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Image by Simon Berger

Perspective

Un pastor entre su pueblo: El arzobispo James visita la comunidad hispana de St. Joseph 

  • Foto del escritor: Rocio Madera
    Rocio Madera
  • hace 7 horas
  • 3 min de lectura

El nuevo arzobispo de Denver celebró la Misa dominical, presentó el palio recibido del papa León XIV e invitó a los fieles a ser levadura para el mundo. 


(Foto: Juan Andrés Coriat/El Pueblo Católico)


La comunidad hispana de la parroquia St. Joseph dio la bienvenida al arzobispo James Golka en su primera visita desde que inició su ministerio en Denver. En una Misa dominical emotiva, decenas de familias se reunieron para recibir con cariño a su nuevo pastor junto con el padre Michael Rapp, párroco de la parroquia, y el recién ordenado padre Juan Diego de María Gómez.


Al reflexionar sobre el evangelio, el arzobispo James invitó a los fieles a reconocer la misión que cada uno de nosotros tiene en el mundo.


“Debemos ser levadura para nuestra cultura y nuestro mundo”, dijo el arzobispo. “Si el Espíritu Santo entra en mi vida, Dios puede cambiarla, convertirla. Dios no desea destruir el mundo; desea transformarlo. Y a ti y a mí también”.


También enfatizó que la verdadera transformación comienza en el corazón de cada uno de nosotros, pero requiere nuestra disposición ante Dios.


“Es muy importante que cada uno de nosotros abra su corazón y le dé permiso al Espíritu Santo para entrar en nuestra vida”, expresó. “Si cada persona de esta parroquia le abre su corazón al Espíritu Santo, Dios puede cambiar esta parroquia”.


(Fotos: Juan Andrés Coriat/El Pueblo Católico)


Al estar, como él mismo lo dijo, en una de las parroquias más históricas de Denver, el arzobispo recordó a los presentes la importancia de san José, patrono de la parroquia, en la historia de la salvación y el gran ejemplo que es hoy en nuestras vidas.


“San José le dijo a Dios: ‘No entiendo, pero te puedo ser fiel’. San José es un ejemplo para nosotros. Es importante pedir ayuda a los santos”, recalcó.


El arzobispo James también aprovechó este momento especial para mostrar el palio arzobispal que recibió de manos del papa León XIV el pasado 29 de junio, durante la solemnidad de San Pedro y San Pablo, y explicó su profundo significado de comunión y servicio. 


“Este es el primer domingo que tengo esta cosa. Se llama palio. Hace dos semanas lo recibí del papa León. Este palio no es para mí, es para toda la diócesis. Es para que estemos unidos con todos los católicos cristianos del mundo”, explicó al mostrar el palio arzobispal. “También es un símbolo de Jesucristo, el Buen Pastor. Para nosotros, también significa ayudar a Jesús a buscar las ovejas perdidas”. 


De esa manera, hizo un llamado a ver con esperanza a quienes se han alejado de la fe y a acompañarlos en oración para que encuentren su regreso a casa.


“Las ovejas necesitan ayuda. Todos conocemos a estas personas de la familia o vecinos. Entonces vamos a rezar por ellos. Pidámosle a Jesucristo que trabaje en nuestras vidas para que estas ovejas regresen a la Iglesia”.


Durante el ofertorio, familias representantes de distintas comunidades le presentaron canastas con alimentos y artículos típicos de sus países, como símbolo de gratitud, de diversidad y de la fe que une y caracteriza a la comunidad de St. Joseph.


“Fue una gran alegría recibir al arzobispo Golka en la parroquia San José, una de sus primeras visitas pastorales. Que haya venido a una comunidad mayormente hispana es un hermoso signo de una Iglesia cercana, que camina con su pueblo”, expresó Carla Breton, feligrés de la parroquia.


“Nos mostró su palio y compartió que el santo padre conoce a la Arquidiócesis de Denver y ora por nosotros”, agregó.


(Fotos: Juan Andrés Coriat/El Pueblo Católico)


Después de la Misa, la celebración continuó en el salón parroquial, donde el coro de niños San José dedicó una emotiva serenata al arzobispo. Ahí, el arzobispo James dedicó tiempo a conversar y tomarse fotos con los presentes, fortaleciendo la cercanía con la comunidad hispana.


“Fue muy lindo tenerlo en la iglesia. Nosotros, como hispanos, somos muy de comunidad, de estar juntos y ayudarnos unos a otros. Siento que el arzobispo se representó a sí mismo ayudando y estando ahí para las comunidades, y me encantó mucho”, dijo Isabella, una joven feligrés de St. Joseph.


Sin duda alguna, la visita del arzobispo James a la parroquia St. Joseph representó un signo de unidad y el compromiso de un pastor que busca caminar con su comunidad.


“Escuchar esas palabras llenó de esperanza y entusiasmo a nuestra parroquia, recordándonos que formamos parte de una Iglesia universal unida en Cristo”, concluyó Carla.

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