Fin de Semana del Diácono: honrar a los que sirven en silencio

Los días 10 y 11 de octubre, católicos de toda la arquidiócesis de Denver tendrán la oportunidad de orar por sus diáconos, agradecer a sus familias, fomentar nuevas vocaciones y apoyar a estos hombres que, en silencio, llevan a Cristo a quienes más lo necesitan.

Este octubre, fieles de toda la arquidiócesis de Denver tendrán una oportunidad especial para honrar, orar por y apoyar a sus diáconos durante el Fin de Semana del Diácono, una nueva celebración anual arquidiocesana que se llevará a cabo los días 10 y 11 de octubre de 2026.
Reconocer el don del diaconado
“El Fin de Semana del Diácono es una oportunidad para que los católicos de toda la arquidiócesis de Denver reconozcan el don del diaconado y vean con mayor claridad cómo Cristo servidor está presente entre ellos”, dijo el diácono Ernie Martínez, director arquidiocesano de diáconos.
“Queremos que los fieles oren por sus diáconos, conozcan más sobre su ministerio, agradezcan a los diáconos y a sus familias, y animen a los hombres que quizá estén discerniendo esta vocación”.
Esta celebración busca poner en primer plano de la vida de la Iglesia el ministerio de los diáconos, que con frecuencia se lleva a cabo lejos de la mirada pública, para que los fieles puedan vislumbrar cómo Cristo Servidor sigue actuando hoy en nuestras comunidades.
“Por un lado, las acciones del diácono requieren que sea visible, accesible y cercano a las personas que buscan un encuentro con Cristo. Esto necesariamente nos coloca ante la mirada pública, al ponernos a disposición de quienes necesitan que alguien los escuche, una bendición o ayuda para afrontar alguna dificultad”, explicó el diácono Mark Leonard, subdirector de diáconos.
“Por otro lado, buena parte del ‘trabajo’ de un diácono permanece oculta a la vista de los demás. Es un hombre de oración silenciosa y servidor de los miembros invisibles de la sociedad", continuó, al señalar el ministerio de los diáconos con quienes no pueden salir de casa, los encarcelados, los que están en duelo, los hospitalizados y quienes se sienten perdidos. “Esperamos que los católicos lleguen a apreciar, aunque sea un poco, esta parte de su ministerio y pidan al Señor que les dé fortaleza, valentía y paciencia mientras sirven sin ser vistos”.
Ese agradecimiento también debe extenderse a las esposas y familias de los diáconos, quienes “participan generosamente de los sacrificios que hacen posible este ministerio”, añadió el diácono Ernie.
Apoyar a nuestros diáconos
Durante el Fin de Semana del Diácono, se invitará a diáconos de todo el norte de Colorado a compartir la historia de su vocación, y a los fieles a orar por estos servidores, que muchas veces trabajan sin ser vistos, y a apoyarlos. Además del apoyo mediante la oración, se podrán realizar donativos al Fondo San Lorenzo para Diáconos, una iniciativa recién creada para ayudar a los diáconos que atraviesan una necesidad y que lleva el nombre del gran santo diácono del siglo III.
“El fondo fue creado para que nuestra comunidad diaconal pudiera cuidar de los suyos mientras continúa sirviendo a los demás», compartió el diácono Ernie. “Con frecuencia, los diáconos dedican su vida a responder a las necesidades de los feligreses sin llamar la atención sobre las propias. El Fondo San Lorenzo permite que la Iglesia acompañe a los diáconos y a sus familias cuando la edad, una enfermedad, las dificultades económicas o alguna circunstancia inesperada genera una necesidad real, incluido el apoyo ministerial. Es una expresión concreta de la fraternidad entre los ordenados: ningún hermano diácono ni su familia deberían tener que cargar solos con una dificultad grave”.
Ese apoyo podría consistir en ayudar a un diácono durante una enfermedad grave, una emergencia o una transición importante en su vida. También podría incluir ayuda para diáconos jubilados que continúan activos en el ministerio, pero quizá ya no cuentan con el apoyo de una parroquia asignada. Asimismo, podría contribuir a la formación permanente de los diáconos, tanto activos como jubilados.
De todas estas maneras, apoyar al Fondo San Lorenzo significa apoyar a los diáconos que se encuentran en la primera línea del ministerio y de la evangelización en todo el norte de Colorado, señaló el diácono Ernie.
“Cuando los católicos apoyan al Fondo San Lorenzo, no están simplemente financiando un programa”, dijo a El Pueblo Católico. “Están respaldando a los hombres que bautizan a sus hijos, preparan a las parejas para el matrimonio, acompañan a sus padres enfermos, sepultan a sus seres queridos, enseñan la fe y llevan a Cristo a hospitales, cárceles, residencias de ancianos y lugares marcados por la pobreza”.
“Quizá los fieles nunca sepan qué diácono o familia en particular recibió la ayuda de su donativo, y eso es parte de la belleza de este fondo. Es caridad ofrecida discretamente, de una parte del cuerpo de Cristo a otra”, continuó. “Cada donativo les dice a nuestros diáconos y a sus familias: ‘Su servicio importa y ustedes no sirven solos’”.
Aunque no habrá una segunda colecta formal durante el Fin de Semana del Diácono, se anima a los católicos de toda la Arquidiócesis de Denver a considerar en oración la posibilidad de apoyar a sus diáconos mediante un donativo en línea al Fondo San Lorenzo para Diáconos, en deaconden.org/stlawrencefund.
Fomentar las vocaciones
A medida que se acerca el Fin de Semana del Diácono, el diácono Ernie dijo que espera que los fieles hagan tres cosas: “oren por sus diáconos, les agradezcan personalmente a ellos y a sus familias, e inviten a un hombre de fe a considerar si Dios podría estar llamándolo”.
Este último aspecto es de suma importancia en esta época apostólica, señaló el diácono Ernie.
“La Iglesia necesita diáconos que sean hombres de oración, firmes en su matrimonio y en su vida familiar, cercanos a sus párrocos, atentos a los pobres y dispuestos a acompañar a quienes se encuentran en las periferias”, concluyó. “Mientras nuestras comunidades enfrentan la soledad, el duelo, la división y el hambre espiritual, el ministerio de la presencia nunca ha sido tan importante.
Quizá un diácono no pueda resolver todos los problemas, pero sí puede llevar el evangelio a ese momento y recordarle a una persona que Cristo y su Iglesia no se han olvidado de ella”.








