125 años de encuentro con el Señor en la parroquia St. Mary de Littleton

Durante más de un siglo, muchas personas han conocido a Jesús en la parroquia St. Mary de Littleton. Al celebrar sus 125 años, el arzobispo James Golka, el párroco y los miembros de la comunidad recuerdan la huella que St. Mary ha dejado en la vida de tantas personas.

Por Jenny Uebbing
“45,656 días. Ese es el tiempo transcurrido desde que el Señor se hizo presente por primera vez en el altar de la parroquia St. Mary, y ese es el número de días que el Señor ha mantenido su presencia aquí”, expresó el padre Andrej Makovnik, DCJM, párroco de St. Mary en Littleton, al comenzar la Misa del 125.º aniversario de la parroquia, celebrada el sábado 10 de octubre.
Fundada en 1901, la parroquia se encontraba originalmente en la esquina de las calles Nevada y Powers, en el centro de Littleton. Desde entonces, se trasladó a su ubicación actual en la calle Prince y ha experimentado un crecimiento extraordinario desde que allí se celebró la primera Misa, el 11 de octubre de 1901. La escuela parroquial también celebra su 75.º aniversario.
El padre Andrej comenzó reconociendo la bendición de contar con la presencia del arzobispo de Denver, James Golka, para celebrar la Misa de aniversario.
“Imaginen cuántas almas han llegado a este lugar durante los últimos 125 años y cuántas están ahora con él en el paraíso porque aquí lo encontraron”, dijo el arzobispo al comenzar su homilía.
“Quizá me hayan escuchado decir que esta es una iglesia muy hermosa… y que el edificio tampoco está nada mal”, continuó, provocando risas entre los fieles.
El arzobispo James dirigió una exhortación a los asistentes, que llenaban casi por completo la iglesia durante la Misa vespertina anticipada de las 4:30 p. m.
“Jesús volverá. ¡Yo quiero que venga hoy antes de la medianoche, estoy listo! Pero si no viene antes de la medianoche, ni en algún momento de los próximos 125 años, ¿cuántas almas más llegarán a este edificio en el futuro y encontrarán aquí el camino hacia la eternidad con él?”, preguntó, haciendo una pausa significativa. “Jesucristo es un imán, y Jesús verdaderamente nos ha llamado a cada uno de nosotros a estar aquí, en esta Misa de esta noche, así como a ustedes, cada domingo, a venir aquí, a St. Mary, en este momento de la historia”.
(Fotos: Jason Smith, cortesía de la parroquia St. Mary, Littleton)
Después de la Misa, la parroquia organizó una recepción de gala en sus instalaciones. La celebración incluyó momentos de convivencia, una amplia exposición de fotografías históricas proporcionadas por el Museo Histórico de Littleton, una cena preparada por un servicio de banquetes y un programa conducido por el feligrés J. D. Flynn, quien animó a los asistentes con una entretenida y muy reñida competencia de preguntas sobre la historia de Littleton y de St. Mary.
El padre Andrej dedicó un momento a reconocer a varios invitados especiales, entre ellos, la alcaldesa de Littleton, Andrea Peters, y representantes de los departamentos de Policía y de Bomberos de la ciudad. Andrea aprovechó la ocasión para agradecer a los feligreses de St. Mary, por ser “excelentes vecinos”, y comentó que ella misma vive a poca distancia de la parroquia.
“Durante 125 años, St. Mary ha reconocido la dignidad de todas las personas. Y esta noche sigo viendo ese mismo espíritu aquí, en este salón y en cada uno de ustedes”, concluyó.
El feligrés Matt Crane animó a los presentes a llevar su fe al mundo.
“Es bueno que salgamos a compartir nuestra fe en la vida pública y tenemos derecho a hacerlo”, afirmó. “Este es nuestro tiempo y este es nuestro momento para llevar a St. Mary hacia el futuro”.
El padre Andrej concluyó la velada reflexionando sobre la sorprendente providencia de un Dios que llamó a un joven sacerdote europeo, criado bajo el comunismo, detrás de la Cortina de Hierro, para llevarlo a los suburbios del oeste de Estados Unidos y confiarle la dirección de una parroquia justo cuando el país se acerca al 250.º aniversario de su independencia.
“Aquí estoy esta noche frente a ustedes, un sacerdote que creció bajo el comunismo, bajo un régimen que buscaba borrar de la sociedad cualquier señal de Dios. El gobierno de mi país consideraba la vida familiar un obstáculo para sus objetivos. Cuando miro a Estados Unidos, veo todo lo contrario”, expresó.
“Los padres fundadores tenían una luz extraordinaria que les permitió comprender la importancia de Dios y de la familia en la estructura de la sociedad”, continuó. “Y cuando tenemos esa certeza de la presencia de Dios, podemos arriesgarlo todo… incluso a nuestras familias… en nuestra misión de hacer que todo florezca”.
En la parroquia St. Mary de Littleton, una comunidad de fe ha crecido y florecido durante más de un siglo. Y todo indica que ese crecimiento y sus frutos continuarán por mucho tiempo más.








