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Image by Simon Berger

Perspective

Arzobispo James a Christ in the City: Den amor y vean cómo se multiplica

Foto del escritor: André Escaleira, Jr.
André Escaleira, Jr.
hace 3 horas
3 min de lectura

Al reflexionar sobre la "ley del don" de san Juan Pablo II, el arzobispo de Denver animó a los jóvenes adultos misioneros que sirven a los pobres a confiar en que cuanto más se entregan por amor, más plenamente llegan a ser ellos mismos.


El arzobispo James Golka visitó por primera vez la sede de Christ in the City en Denver desde que asumió como arzobispo de Denver. Este apostolado local sirve a los pobres y a las personas sin hogar. (Foto de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)
El arzobispo James Golka visitó por primera vez la sede de Christ in the City en Denver desde que asumió como arzobispo de Denver. Este apostolado local sirve a los pobres y a las personas sin hogar. (Foto de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)

 

¿Sabías que, según san Juan Pablo II, uno menos uno no es igual a cero?


Bueno, más o menos.


Esa matemática tan peculiar, conocida como la “ley del don” del santo papa, estuvo en el centro de la reflexión que el arzobispo de Denver, James Golka, compartió con los jóvenes adultos misioneros de Christ in the City (Cristo en la Ciudad), un apostolado con sede en Denver que sirve a los pobres y a las personas sin hogar.


“Una de mis maneras favoritas de vivir es lo que Juan Pablo llamaba la ‘ley del don’. Tu ser crece en la medida en que te entregas”, explicó el arzobispo. “Él dice que, si das amor, el amor aumenta. Si entregas el amor por completo, tu amor se multiplica por completo”.


En otras palabras, cuanto más se entrega una persona por amor, más plenamente llega a ser ella misma.


(Fotos de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)


Volviéndose hacia el crucifijo que estaba detrás de él, el arzobispo James destacó que Jesús mostró de la manera más perfecta la ley del don al entregar su vida para que nosotros pudiéramos vivir. Cuando actuamos como Jesús de esta manera, continuó, participamos de esa misma dinámica.


“Cuando sirves a alguien, puedes participar en la ley del don. Simplemente sigue multiplicándose”, dijo.


El arzobispo compartió que también lo ha visto en su vida. En cada misión que se le ha encomendado, dijo, ha “descubierto que simplemente sigues amando”.


“Puedes confiar en eso. Puedes confiar en Dios”, continuó. “Alguien dijo que cuando actúas como Dios, puedes sentir como él: no poderoso ni imponente, sino el inmenso amor y la misericordia de Dios. Así que eso es lo que ustedes están haciendo al hacer amigos de las personas que viven en la calle. Gracias por hacerlo”.


Para los misioneros y el personal dedicados a construir una cultura del encuentro en las calles de Denver, la visita del arzobispo fue un aliento en su misión de conocer, amar y servir a los pobres.


“Lo que Christ in the City busca ofrecer a Denver fue lo que recibimos con la visita del arzobispo James. Vino a nosotros como Cristo y sentimos la presencia de Jesús en su mirada y en su testimonio”, dijo Kendra Saunders, encargada de formación en Denver para Christ in the City.


En el “banquillo”, el arzobispo James se tomó un tiempo para responder las preguntas de los misioneros, acompañado de Maximilian, un posible futuro misionero de la generación 2034. (Foto de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)
En el “banquillo”, el arzobispo James se tomó un tiempo para responder las preguntas de los misioneros, acompañado de Maximilian, un posible futuro misionero de la generación 2034. (Foto de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)

Después de su reflexión, al arzobispo James le tocó sentarse en el “banquillo”, siguiendo una tradición de Christ in the City en la que el invitado de honor se sienta frente a la comunidad para responder una avalancha de preguntas al azar. Desde preguntas como “Si fueras una papa, ¿cómo te cocinarían?” hasta “¿Cuál es tu primer recuerdo de un encuentro con Dios?”, la tradición del “banquillo” permitió a los misioneros de Christ in the City y a un futuro misionero de la generación 2044 conocer personalmente a su arzobispo.


“Que el arzobispo James se uniera a nuestra hermosa y, a veces, caótica casa de 32 misioneros fue una verdadera alegría. ¡Encajó perfectamente!”, dijo Betty Ludden, directora del programa de Christ in the City en Denver. “Es evidente cuánto ama verdaderamente el arzobispo al Señor con todo su corazón. Ese amor está entretejido en cada uno de sus pasos y en cada una de sus palabras. Estamos agradecidos por su corazón misionero, mientras nosotros también nos esforzamos por ser misioneros santos en nuestro ministerio”.


Antes de retirarse, el arzobispo oró por los misioneros y sus amigos que viven en la calle y los bendijo.


“Señor Jesús, sé su Salvador, su Redentor, su todo”, oró. “Te pedimos que bendigas a todos sus amigos en la ciudad, especialmente a quienes están en peligro esta noche”.

 

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