El arzobispo James Golka recibirá el palio arzobispal en Roma: ¿qué es y qué significa?
- André Escaleira, Jr.

- 12 jun
- 6 min de lectura
El nuevo arzobispo de Denver viajará a Roma este mes de junio para recibir una vestidura litúrgica especial de manos del papa León XIV. En este artículo explicamos la historia, el significado y el simbolismo del palio.

El arzobispo de Denver, James Golka, viajará a Roma este mes para realizar una peregrinación especial junto con miembros de la comunidad arquidiocesana. Durante su estancia, recibirá del santo padre, el papa León XIV, una vestidura litúrgica especial conocida como el palio.
Se trata de un momento significativo en la vida de la Iglesia universal y de la Arquidiócesis de Denver, lleno de historia, significado y simbolismo.
Veamos de qué se trata.
¿Qué es el palio?
La palabra proviene del latín pallium, que significa “manto” o “capa”. El palio es una especie de banda o collar que usan los arzobispos metropolitanos, es decir, aquellos que tienen una responsabilidad de supervisión, aunque no de gobierno, sobre una provincia o región integrada por varias diócesis. Se coloca sobre la casulla, la vestidura exterior que usan los sacerdotes al celebrar la Misa, alrededor de los hombros.
Es de color blanco y lleva seis cruces negras. Tiene forma circular, mide aproximadamente cinco centímetros de ancho y cuenta con dos bandas de unos 30 centímetros de largo que cuelgan por delante y por detrás. Al final de cada banda hay una pieza negra. Las cruces ubicadas en la espalda, el frente y el hombro izquierdo llevan un alfiler llamado spinula, palabra latina que significa "pequeña espina" o "aguijón".
Todo nuevo arzobispo metropolitano debe solicitar el palio al momento de su nombramiento o de su instalación. Si un arzobispo es trasladado a otra sede, ya no puede utilizar su palio anterior. Si es asignado a una nueva arquidiócesis metropolitana, puede solicitar uno nuevo para su nueva misión.
Historia del palio
El origen de esta vestidura litúrgica no está del todo claro. Algunos lo atribuyen a tradiciones romanas y otros a influencias griegas. Lo cierto es que el uso secular del palio en Roma se remonta al menos a los tiempos de Tertuliano y de san Justino Mártir en la Iglesia primitiva. Tertuliano relacionaba esta prenda con Jesús y se dice que san Justino llevaba una cuando fue martirizado en el año 165.
La vestidura fue ganando popularidad dentro de la Iglesia a medida que dejó de utilizarse en la sociedad civil, hasta que en el siglo IX se permitió su uso a todos los arzobispos metropolitanos.
Una vez instalado en su arquidiócesis, el nuevo arzobispo metropolitano debe solicitar al santo padre la concesión del palio.
Tradicionalmente, el palio se imponía durante el rito de instalación, cuando el arzobispo tomaba posesión de su arquidiócesis. El nuncio apostólico, representante del papa en un país determinado, confería la vestidura en la catedral arquidiocesana durante esa celebración.
Hace alrededor de 43 años, san Juan Pablo II trasladó esta ceremonia fuera del rito de instalación y decidió imponer personalmente el palio a los arzobispos en la solemnidad de san Pedro y san Pablo, dos de los más grandes apóstoles y evangelizadores de la Iglesia. En 2015, el papa Francisco devolvió esta práctica a las Iglesias locales y a los nuncios apostólicos. En 2025, el papa León XIV restableció la costumbre de viajar a Roma para recibir esta vestidura.
En 2012, el entonces arzobispo designado Samuel J. Aquila recibió su palio de manos del papa Benedicto XVI junto con el arzobispo Charles Chaput, quien acababa de ser trasladado de Denver a la Arquidiócesis de Filadelfia. Esto ocurrió unas semanas antes de su instalación como arzobispo de Denver, el 18 de julio de 2012.

Elaboración y bendición del palio
Cada año, el 21 de enero, fiesta de santa Inés, dos corderos son llevados desde Tre Fontane, una abadía trapense ubicada en el lugar donde fue martirizado san Pablo, hasta la Basílica de Santa Inés. Allí son bendecidos y, posteriormente, presentados al papa en el Vaticano. Después son llevados a la Basílica de Santa Cecilia, donde unas religiosas los cuidan durante varios meses.
Antes de Pascua, los corderos son esquilados y su lana se utiliza para confeccionar los palios destinados a todos los nuevos arzobispos metropolitanos del mundo.
Debido al crecimiento de la Iglesia y al aumento del número de arzobispos metropolitanos, el proceso de confección ha ido cambiando a lo largo de los años. Aunque antiguamente las religiosas los tejían a mano, actualmente seleccionan una empresa que los fabrica con parte de la lana obtenida de esos dos corderos.
Simbolismo del palio
El palio, así como su elaboración, bendición, imposición e historia, está lleno de simbolismo. Resulta sorprendente cómo una vestidura tan sencilla puede tener un significado tan profundo en la vida de la Iglesia.
Los santos
Santa Inés: Los corderos cuya lana se utilizará para confeccionar los palios son bendecidos en la fiesta de santa Inés, una mártir romana de los primeros siglos cuyo nombre significa “cordero” en latín. Reconocida por su profunda fe y valentía, Inés eligió la muerte antes de renunciar a su promesa de seguir a Jesús. Según la tradición, dijo: “Mi vida pertenece a aquel que me eligió primero”. Su testimonio muestra el valor necesario para vivir la fe hasta el final.
San Pablo: Esos mismos corderos parten desde el lugar de su martirio, Tre Fontane, que en italiano significa “tres fuentes”. El nombre proviene de la leyenda según la cual, cuando san Pablo fue decapitado, su cabeza golpeó el suelo tres veces y en cada lugar brotó milagrosamente un manantial. Además, el palio se confiere cada año en la fiesta de san Pedro y san Pablo, a finales de junio. El gran evangelizador nos enseña, incluso con su muerte, lo que significa poner la Palabra de Dios en el centro de la vida y anunciar a Jesús a todos los que encontramos.
San Pedro: el primer papa, cabeza de los apóstoles y gran evangelizador, comparte la fiesta litúrgica en la que se confiere el palio. También custodia simbólicamente los palios antes de que sean bendecidos y distribuidos entre los nuevos arzobispos metropolitanos, ya que las vestiduras se conservan cerca de su tumba, en la cripta de la Basílica de San Pedro. Hoy, su sucesor, el papa León XIV, entrega esta vestidura que representa la unidad de la Iglesia a los arzobispos metropolitanos.
Buen Pastor
La imagen y el simbolismo del cordero están profundamente presentes en el palio: desde la bendición de los corderos y el uso de su lana hasta la pieza negra situada en sus extremos. Todos estos elementos nos recuerdan a Jesucristo, el Buen Pastor, cuyo ejemplo guía el ministerio del nuevo arzobispo.
Al igual que Jesús, el arzobispo posee una gran autoridad, pero no está llamado a ejercerla como un dominio sobre los demás. Más bien, vive su ministerio pastoral con amor, guiando a las ovejas hacia el verdadero Pastor. En ocasiones, eso implica cargarlas sobre sus hombros, como suele representarse a Cristo el Buen Pastor, permitiendo que dejen una “huella” en su corazón, simbolizada por la pieza negra al final del palio.
Los tres alfileres
Las spinulae, o espinas, recuerdan los tres clavos de la crucifixión de Jesús: uno en cada mano y otro en cada pie. Son un recordatorio para el arzobispo de aquel en cuyo nombre ejerce el ministerio y del modo en que debe hacerlo: mediante la entrega total de sí mismo.
Cuando esos alfileres llegan a incomodarlo físicamente, evocando el “aguijón en la carne” de san Pablo (cf. 2 Corintios 12), le recuerdan su misión de dar la vida por sus ovejas junto con el Buen Pastor (cf. Juan 10, 11-18).
La unidad
Todos los arzobispos metropolitanos reciben el palio del santo padre, reuniéndose como una sola Iglesia que trasciende naciones, idiomas, culturas y épocas. Lo llevan en comunión entre sí y con el papa, quien también lo usa, como signo visible de unidad eclesial.
¡Acompáñanos!
Mientras el arzobispo James Golka se prepara para recibir esta importante y simbólica vestidura de manos del Santo Padre, un grupo de fieles de la arquidiócesis, incluido el equipo de El Pueblo Católico, lo acompañará en esta peregrinación.
Rezaremos con él y por él, visitaremos lugares santos y honraremos a grandes santos de la Iglesia, unidos como una sola familia de fe, en apoyo de nuestros pastores espirituales en todo el mundo.
¡Y queremos que nos acompañes!
Del 24 de junio al 1 de julio estaremos publicando actualizaciones, reflexiones y fotografías en nuestras redes sociales y en elpueblocatolico.org.
Para obtener más información sobre cómo seguir esta peregrinación y enviar tus intenciones de oración, haz clic aquí.









