FOTOS | Algo los llama: una nueva generación encuentra su camino hacia la Iglesia católica
- Sheryl Tirol
- hace 1 día
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El Rito Anual de Elección de Denver, reunió a 200 catecúmenos más que el año pasado, un aumento del 35 %, lo que apunta a un crecimiento notable en el interés por la Iglesia, especialmente entre los jóvenes.

Jaret Duft había sido un protestante evangélico fiel durante toda su vida. Tenía una relación sólida con Jesús. Leía la Biblia. Nunca imaginó que se encontraría de pie dentro de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción en Denver un sábado por la mañana de febrero, esperando a que un sacerdote católico lo llamara al frente y a conocer al arzobispo.
Pero ahí estaba.
“Simplemente me convencí de que esta es la Iglesia que Cristo estableció y de que la manera en que ellos celebran el culto y las liturgias es como Dios quiere ser adorado”, dijo Jaret, quien se prepara para ser bautizado y confirmado esta Pascua en la parroquia Our Lady of Lourdes en Denver. “Para nosotros, no es alejarnos de Jesús. Es seguirlo”.
Jaret fue uno de los cientos de catecúmenos, es decir, quienes buscan el Bautismo, que se reunieron en la Catedral Basílica el 21 de febrero para el Rito de Elección, una ceremonia antigua que marca el inicio formal de la etapa final de preparación antes de entrar en la Iglesia en la Vigilia Pascual. Presidida por el arzobispo Samuel J. Aquila, la celebración reunió a personas de parroquias de Denver y de otros lugares, una señal visible de lo que los líderes parroquiales describen como un aumento silencioso pero inconfundible de personas que eligen convertirse católicas.
“Ver cuántas personas se están uniendo a la Iglesia, ese sentido de comunidad fue algo muy bonito”, comentó Jaret, todavía asimilando la experiencia mientras permanecía en la Catedral al terminar la ceremonia. “Fue realmente increíble pasar al frente y estar cara a cara con el arzobispo. Estar con todos estos otros catecúmenos. Nunca lo hubiera imaginado”.
(Fotos por Madisen Martinez)
Movimiento de fe
Él no es el único que se siente así.
En toda la arquidiócesis, los programas de la Orden de la Iniciación Cristiana para Adultos (OCIA, por sus siglas en inglés), el proceso por el cual las personas ingresan a la Iglesia católica, están registrando cifras que no se habían visto antes. El aumento está impulsado por un grupo más joven, más inquieto espiritualmente y con mayor curiosidad teológica de lo que muchos líderes parroquiales esperaban.
En Our Lady of Lourdes, Morgan Rogers, coordinadora de comunicaciones y de OCIA en la parroquia, ha visto cómo los números han crecido en tiempo real.
“El año pasado teníamos en promedio unas 100 personas en clase. El año anterior eran alrededor de 60”, dijo Morgan. “Este año tenemos un promedio de 150 personas que asisten”.
En la parroquia Sacred Heart of Jesus en Boulder, Henry Schliff, director de educación religiosa, ha visto que su programa se ha duplicado en los últimos dos años. Pero lo que más le ha sorprendido es quiénes están llegando.
“Lo que definitivamente puedo decir es que estamos viendo personas cada vez más jóvenes”, señaló Henry. “Es un grupo muy joven, casi todos son jóvenes. Eso es algo único”.
La mayoría está entre sus 20 y 30 años, un cambio demográfico que no solo se observa en Boulder, sino en parroquias de todo el país.
El padre Brian Larkin, párroco de Our Lady of Lourdes desde hace 12 años y quien ha enseñado OCIA durante casi todo su sacerdocio, considera que hay tres factores que coinciden para impulsar esta tendencia.
Lo primero es la desilusión cultural.
“Muchas personas están viendo que el posmodernismo se ha alejado tanto de las raíces culturales cristianas de Occidente y estamos viendo las consecuencias de eso”, explicó.
El segundo es un anhelo que surge dentro del propio protestantismo.
“En el protestantismo hay actualmente un gran movimiento, un deseo de tradición y profundidad reales”, dijo el padre Brian. “La gente tiene hambre de algo que tenga tradición, historia y profundidad”.
El tercero es la pandemia de COVID-19.
“El COVID hizo que las personas sintieran que el mundo es fundamentalmente inestable”, afirmó. “La gente está buscando estabilidad y sentido”.
Morgan comentó que esos temas aparecen una y otra vez en los formularios que las personas llenan al preguntar por primera vez sobre el programa.
“La gente busca profundidad en una sociedad muy superficial, o dice: ‘A veces me siento muy vacío. No sé para qué estoy viviendo. Tiene que haber algo más en la vida’”, explicó.
Leyendo el camino hacia la Iglesia
Ryan Sullivan bien podría haber escrito esas palabras.
Fundador de una empresa tecnológica emergente en Boulder y criado en un hogar completamente secular, Ryan comenzó su camino hacia la Iglesia católica no en un templo, sino en un libro de historia. Hace unos cinco años leyó Dominion, del historiador Tom Holland, un estudio sobre cómo el cristianismo moldeó silenciosamente a Occidente moderno.
“Mis intereses iniciales eran profundamente intelectuales”, contó Ryan, quien se prepara para ingresar a la Iglesia de Sacred Heart junto a su esposa, Anna. “Pero mientras más me sumergía en el catolicismo, me di cuenta de algo sencillo: la tradición católica capta la condición humana en toda su complejidad mejor que cualquier otra que conozca. Toda la belleza, toda la fragilidad”.
Un pasaje del libro de Holland se quedó grabado en su mente.
“Podemos acostumbrarnos tanto a la cruz como imagen que olvidamos que fue el símbolo máximo de degradación y del derecho de los poderosos a hacer con los débiles lo que quisieran”, explicó. “La gran inversión de eso, el gran escándalo de esa inversión del poder ha marcado el rumbo del mundo”.
Durante los años siguientes, Ryan leyó a san Agustín, Thomas Merton y otros autores, hasta que finalmente se acercó al programa de la OCIA en Sacred Heart of Jesus. Hace nueve meses, él y Anna dieron la bienvenida a su primera hija, y Ryan dijo que ambas experiencias se han entrelazado en su mente.
“Sentía que mi vida estaba llena de amor y riqueza antes de tener un bebé. Luego tienes un bebé y descubres reservas de amor y vitalidad que no sabías que existían”, compartió. “Mi camino espiritual ha sido algo parecido. No es que sintiera que algo faltaba. Es que ahora que esto se ha añadido, todo lo demás se siente más pleno”.
Acostumbrado a vivir en el mundo de las ideas, la comunidad de la OCIA lo llevó a algo nuevo.
“Tiendo a intelectualizar demasiado las cosas y creo que nuestra clase de OCIA hace un gran trabajo al ir al corazón del evangelio, que es lo esencial”, afirmó Ryan. “Aprender a no esconderme detrás de ideas intelectuales que pueden volverse abstractas, y realmente llegar al fondo del asunto, ha sido una parte muy profunda de mi camino espiritual”.
Reconoció, con humor, que expresar su fe no le resulta tan fácil como hablar en su vida profesional.
“Me dedico a hablar en público, pero espiritualmente siento que apenas estoy aprendiendo a caminar”, dijo. “Estoy tratando de poner en palabras ideas para las que quizá todavía no tengo el vocabulario”.
Camino de amor
No todos llegan a través de libros y argumentos. Para Lynette Ortega, de 22 años, la puerta se abrió por medio del amor.
Originaria de Longmont, Lynette creció sin ninguna tradición religiosa. La religión simplemente no formaba parte de la conversación en su hogar. Eso cambió cuando conoció a su novio hace cinco años. La mamá de él daba clases de formación católica para niños pequeños en la comunidad y Lynette poco a poco se fue acercando.
“Empecé a ir a Misa con ellos los domingos y me gustó mucho”, contó Lynette, quien se prepara para entrar en la Iglesia en Sacred Heart. “Y simplemente seguí yendo”.
Después de nueve meses en la OCIA, dijo que lo que fortaleció su compromiso fue algo que le cuesta describir, pero que siente con claridad.
“Al no venir de un trasfondo religioso, cuando aprendes a orar se crea una conexión”, expresó. “Es como un llamado especial que tu alma siente, y ese sentimiento es tan hermoso que quieres más. Ese sentimiento me ha acercado más a Cristo, y estoy agradecida por eso”.
Su familia, señaló, la ha apoyado, algo que atribuye en parte a sus raíces culturales.
“Vengo de un trasfondo latino y el catolicismo es la religión principal”, dijo Lynette. “He recibido apoyo de mi familia al convertirme y ellos también están en su propio camino espiritual”.
Uno de los regalos inesperados del proceso ha sido la amistad que ha formado con otros participantes.
“He hecho algunos amigos y es muy bonito tener amigos católicos, especialmente siendo joven”, comentó. “Cuando eres joven, puedes distraerte con muchas cosas del mundo. Creo que es importante tener amigos que compartan tus creencias”.
Luego hizo una pausa para describir lo que ha encontrado.
“En medio de todo lo caótico que pasa en el mundo, es como una quietud a la que puedes acudir y en la que puedes apoyarte”, dijo. “Te da una mejor sensación dentro de ti, que puede influir en todo tu día”.
Asunto de familia
El camino de Jessica Gaudreau hacia la Iglesia católica pasó por su propia familia. Originaria de Denver, no creció en un hogar religioso, aunque tuvo cierto contacto con la fe protestante a través de la escuela dominical y por las raíces católicas de su padre. Cuando su hija sugirió asistir a la OCIA en Our Lady of Lourdes, Jessica fue solo para acompañarla. Se quedó por sí misma.
“En esencia, quería profundizar más en mi fe en Jesús”, dijo Jessica, quien será bautizada y confirmada en Pascua junto con dos de sus hijos.
El año en OCIA ha transformado poco a poco su hogar. Su pareja, quien creció católico, pero se había alejado, comenzó a asistir a Misa con regularidad. En diciembre bautizaron a su hijo pequeño en Our Lady of Lourdes.
“Estamos apoyándonos más en Dios y tratando de alejarnos de muchas cosas que están pasando en nuestro mundo”, explicó. “Queremos acercarnos más a la vida de la Iglesia en general”.
Camino eucarístico
Para Jaret, el proceso no ha estado exento de tensiones. Al crecer como protestante, tenía suposiciones sobre el catolicismo que tuvo que ir revisando una por una, y su familia también.
“El obstáculo más grande ha sido con nuestras familias. Tienen muchos malentendidos”, comentó. “Decirles que vamos a unirnos a la Iglesia ha sido difícil. Pero estamos tratando de explicar que no es que nos estemos alejando de Jesús”.
Asistir a Misa por primera vez le tocó algo en el corazón de una manera que la lectura por sí sola no había logrado.
“Ver lo hermosa que son la Misa y la liturgia fue algo que realmente me habló”, dijo Jaret. “Fue un momento que me impulsó a decir: tal vez debo tomar esto en serio”.
Lo que más espera en Pascua, señaló, es la Eucaristía, el sacramento central de la fe católica que antes había sido uno de sus mayores puntos de resistencia.
“Realmente quiero recibir la Eucaristía por primera vez, creyendo plenamente en lo que es”, expresó.
Llamados a algo más
En el Rito de Elección, el arzobispo Samuel se dirigió a los presentes y reconoció que lo que viene no será fácil.
“Incluso después de casi 50 años como sacerdote y casi 25 como obispo, sigo siendo tentado”, les dijo. “No escuchen la voz del diablo, que les dirá cosas como que nunca podrán superar esta tentación, o que son un fracaso y que nunca, jamás dejarán de pecar. Todo eso son mentiras”.
También advirtió sobre el materialismo.
“Cuando mueran, no habrá un camión de mudanza detrás del coche fúnebre llevando todas sus cosas”, dijo.
Y les dejó una promesa que, aseguró, sostiene todo.
“Dios ha amado a cada uno de ustedes desde el momento de su concepción”, les dijo el arzobispo. “Dios ha amado a cada uno de ustedes desde toda la eternidad y desea ser su padre”.
Henry, quien ha acompañado durante cinco años a personas que entran en la Iglesia en Sacred Heart, afirmó que la ceremonia refleja algo que a veces se pierde en el trabajo cotidiano de coordinar OCIA.
“Ves cómo van formando una relación con Cristo y cómo esta se profundiza constantemente”, señaló. “Tienes la oportunidad de verlos superar barreras que quizá ni siquiera sabían que existían cuando comenzaron el proceso.
“Ser parte de eso”, añadió, “es algo fenomenal. Es un regalo enorme”.
El consejo de Lynette para quienes dudan en dar el paso es sencillo.
“Confía en tu corazón, confía en tu intuición. Sea cual sea tu llamado, está ahí por una razón”, dijo. “El catolicismo tiene una historia impresionante y también es una historia hermosa”.























