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Perspective

Valor sagrado de la vida: defender la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural

Foto del escritor: Conferencia Católica de Colorado
Conferencia Católica de Colorado
hace 3 días
6 min de lectura

Desde el aborto y el suicidio asistido hasta la pena de muerte, la Iglesia católica llama a los fieles a defender la dignidad de toda vida humana. Te explicamos qué significa este llamado para los católicos de Colorado.


Parte 1 de una serie de 10 artículos sobre las prioridades de los obispos de Colorado en políticas públicas.


El arzobispo de Denver, monseñor James Golka, inicia la Marcha por la Vida de Colorado 2026 con una oración. (Foto de André Escaleira Jr./El Pueblo Católico).
El arzobispo de Denver, monseñor James Golka, inicia la Marcha por la Vida de Colorado 2026 con una oración. (Foto de André Escaleira Jr./El Pueblo Católico).

La vida humana debe ser protegida en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural.


La Iglesia católica enseña que toda vida humana es sagrada porque cada persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Esta dignidad inherente no depende de la edad, la salud, la situación económica ni de las capacidades de una persona. Por el contrario, la vida es un don que le pertenece únicamente a Dios.


Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica: “Toda vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte, es sagrada, pues la persona humana ha sido amada por sí misma a imagen y semejanza del Dios vivo y santo” (CIC 2319).


Esta enseñanza constituye el fundamento moral de la defensa de la vida humana que la Iglesia sostiene en una amplia variedad de temas. La Iglesia rechaza el aborto, la eutanasia y el suicidio asistido porque implican quitar intencionalmente la vida a un ser humano inocente. Al mismo tiempo, hace un llamado a proteger a las personas más vulnerables de la sociedad.


Los obispos de Colorado y la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos han identificado la protección de la vida de los niños por nacer como una prioridad fundamental en las políticas públicas, reconociendo la dignidad y el derecho a la vida de toda persona humana.


Defensa constante de la vida por parte de la Iglesia

La enseñanza de la Iglesia sobre el carácter sagrado de la vida se ha expresado y reafirmado a lo largo de siglos de tradición católica.


En su encíclica Humanae Vitae, publicada en 1968, el papa san Pablo VI profundizó en la relación entre el amor, el matrimonio y la procreación, abordando las preocupaciones morales relacionadas con la anticoncepción artificial.


El papa san Juan Pablo II amplió estos fundamentos en su encíclica Evangelium Vitae, publicada en 1995, en la que presentó una defensa integral de la vida humana frente a las amenazas modernas, como el aborto, la eutanasia y la pena de muerte.


En conjunto, estas encíclicas ayudan a explicar los fundamentos teológicos que llaman a proteger activamente la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.


Este compromiso también fundamenta la oposición de la Iglesia a la pena de muerte.

En Evangelium Vitae, el papa san Juan Pablo II enseñó que los casos en los que sería necesario ejecutar a un delincuente deberían ser “muy raros, por no decir prácticamente inexistentes”.


En 2018, se modificó el Catecismo para enseñar que la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la dignidad de la persona humana. Esto refleja una conciencia cada vez mayor de que la dignidad humana no se pierde, incluso cuando alguien comete un delito grave. También reconoce que actualmente existen sistemas penitenciarios más eficaces que permiten proteger a la sociedad sin privar a los delincuentes de la posibilidad de redimirse.


El Catecismo ahora afirma que la Iglesia “se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo” (CIC 2267).


Carácter sagrado de la vida en Colorado

En Colorado, muchas de las leyes vigentes no reflejan la enseñanza moral de la Iglesia sobre el carácter sagrado de la vida humana.


En 2022, el estado aprobó la Ley de Equidad en la Salud Reproductiva (proyecto de ley de la Cámara de Representantes 22-1279), que estableció en la legislación estatal un supuesto derecho al aborto. Colorado amplió sus leyes sobre el aborto en 2023 mediante varias medidas, entre ellas una ley que prohibió el tratamiento para revertir los efectos de la píldora abortiva, otra que exigió a ciertos planes de seguros médicos privados que cubrieran el aborto y otras disposiciones destinadas a proteger el acceso a los servicios de aborto en el estado.


En 2024, los votantes de Colorado aprobaron la Enmienda 79 con el 61.9 % de los votos. Esta enmienda estableció un supuesto derecho constitucional al aborto y eliminó la prohibición constitucional al uso de fondos públicos para financiar abortos.


Posteriormente, en 2025, los legisladores aprobaron medidas adicionales para financiar el aborto, entre ellas el proyecto de ley del Senado 25-183, que asignó 2.9 millones de dólares anuales (en 2026), provenientes de los impuestos de los contribuyentes, para cubrir los abortos en los planes de seguro médico de los empleados públicos. También aprobaron el proyecto de ley del Senado 25B-002, que destinó otros 4.3 millones de dólares anuales en fondos estatales a proveedores de servicios de aborto, entre ellos la clínica de abortos Planned Parenthood.


En conjunto, estas políticas han ampliado el acceso al aborto y han destinado millones de dólares de los contribuyentes a su financiamiento en Colorado. La Conferencia Católica de Colorado se ha opuesto públicamente y firmemente a cada una de estas medidas destinadas a ampliar y financiar el aborto.


Colorado también ha legalizado y ampliado el acceso al suicidio médicamente asistido.


En 2016, los votantes aprobaron la Propuesta 106, que permitió a las personas con enfermedades terminales que cumplieran ciertos requisitos y tuvieran un pronóstico de vida de seis meses o menos obtener medicamentos destinados a poner fin a su vida. En 2024, los legisladores ampliaron esta ley mediante el proyecto de ley del Senado 24-068, que redujo el período de espera de 14 a 7 días (y, en algunos casos, a 48 horas), además de modificar otros requisitos.


Desde la perspectiva de la Iglesia, el suicidio médicamente asistido no respeta la dignidad de la vida humana, especialmente la de las personas más vulnerables de la sociedad, y debilita la relación entre el paciente y el médico.


Sin embargo, no todos los cambios legislativos en Colorado han sido contrarios a la enseñanza católica.


En 2020, Colorado abolió la pena de muerte y la sustituyó por la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional como la pena más severa del estado. La Iglesia católica apoyó esta medida como una forma de proteger la vida humana.


Cómo poner en práctica la enseñanza de la Iglesia

Para los católicos, defender el carácter sagrado de la vida no se limita a los debates legislativos. Comienza por reconocer la dignidad inherente que Dios ha dado a cada persona.


En las conversaciones cotidianas, los católicos pueden destacar la verdad de que el valor de una persona nunca cambia por su edad, su estado de salud o su etapa de desarrollo.


Este enfoque cobra aún más fuerza cuando se presenta una ética coherente de la vida, lo que demuestra que la Iglesia defiende a las personas vulnerables frente al aborto, al abandono de los adultos mayores, a la pobreza, a la trata de personas y a otras amenazas contra la dignidad humana.


Al dialogar con los legisladores, los católicos también deben destacar la dignidad de cada persona y compartir testimonios personales que muestren cómo determinadas políticas afectan la vida de las personas.


Presentar una ética coherente de la vida puede ayudar a quienes la defienden a demostrar que sus preocupaciones van más allá de un solo tema. La labor de los católicos en favor de la vida también incluye el apoyo a la atención médica materna, a los créditos fiscales por hijos, a los programas de acogimiento familiar, a la adopción y a la abolición de la pena de muerte.


Promover medidas legislativas concretas, como proteger el derecho a la objeción de conciencia del personal médico o ampliar los recursos para los programas de acogimiento familiar y de adopción, puede ayudar a que la conversación vaya más allá de los debates abstractos y se enfoque en políticas que protejan la dignidad humana en todas las etapas de la vida.


En última instancia, la defensa de la vida que promueve la Iglesia llama a los católicos a reconocer y defender la dignidad de toda persona humana, especialmente de las más vulnerables, tanto en sus relaciones cotidianas como en la vida pública.

 

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