Una invitación puede cambiar una vida: la campaña "Llamado por nombre" inspira a futuros sacerdotes en Denver
- André Escaleira, Jr.

- 10 jun
- 3 min de lectura
La iniciativa vocacional de la Arquidiócesis de Denver continúa dando frutos a medida que más hombres exploran un posible llamado al sacerdocio.

Acércate un poco más, querido lector. Tenemos un secreto para ti: Dios tiene un plan para tu vida.
Aunque esto quizá no sea una gran sorpresa para la mayoría de los fieles lectores de El Pueblo Católico en Denver, es fácil quedar atrapados en el ritmo de la vida cotidiana y olvidar preguntarle a Dios cuál es ese plan. Incluso podemos tener nuestras propias ideas sobre lo que queremos hacer con nuestra vida, dejando de lado la guía divina.
Puede ser difícil descubrir nuestra propia vocación, pero estudios realizados con sacerdotes recién ordenados han demostrado que el aliento personal de otra persona, especialmente de un sacerdote, marca una profunda diferencia.
Ahí es donde entra en juego la campaña Llamado por nombre de la Arquidiócesis de Denver. En el 2025, su año inaugural, se recibieron más de 900 nombres durante la campaña de mayo, que coincide con el Domingo del Buen Pastor. Alrededor de 100 de esos hombres participaron en un retiro de discernimiento en agosto, y la Arquidiócesis vio a 27 hombres iniciar su formación sacerdotal para el ciclo académico 2025-2026, mientras se espera que otros 20 ingresen para el ciclo 2026-2027.
La campaña busca hacer que el discernimiento vocacional sea más accesible para los hombres, especialmente en respuesta a la urgente necesidad de más vocaciones sacerdotales en la arquidiócesis de Denver. Con solo el 14 % del presbiterio arquidiocesano originario de Colorado, una minoría ordenada para la arquidiócesis y 4,054 católicos por cada sacerdote arquidiocesano en servicio activo, resuenan con fuerza las palabras de Jesús: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos” (Mt 9, 37).
Para los hombres nominados hace un año, Llamado por nombre representó una oportunidad para profundizar en su fe y para preguntarle al Señor cuál es su voluntad para sus vidas.
“Siento que, si no ingreso al seminario, pasaré el resto de mi vida preguntándome si estoy llamado al sacerdocio. Por eso voy al seminario, para tratar de responder esa pregunta”, dijo Jeremy Gillett, futuro seminarista de Longmont. “He participado en algunos retiros de discernimiento en el seminario y, cada vez que voy, siento que este lugar es mi hogar. De verdad se siente como un buen lugar para estar”.
Tras los extraordinarios resultados del primer año, la Arquidiócesis de Denver patrocinó Llamado por nombre por segundo año consecutivo e identificó a 405 hombres que, tras orar, los feligreses locales consideran que podrían llegar a ser sacerdotes felices, santos y sanos.
“La campaña Llamado por nombre sigue allanando el camino para la próxima generación de hombres de Denver que disciernen el sacerdocio”, dijo Chris Kreslins, gerente sénior de clientes de Vianney Vocations, organización que coordinó la campaña. “Sobre la base del impulso generado por las 955 nominaciones del año pasado, los 405 hombres nominados en la campaña Llamado por nombre del 2026 serán invitados a participar en un año lleno de oportunidades de discernimiento, comenzando con un evento especial junto al arzobispo James Golka y el padre Jason Wallace en agosto”.
“Estoy agradecido de que nuestra familia arquidiocesana haya propuesto a 405 jóvenes que han discernido podrían llegar a ser sacerdotes buenos y santos. Es una gran bendición y una señal de que Dios está actuando de manera poderosa en toda la Arquidiócesis de Denver, especialmente a través del testimonio fiel de mis hermanos sacerdotes”, dijo el arzobispo de Denver, James Golka.
“El sacerdocio es una vida y una vocación maravillosas y hermosas, y estoy muy agradecido porque Dios me ha llamado a amar y servir a su pueblo de esta manera”.
Para los 405 hombres nominados en la campaña de 2026 y para muchos otros, el arzobispo expresó su deseo de que Dios les haga conocer su voluntad y les conceda la valentía para seguirlo.
“Dios tiene un plan para cada una de nuestras vidas, y es un plan hermoso, destinado a llenarnos de alegría, plenitud y gracia. Cuando seguimos a Jesús, cuando le entregamos todo al Padre, somos más felices y santos porque vivimos por él, con él y en él”, dijo el arzobispo Golka. “Oro para que estos 405 hombres y muchos otros escuchen la voz de Dios, que los llama a la vida plena, libre y realizada que él tiene preparada para ellos, mientras aman y sirven a su pueblo”.









