La alegría de darlo todo: Hermano Thomas Gonzaga es ordenado díacono transitorio en Denver

Después de 11 años de formación con los Siervos de Cristo Jesús, el nuevo diácono transitorio de Denver inicia una etapa marcada por la entrega, el servicio y la alegría de evangelizar, convencido de que la verdadera libertad está en ponerlo todo en manos de Dios, como recordó el arzobispo James.

¿Amaneció el centro de Denver más radiante el sábado por la mañana? ¿O sería por la alegría que irradiaba el rostro del nuevo diácono transitorio de la Arquidiócesis de Denver?
Para el diácono Thomas Gonzaga, SCJ, la ordenación del sábado fue la culminación providencial de 11 años de formación con los Siervos de Cristo Jesús, una comunidad religiosa con sede en Denver. También fue la primera ordenación de la comunidad en varios años. Dios mediante, será ordenado sacerdote en primavera.
Con una alegría que parecía provenir del cielo, el diácono Thomas mostró varios dones espirituales, como señaló el arzobispo de Denver, monseñor James Golka, en su homilía.
“Es muy fácil reconocer algunos de los dones que Dios le ha dado: un espíritu amable, autenticidad, honestidad, humildad y el deseo de crecer en la fe”, dijo el arzobispo. “Y, Thomas, debemos reconocer que esos son dones que Dios te ha dado. No te pertenecen. Lo sabemos y estás llamado a administrarlos y seguir compartiéndolos para el bien del pueblo de Dios”.
El arzobispo recalcó que esos mismos dones, junto con muchos otros que Dios irá revelando a lo largo del ministerio del diácono Thomas, deben compartirse con los demás.
Y lo resumió con una frase tan directa como ingeniosa: “Si das, vives. Si acaparas, mueres”.
(Fotos de Grant Whitty/El Pueblo Católico)
Comunidad misionera
A diferencia de los sacerdotes y seminaristas diocesanos, el diácono Thomas está llamado a compartir estos dones con el pueblo de Dios, pero también con su comunidad religiosa, los Siervos de Cristo Jesús, y a través de ella.
Al describir su comunidad, el diácono Thomas explicó que los Siervos “siguen a Jesús a través de la espiritualidad misionera de san Ignacio de Loyola y de la vida carismática y penitencial de san Francisco de Asís”. Su misión, señaló, es llevar a las almas al encuentro con Jesús y llevar a Jesús a las almas, especialmente a los adolescentes y jóvenes adultos.
Ese servicio comienza con una intensa vida de oración y formación. Durante 11 años, los Siervos estudian filosofía y teología en el seminario St. John Vianney de Denver enseñan en escuelas preparatorias católicas de la región, dirigen retiros por todo el país y realizan misiones en distintas partes del mundo. También hacen los Ejercicios Espirituales de 30 días de san Ignacio de Loyola y emprenden una “peregrinación de pobreza”, durante la cual van de una ciudad a otra pidiendo limosna y confiando únicamente en la providencia de Dios.
Esta formación particular prepara a los Siervos para entregarse por completo a Dios y a su pueblo, una entrega que el arzobispo James destacó en la homilía de ordenación.
“Es verdaderamente un regalo para la arquidiócesis contar con este ministerio entre nosotros. Ustedes aportan dones que enriquecen a nuestra Iglesia local”, afirmó. “Su presencia carismática, su reverencia al orar, su dedicación a la vida de oración y su generosidad en el servicio enriquecen la vida de muchísimas personas. Así que, en nombre del pueblo de Dios de la Arquidiócesis de Denver, gracias por todo eso”.
(Fotos de Grant Whitty/El Pueblo Católico)
Entrega, amor y servicio
El diácono Thomas explicó que el carisma de los Siervos de Cristo Jesús puede resumirse en una palabra: kénosis, el amor que se despoja de sí mismo por las almas, tal como lo vivió Jesús y como lo describe san Pablo en Filipenses 2, 6-11.
“Nosotros también deseamos 'despojarnos' de nosotros mismos con Jesús para que otros puedan conocerlo y amarlo”, dijo el diácono Thomas.
El arzobispo James destacó que, como nuevo diácono, este amor entregado por completo adquiere una nueva dimensión en la vida de Thomas.
“Tu ministerio de la Palabra, del altar y de la caridad en el mundo consiste en ser servidor. Tienes el privilegio de usar vestiduras litúrgicas oficiales. Puedes estar junto al sacerdote o al obispo en este altar. Pero este ministerio no se trata de tener privilegios, sino de servir”, afirmó.
Sin embargo, el arzobispo continuó explicando que este amor que se despoja de sí mismo no es solo para Jesús ni únicamente para los Siervos de Cristo Jesús. Es para todos los cristianos.
“Kénosis significa tomar todo lo que Dios te ha dado y entregarlo por completo. Significa rendirse, pero no en el sentido de darse por vencido, sino de ponerse en manos de Dios”, explicó. “Te transformas. ¡Qué regalo es recibir todos los dones de Dios! Me fascina Jesucristo, quien lo hizo a la perfección. No se aferró a nada de lo que el Padre le había dado plenamente, sino que lo entregó todo”.
Gracias a esta entrega generosa de sí mismo, destacó el arzobispo al citar la carta de san Pablo a los Filipenses, Jesús fue exaltado. Nosotros también estamos invitados a participar de esa vida resucitada, entregándonos al Padre.
“Mírenlo en la cruz, el mejor ejemplo que tenemos de un amor que se multiplica. Porque él entregó todo en la cruz, el Padre pudo elevarlo a una gloria superior a cualquier otra. A eso le llamamos resurrección, hermanos y hermanas”, dijo el arzobispo James. “Tengo la impresión de que, si no aprendemos a hacer lo mismo, nunca conoceremos la resurrección que Dios tiene preparada para nosotros”.
(Fotos de Grant Whitty/El Pueblo Católico)
Libertad que nace de la obediencia
¿Cómo se vive esa entrega? Para el diácono recién ordenado, la respuesta surgió de una sencilla conversación con las Carmelitas Descalzas Aliadas de la Santísima Trinidad.
Un día, mientras el arzobispo James y el diácono Thomas almorzaban, el arzobispo les preguntó a las hermanas si tenían algún consejo para quien pronto sería ordenado.
“Sé santo”, repetía una hermana después de cada consejo que compartían las demás.
Sonriendo tras escuchar el mismo consejo una y otra vez, el diácono Thomas le preguntó: “¿Cómo?”.
De inmediato, otra hermana respondió: “Sé obediente”.
“Sabemos que la obediencia significa ser dóciles y que ser dóciles significa ser libres”, explicó el arzobispo James. “Eso es lo contrario de cómo lo ve nuestro mundo. Ser totalmente obediente a Dios significa ser totalmente libre. Hasta que confíes lo suficiente en Dios como para hacerlo, nunca conocerás la libertad que él desea para ti”.
(Fotos de Grant Whitty/El Pueblo Católico)
Misión de evangelizar con alegría
Para el diácono Thomas, este camino de seguir a Jesús con una entrega cada vez mayor ha sido la aventura más emocionante y significativa de su vida.
Cuando le preguntaron qué les diría a quienes apenas comienzan ese mismo camino, el nuevo diácono apenas podía contener su entusiasmo.
“¡Este es un momento tan emocionante! Jesús es la persona más maravillosa, brillante, fuerte, amorosa y bondadosa, ¡y está vivo en este mismo momento!”, compartió. “Él desea tener una amistad contigo. Te espera en el Santísimo Sacramento y en tu propia alma. Quiere hablarle a tu corazón”.
El diácono recalcó que esa conversación solo puede darse mediante la oración constante.
“Dedica tiempo todos los días a estar con él en oración. Eso es lo más importante que puedes hacer. Ora. Ora. Ora”, dijo el diácono Thomas. “La oración es maravillosa. Puedes escucharlo mientras oras con las Sagradas Escrituras”.
Después de haber recibido tantos dones a través de su relación con Jesús, el diácono Thomas expresó que lo que más le entusiasma es poder compartirlos con los demás, tanto ahora, como diácono, como en el futuro, cuando sea sacerdote, animando a otros a conocer cada vez más a Jesús.
“¡Lo que más me emociona es ayudar a las almas!”, compartió. “Sobre todo, espero con ilusión poder escuchar confesiones. Siempre he estado agradecido con los sacerdotes que se han mostrado disponibles para escuchar mis confesiones. Por eso, mi mayor deseo es que mi sacerdocio se caracterice por ser un instrumento de la misericordia de Dios en el sacramento de la reconciliación”.
Al comenzar su ministerio diaconal y, Dios mediante, su futuro ministerio sacerdotal, el diácono Thomas destacó la importancia de entregarse por completo y de aprender a confiarle todo a Jesús.
“No tengas miedo”, concluyó. “Solo confía y entrégate. Él es plenamente digno de confianza”.








