Más espacio para futuros santos: Escuela Católica STEM Sts. Peter and Paul inaugura nuevo edificio en Wheat Ridge

Con un nuevo edificio, un número creciente de alumnos y Cristo en el centro de su misión, la Escuela Católica STEM Sts. Peter and Paul se prepara para recibir y formar a generaciones de estudiantes.

La educación católica sigue creciendo en Wheat Ridge, donde la Escuela Católica Sts. Peter and Paul inauguró un nuevo edificio el jueves por la mañana.
Ante el considerable aumento de inscripciones en la escuela católica de Sts. Peter and Paul durante los últimos años, los directivos se enfrentaron a un reto muy alentador: ¿cómo hacer más espacio para tantos alumnos y familias nuevas?
La respuesta fue una campaña de recaudación de fondos para la construcción que logró reunir el 97 % de los recursos necesarios para la ampliación en tan solo ocho meses, gracias, en gran parte, a una importante donación de Shea Family Charities, una organización que ha apoyado la educación católica durante muchos años. Diez meses después de la ceremonia de colocación de la primera piedra, realizada el año pasado, la comunidad escolar celebró el jueves la dedicación de las nuevas instalaciones.
La ampliación recién inaugurada cuenta con siete salones de clase, una hermosa capilla, oficinas, un área de recepción, un patio de juegos y otros espacios. También permitirá contar con grupos más pequeños, brindar una atención más personalizada y recibir a nuevas familias.
Cuando un alumno fue entrevistado por El Pueblo Católico sobre qué destacaría si hoy le tocara dar un recorrido por la escuela, respondió que “definitivamente” mostraría la capilla “y tal vez el patio de juegos”.
(Fotos de Neil McDonough/El Pueblo Católico)
Nuevo edificio, misma misión
Para la hermana Mary John, O.C.D., directora de la escuela y religiosa de las Carmelitas del Sagrado Corazón de Los Ángeles, el nuevo edificio brinda a la escuela de Sts. Peter and Paul más espacio para cumplir su misión de formar a los alumnos tanto en la fe como en la razón.
“Este nuevo espacio nos permitirá seguir desarrollando la misión que Dios nos ha encomendado: educar integralmente a cada niño con la mente y el corazón de Cristo y formar una comunidad que desee hacer tangible el Reino de los Cielos”, compartió.
Esta misión cobra especial importancia en una escuela católica STEM, donde la fe y la ciencia van de la mano, explicó la hermana Mary John.
“La meta es seguir integrando la tradición intelectual católica en la educación STEM, porque están profundamente relacionadas, aunque creo que la gente tiende a separarlas”, señaló. Explicó que un estudio de la ciencia iluminado por la fe lleva a los alumnos a plantearse las grandes preguntas de la vida: ¿Quién es Dios? ¿Quién soy yo en relación con él?
En el centro del nuevo edificio y, de hecho, de todo lo que se hace en la escuela de Sts. Peter and Paul , está Jesucristo, destacó el padre Jim Goggins, párroco de la comunidad.
“El propósito del nuevo edificio es acercar a nuestros jóvenes a Jesús mediante una buena educación, nuestro sentido de comunidad de fe y su disposición a buscar y seguir a Jesús en todo lo que hacen”, expresó. “Jesús está verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento y, por eso, está en el sagrario, justo en el corazón de la escuela. Pero en todo lo que somos y en todo lo que enseñamos, Jesús es el centro de todo aquí en Sts. Peter and Paul”.
Con esta visión de la fe como fundamento de todo, la comunidad escolar puede cumplir su misión: formar a los futuros santos.
“Al final, esa es la meta de todos nosotros: llegar a ser los santos a quienes Dios nos llama a ser”, afirmó la madre Gloria Therese, superiora general de las Carmelitas del Sagrado Corazón de Los Ángeles. “Por eso, espero que los alumnos salgan de esta escuela con una esperanza profunda y ferviente, convencidos de que Dios los ha creado para ser un gran regalo para el mundo”.
Esfuerzo de toda una comunidad
Alumnos, maestros y miembros de la comunidad llenaron la iglesia parroquial el jueves por la mañana para recibir al arzobispo de Denver, James Golka, quien bendijo el nuevo edificio y celebró la santa Misa.
Pero antes de comenzar, el padre Jim invitó a los alumnos a unirse a él para dar gracias a Dios por el regalo de la ampliación, exclamando: “¡Alabado sea Jesucristo!”. Los alumnos respondieron con entusiasmo: “¡Ahora y por siempre!”. Así comenzaron la Misa y la celebración llenas de alegría, que marcaron la culminación de una obra iniciada meses atrás.
“Dios los ha llamado a venir a este lugar porque quiere conocerlos y quiere que ustedes lo conozcan”, dijo el arzobispo durante su homilía. “Hoy celebramos con gran alegría. Sus padres se preocupan tanto por ustedes, y su Iglesia se preocupa tanto por ustedes, que no solo construyen esta escuela, sino que siguen mejorándola y enriqueciéndola, porque eso es lo que Dios quiere que hagamos”.
Después de la Misa, la comunidad participó en una procesión siguiendo al arzobispo James y al Santísimo Sacramento hasta la nueva capilla. Allí, el arzobispo colocó la Eucaristía en el nuevo sagrario, bendijo el edificio y realizó el tradicional corte de listones junto con alumnos y miembros de la comunidad.
La hermana Mary John destacó que la ampliación no habría sido posible sin la generosidad de tantas personas de la comunidad. Pero, sobre todo, atribuyó este logro a Dios y a su providencia.
“Solo Dios pudo haber organizado todo esto con la colaboración de tantas personas trabajadoras y comprometidas. Tenemos muchísimo que agradecer”, compartió la hermana Mary John.
Futuro lleno de esperanza
Al mirar hacia un futuro prometedor, la madre Gloria Therese recordó cómo un antiguo director había descrito la escuela como una “ciudad situada en la cima de un monte”, haciendo referencia a Mateo 5,14.
“Eso es precisamente lo que veo aquí: una luz que brilla intensamente en la arquidiócesis”, dijo la madre Gloria Therese a El Pueblo Católico. “Es un regalo poder servir a nuestras familias y a nuestros niños durante las generaciones venideras”.
“La meta es atraer a más familias que formen parte de nuestra comunidad y se unan a nuestra misión, que deseen pertenecer a la comunidad católica y darles a sus hijos esa base que los sostendrá durante toda su vida”, añadió la hermana Mary John. “¡Y que después esos niños traigan a sus propios hijos, y estos, a los suyos!”.








