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Image by Simon Berger

Perspective

Miles de Caballeros de Colón se reúnen en Denver para su 144.ª Convención Suprema

  • Foto del escritor: André Escaleira, Jr.
    André Escaleira, Jr.
  • hace 1 hora
  • 7 min de lectura

El arzobispo James Golka recibió a miles de Caballeros de Colón de todo el mundo durante la apertura de la 144.ª Convención Suprema, en la que la orden destacó la unidad, la evangelización y un récord histórico de servicio caritativo.


El Caballero Supremo Patrick E. Kelly presenta su informe anual durante la 144.ª Convención Suprema de los Caballeros de Colón. En su mensaje, rindió homenaje a san Juan Pablo II, quien visitó Denver en 1993 y transformó la Iglesia local. (Foto de André Escaleira Jr./El Pueblo Católico)
El Caballero Supremo Patrick E. Kelly presenta su informe anual durante la 144.ª Convención Suprema de los Caballeros de Colón. En su mensaje, rindió homenaje a san Juan Pablo II, quien visitó Denver en 1993 y transformó la Iglesia local. (Foto de André Escaleira Jr./El Pueblo Católico)

En una muestra conmovedora de la unidad de la Iglesia católica, miles de Caballeros de Colón de todo el mundo se reunieron este martes en Denver para la 144.ª Convención Suprema de la orden. Con miembros que viajaron desde lugares tan lejanos como Filipinas, Corea del Sur, Ucrania, Polonia, Letonia, Lituania y España, la convención puso en el centro el lema episcopal del papa León XIV: “En el único Cristo somos uno”.


Reunidos bajo los principios de caridad, unidad, fraternidad y patriotismo que distinguen a la orden, los participantes reafirmaron su compromiso de anunciar el evangelio y edificar la Iglesia de Cristo hasta los confines de la tierra.


“Ayuden a Dios a cuidar de sus hijos”

La 144.ª Convención Suprema de los Caballeros de Colón comenzó con una Misa especial presidida por el arzobispo de Denver, James Golka, acompañado por decenas de obispos, cientos de sacerdotes y diáconos, así como miles de caballeros y sus familias provenientes de distintos países.


Para el arzobispo, la celebración tuvo un significado muy personal: él es caballero de cuarto grado; sus seis hermanos también pertenecen a la orden, y su padre, Robert, ya fallecido, también fue caballero. De hecho, en 2021, el mismo año en que el arzobispo James fue nombrado obispo de Colorado Springs, su familia recibió el reconocimiento como Familia del Año por parte del Consejo Estatal de Nebraska de los Caballeros de Colón.


“Los Caballeros de Colón existen para ayudar a nuestros hombres a crecer en la fe, y eso fue precisamente lo que hicieron por mi papá”, dijo el arzobispo durante la homilía.


Al recordar su propio camino de fe y vocación, destacó la providencia de Dios tanto en la vida de cada persona como en la misión de los Caballeros de Colón. Siendo seminarista, enfrentó una reparación de automóvil que costaba 252 dólares y no sabía cómo pagarla. Después de hacer una oración breve y sencilla, revisó su casillero en el seminario y encontró una carta de un consejo de los Caballeros de Colón de Ogallala, Nebraska, un consejo que nunca había visitado. Habían organizado un desayuno con panqueques y decidieron repartir lo recaudado entre él y otro seminarista. ¿La cantidad que recibió? 253 dólares.


“Si escuchan la voluntad de Dios para ustedes y le dicen que sí, Dios definitivamente cuidará de ustedes, ¿amén? Y hasta les dará un dólar extra para un café”, dijo entre risas. “Y Dios quiere que los Caballeros de Colón le ayuden a cuidar de sus hijos. Dios quiere que los Caballeros de Colón colaboren en la realización de sus planes. Dios quiere que los Caballeros de Colón vivan para él y para sus propósitos, no para los nuestros. Y cuando hacemos eso, cuidamos al pueblo de Dios”.


(Fotos de André Escaleira Jr./El Pueblo Católico)


Una caridad que evangeliza

Más tarde, la tarde del martes, el arzobispo Gabriele Caccia, nuncio apostólico en Estados Unidos, inauguró la sesión vespertina con una reflexión sobre la misión de los Caballeros de Colón en este tiempo apostólico. También presentó un mensaje en video del papa León XIV, quien animó a los caballeros a vivir una unidad y una caridad cada vez más profundas.


Después del mensaje del santo padre, el caballero supremo Patrick Kelly presentó su informe anual, un amplio resumen de la labor realizada por los Caballeros de Colón en todo el mundo durante el último año.


Entre la extensa lista de obras destacó un profundo compromiso con la caridad, el servicio y el amor al prójimo: más de 48 millones de horas de servicio voluntario y más de 200 millones de dólares destinados a obras de caridad en todo el mundo, una cifra récord para la organización. Este esfuerzo fue posible, en parte, gracias a un número casi histórico de nuevos integrantes: 105,000 hombres ingresaron a la orden, muchos de ellos menores de 35 años. Según Patrick, solo el crecimiento registrado después de la Segunda Guerra Mundial supera esta cifra.


“Así como Cristo vino para servir, nosotros dedicamos nuestra vida al servicio de los demás, especialmente de los más vulnerables”, afirmó Patrick. “Toda nuestra caridad refleja el amor de Dios. Es una caridad que evangeliza”.


Esa caridad se expresó de muchas maneras: la entrega de sillas de ruedas y abrigos para personas necesitadas; la respuesta de emergencia tras el trágico tiroteo en la escuela católica Annunciation, en Minneapolis, y ante desastres naturales en Venezuela y Hawái; el apoyo a comunidades perseguidas o afectadas por la guerra en Tierra Santa, Ucrania, Benín y Nigeria; la defensa de la libertad religiosa; la ayuda a veteranos de guerra heridos, y las alianzas con Olimpiadas Especiales y clínicas provida.


Sin importar el lugar o la forma en que se manifestó esa ayuda, quedó claro que, durante el último año, como a lo largo de toda su historia, los caballeros han respaldado con hechos aquello en lo que creen.


“No somos simplemente otra organización benéfica. No somos un club social”, subrayó Patrick. “Somos una fraternidad mundial de líderes católicos, unidos en Jesucristo. Él es la fuente de nuestra fortaleza. Y al mirar el año que ha pasado, damos toda la gloria a Dios”.


Escuchar antes de servir

Tanto el arzobispo James como Patrick insistieron en que toda verdadera caridad nace de la comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin él, toda obra de caridad termina por perder su sentido.


“Podemos estar ocupados haciendo muchas cosas buenas, pero si no han sido sembradas por Dios, van a fracasar”, dijo el arzobispo en la homilía. “Podemos tener buenas intenciones, pero si no es el plan de Dios, va a fracasar. Entonces, ¿qué debemos hacer antes de cualquier otra cosa? Escuchar a Dios, suplicarle que nos dé claridad sobre cuál es su plan”.


Al recordar que Dios ya tiene un plan para los Caballeros de Colón, para cada persona, para las familias y para los matrimonios, el arzobispo James exhortó a los presentes a convertirse en expertos en escuchar la voz de Dios.


“Hermanos y hermanas, cuando miro a Jesús para descubrir cuál es su plan, nunca lo veo ansioso. Nunca lo veo con miedo. Él está deseoso de mostrarnos quién es. Abramos, entonces, nuestros oídos, nuestro corazón y nuestros ojos para conocer mejor su plan para ustedes, para nuestra vida, para los Caballeros de Colón y para el mundo entero, para que Dios recupere su mundo a través de nuestro humilde servicio”.


Con el objetivo de fortalecer la fe de los Caballeros y ayudarlos a escuchar mejor la voz de Dios, los Caballeros de Colón impulsan Cor, un programa de grupos pequeños destinado, según Patrick, a “dar a los jóvenes exactamente lo que están buscando: una comunidad centrada en Jesucristo”. Además, anunció un nuevo retiro en video en colaboración con ACTS XXIX y una serie de videos realizada junto con Christ in the City, organización con sede en Denver, que ofrecerá reflexiones y consejos prácticos para servir a las personas sin hogar.


Gracias a estas iniciativas, afirmó Patrick, los Caballeros de Colón “están respondiendo al desafío de este momento”, en una época en la que el interés por la Iglesia católica ha crecido notablemente y algunas parroquias y diócesis registran cifras históricas de nuevos conversos.


“Estos conversos están buscando respuestas convincentes. Están huyendo del aislamiento y de la falta de sentido que caracterizan nuestra época”, explicó Patrick. “Necesitan amistad auténtica y vínculos verdaderos, y los están encontrando en la Iglesia católica”.


Kendrick Castillo: un modelo para nuestro tiempo

Patrick concluyó su informe presentando a Kendrick Castillo como un ejemplo perfecto del entusiasmo juvenil por la fe y el servicio. Testigo vivo de las palabras de Jesús en Juan 15, 13: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”, Kendrick se lanzó frente a un agresor armado en la escuela STEM Highlands Ranch y entregó su vida para salvar la de sus compañeros.


“En ese momento, Kendrick Castillo tomó su decisión. Y al instante siguiente, entregó su vida para que sus amigos vivieran”, afirmó Patrick.


Reconocido por su servicio a la comunidad a través de los Caballeros de Colón, Kendrick siempre había deseado ingresar a la orden, pero apenas acababa de cumplir la edad requerida cuando murió. Por ello, en 2019, los Caballeros de Colón lo incorporaron de manera póstuma. La Diócesis de Colorado Springs continúa estudiando su vida con miras a una posible causa de canonización. Durante una reunión reciente con el Dicasterio para las Causas de los Santos, en Roma, el arzobispo habló sobre el joven héroe de Denver con funcionarios interesados en conocer más sobre su testimonio.


“¡Siempre admiraremos a su hijo, nuestro hermano Caballero, Kendrick Castillo!”, prometió Patrick, dirigiéndose a John y Maria Castillo, padres de Kendrick, quienes estaban presentes entre los asistentes.


Mucho más que hacer obras buenas

Mientras los Caballeros de Colón continúan celebrando su 144.ª Convención Suprema, unidos por la caridad, la unidad, la fraternidad y el patriotismo, el arzobispo James los animó, junto con sus familias, a comprender que su misión va mucho más allá de realizar actividades.


“Que esta convención sea un lugar donde Jesucristo nos revele su Reino para que vivamos cada vez más para él y cada vez menos para todo lo demás”, oró. “Que cada desayuno con panqueques, cada venta de pescado, cada concurso de tiros libres, cada campaña de Tootsie Roll, cada reunión de hombres para profundizar en la fe en Cor, cada oportunidad para recaudar fondos y ayudar a los demás, cada máquina de ultrasonido que adquirimos para apoyar la causa provida, que todo eso sea, en nuestro corazón, un lugar donde permitamos y le pidamos a Jesús que nos revele su camino”.


“Así, un desayuno con panqueques será mucho más que simplemente dar de comer”, continuó el arzobispo. “Será un encuentro de fraternidad y unidad donde está presente la caridad de Dios. Por eso necesitamos, esperamos y deseamos que Dios nos muestre cuál es su camino”.

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