho a elegir

Actualizado: hace 23 minutos
La Iglesia católica enseña que los padres son los principales educadores de sus hijos. Conoce cómo este principio orienta la postura de los obispos de Colorado respecto de las oportunidades educativas, la libertad de elección escolar y las políticas públicas.
Parte 7 de una serie de 10 artículos sobre las prioridades de los obispos de Colorado en políticas públicas.

Los padres son los principales educadores de sus hijos. Por lo tanto, las políticas educativas deben brindarles la libertad y los recursos necesarios para que elijan las mejores opciones educativas para sí mismos.
La Iglesia católica enseña que la educación no es responsabilidad exclusiva de las escuelas ni de las instituciones gubernamentales. Los padres tienen el derecho y el deber primario de dirigir la educación de sus hijos, mientras que las escuelas, el Estado y la Iglesia desempeñan funciones de apoyo que complementan esta responsabilidad.
Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica: “Como primeros responsables de la educación de sus hijos, tienen el derecho de elegir para ellos una escuela que corresponda a sus propias convicciones. Este derecho es fundamental” (CIC 2229).
La educación también es una herramienta poderosa para ayudar a las personas a salir de la pobreza estructural y construir una sociedad justa. Por ello, garantizar que las familias tengan acceso a una educación de calidad, independientemente de su situación económica, es una parte importante de la promoción del bien común.
Enseñanza de la Iglesia sobre la educación
La enseñanza de la Iglesia sobre la educación se fundamenta en la dignidad de la persona humana, la responsabilidad de los padres y el principio de subsidiariedad.
En su encíclica Divini Illius Magistri, de 1929, el papa Pío XI destacó que los padres son los principales educadores de sus hijos, mientras que las escuelas, el Estado y la Iglesia tienen responsabilidades importantes, pero complementarias.
El Concilio Vaticano II reafirmó esta enseñanza en Gravissimum Educationis, su Declaración sobre la Educación Cristiana de 1965.
El documento establece que los padres tienen el “derecho y deber primario e inalienable de educar a los hijos” y que deben gozar de la verdadera libertad para elegir las escuelas. También enseña que las autoridades tienen la responsabilidad de proteger este derecho y de garantizar las condiciones necesarias para que los padres puedan elegir escuelas de acuerdo con su conciencia.
Este es el principio de subsidiariedad aplicado a la educación: los padres son los primeros maestros de sus hijos y deben contar con los medios necesarios para dirigir su formación. La responsabilidad de educar a un niño comienza en la familia y se extiende a las escuelas, las comunidades locales y las instituciones gubernamentales.
Por lo tanto, la enseñanza católica respalda las políticas educativas que ofrecen a los padres opciones reales para decidir cómo y dónde educar a sus hijos.
En 2005, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) reafirmó que promover el derecho de los padres a elegir la escuela de sus hijos no es responsabilidad exclusiva de los padres y maestros, sino de toda la comunidad católica. Los obispos alentaron a los católicos a apoyar la libertad de elección educativa y los créditos fiscales que ayudan a las familias a cumplir con su responsabilidad de educar a sus hijos.
Educación en Colorado
En Colorado, el debate sobre las políticas educativas se ha centrado con frecuencia en la libertad de elección escolar y en la autoridad de los padres.
La Asociación de Educación de Colorado (CEA, por sus siglas en inglés), el sindicato de maestros más grande del estado ha tenido una influencia considerable en el Capitolio estatal, donde ha abogado por aumentar los fondos destinados a la educación pública y se ha opuesto a propuestas legislativas que ampliarían las opciones educativas, a pesar de que los datos muestran que estas medidas aumentarían el apoyo económico tanto para los estudiantes de escuelas públicas como privadas. En los últimos años, los esfuerzos por ampliar la libertad de elección escolar han enfrentado una fuerte oposición por parte de la CEA y de legisladores respaldados por este sindicato, quienes cuentan con la mayoría en ambas cámaras de la Asamblea General del estado.
Sin embargo, un cambio importante en la política educativa federal ha abierto nuevas oportunidades para las familias de Colorado.
El 4 de julio de 2025, el Congreso aprobó un crédito fiscal federal para becas educativas mediante la ley H.R. 1, conocida como One Big Beautiful Bill Act (OBBB). A partir de enero de 2027, el Crédito Fiscal para la Libertad Educativa (EFTC, por sus siglas en inglés) permitirá que los contribuyentes que cumplan con los requisitos reciban un crédito fiscal federal equivalente al monto de sus donaciones elegibles a organizaciones que otorgan becas educativas (SGO, por sus siglas en inglés). El monto del crédito dependerá de la obligación tributaria del contribuyente, pero podría alcanzar hasta $1,700 para personas que declaran sus impuestos individualmente o hasta $3,400 para parejas.
Estas organizaciones ofrecen becas a estudiantes desde kínder hasta el último año de preparatoria para cubrir diversos gastos educativos, como colegiaturas de escuelas privadas, tutorías, transporte, materiales didácticos y ciertos cursos en escuelas públicas y privadas.
Los estados pueden optar por participar en el programa mediante una decisión de su gobernador o de su legislatura. En diciembre de 2025, el gobernador de Colorado, Jared Polis, anunció que el estado participaría en el programa federal.
Sin embargo, el programa también ha generado preocupaciones sobre la integridad religiosa y la autonomía de las escuelas confesionales.
En 2026, legisladores de Colorado intentaron exigir que las escuelas privadas religiosas participantes en el programa de becas actuaran en contra de sus creencias religiosas sobre la orientación sexual, la identidad de género y la expresión de género, o que renunciaran a participar en el programa. Esta iniciativa buscaba limitar las opciones educativas de los estudiantes y habría vulnerado los derechos de los padres y de las instituciones educativas protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
Aunque el proyecto de ley HB26-1292 fue rechazado, sus promotores señalaron que podrían introducirse regulaciones estatales que establezcan requisitos similares para las escuelas participantes, lo que nuevamente discriminaría a la educación religiosa. Si bien las regulaciones del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) establecen que los estados no pueden imponer requisitos adicionales, es probable que el programa presente vulnerabilidades debido a las leyes vigentes contra la discriminación en el estado.
Estos acontecimientos han generado inquietudes sobre la posibilidad de que las escuelas católicas y otras instituciones educativas religiosas participen en el nuevo programa federal de becas sin comprometer su identidad religiosa ni su autonomía.
La educación católica representa más de la mitad de la matrícula de las escuelas privadas en Colorado, y las escuelas católicas atienden a estudiantes de diversos orígenes. Mediante becas y un compromiso con la excelencia académica y la formación integral de la persona, estas escuelas ofrecen a las familias oportunidades educativas fundamentadas en la fe y en la dignidad de la persona humana.
Poner en práctica la enseñanza de la Iglesia
Para los católicos, apoyar la educación comienza por reconocer que los padres son los principales educadores de sus hijos. Cuando los padres enfrentan dificultades con los trámites y las estructuras administrativas escolares, o al tomar decisiones sobre la educación de sus hijos, los católicos pueden recordarles que, conforme al principio de subsidiariedad, tienen el derecho y la responsabilidad inherentes de orientar la formación de sus hijos.
En las conversaciones cotidianas sobre las escuelas, los católicos pueden ayudar a cambiar el enfoque, dejando de centrarse únicamente en las calificaciones, el prestigio o los futuros salarios, para dar mayor importancia a la formación del carácter, al servicio a los demás y al desarrollo integral de la persona. Incluso las conversaciones sobre los impuestos locales a la propiedad, las decisiones de los consejos escolares o el financiamiento educativo pueden ser oportunidades para destacar la opción preferencial de la Iglesia por los pobres y su preocupación por el futuro de cada niño.
Al dialogar con los legisladores, los católicos deben compartir sus experiencias relacionadas con la educación, incluida su propia formación continua, y explicar cómo las políticas educativas afectan a los niños y sus familias. Quienes defienden estas causas pueden fundamentar sus argumentos en la equidad y el bien común, destacando que el acceso a una educación de calidad no debe depender del código postal de una familia ni de su situación económica.
En última instancia, la visión de la Iglesia sobre la educación invita a los católicos a reconocer a los padres como los primeros educadores de sus hijos, a apoyar las oportunidades educativas para todas las familias y a proteger la capacidad de las escuelas para operar de acuerdo con sus convicciones religiosas.
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Este artículo forma parte de una serie de 10 artículos de la Conferencia Católica de Colorado que explora temas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia y su relación con las políticas públicas de Colorado.
PARTE 1 - Valor sagrado de la vida: defender la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural
PARTE 4 - Justicia económica, pobreza y bienestar social: defender la dignidad humana y el bien común
PARTE 6 - Inmigración y paz internacional: defender la dignidad humana, la justicia y la misericordia








