top of page

Anuncio

Image by Simon Berger

Perspective

Santidad en Estados Unidos: 5 testigos católicos que vivieron la libertad a través de la fe

  • Foto del escritor: Escritor Invitado
    Escritor Invitado
  • hace 1 día
  • 5 min de lectura

Mientras Estados Unidos celebra 250 años, santa Catalina Drexel, el siervo de Dios Nicholas Black Elk, el venerable Edward Flanagan, el venerable Augustus Tolton y el venerable Pierre Toussaint muestran cómo la verdadera libertad se encuentra al servir a Dios y al prójimo.


(Foto: Diseño de El Pueblo Católico)
(Foto: Diseño de El Pueblo Católico)

Por Pattrica Serrano-Bann


El domingo por la mañana, mucho antes de que muchas personas estén despiertas, los feligreses comienzan a llegar a la iglesia. Cuando se abren las puertas, una calma silenciosa se posa sobre el santuario. Las familias entran poco a poco, los asistentes habituales se acomodan en sus bancas de siempre y los niños balancean las piernas mientras esperan que comience la Misa.


Suena una campana. Todos se ponen de pie y el sacerdote avanza para iniciar la liturgia.

Este año, ese momento tiene un peso distinto. Mientras Estados Unidos conmemora el 250.º aniversario de la declaración de independencia, los católicos hacen una pausa para reflexionar sobre la libertad religiosa, no solo como una promesa constitucional, sino también como una realidad vivida que ha dado forma a comunidades durante generaciones.


Desde las Trece Colonias hasta territorios misioneros lejanos, los católicos han formado parte de la historia de la nación al vivir su fe. Sus sacrificios y convicciones siguen siendo relevantes, pues ofrecen un modelo de ciudadanía fiel en un país en constante cambio.


Mientras la nación vuelve la mirada a sus principios fundacionales, algunos santos y testigos católicos destacan por su perseverancia, valentía y devoción. Cinco de ellos, en particular, han encarnado la vida de fe en la historia de Estados Unidos: santa Catalina Drexel, Nicholas Black Elk, Edward Flanagan, Augustus Tolton y Pierre Toussaint.


Santa Catalina Drexel

Santa Catalina Drexel, una mujer cuya vida dejó una huella duradera en Estados Unidos, nació en medio de la riqueza y el privilegio. En lugar de acumular tesoros en la tierra (ver Mateo 6, 19-21), Catalina eligió usar sus recursos para servir a los demás. Conmovida por las injusticias que enfrentaban las comunidades nativas americanas y afroamericanas, fundó las Hermanas del Santísimo Sacramento y dedicó su vida a la educación y a la justicia racial. Usó su influencia para impulsar esa misión y encabezó esfuerzos para establecer escuelas para otras minorías.


A través de su santo servicio, enfrentó el racismo con compasión, construyó instituciones que siguen elevando a comunidades marginadas y mostró cómo poner los propios dones al servicio del bien común. Su vida hizo que Estados Unidos fuera mejor al ampliar el acceso a la educación y al fortalecer la misión de la educación católica.


Siervo de Dios Nicholas Black Elk

Entre la comunión de los santos se encuentra un siervo de Dios: un hombre santo lakota y catequista cuya resiliencia y visión espiritual marcaron su larga vida.


Inmerso en los ritmos de la vida lakota mediante ceremonias sagradas y la tradición oral, Nicholas Black Elk experimentó visiones de la crucifixión de Jesús antes de convertirse al catolicismo. Con el tiempo entraría en la Iglesia, viendo esas visiones no como una ruptura con su cultura y tradición, sino como una continuación de ellas. Llegarían a formar parte del puente que tendió entre los lakota y la Iglesia católica, mientras dedicaba gran parte de su vida a viajar para enseñar la fe, bautizar y entretejer la herencia espiritual del pueblo lakota en su ministerio de evangelización.


Venerable Edward Flanagan

Así como Black Elk entretejió fe y cultura para levantar a su pueblo, otro testigo católico defendía a los hijos de Dios en un contexto muy distinto: el sacerdote irlandés que fundó Boys Town.


El venerable Edward Flanagan fundó Boys Town con una convicción sencilla: que todo niño, sin importar su origen, merece seguridad y una oportunidad. En una época en la que la sociedad se enfocaba más en la disciplina que en el amor al prójimo, el padre Edward defendió que los niños recibieran compasión, estructura y cuidado, en lugar del castigo. Su obra sentó las bases para la comprensión nacional de la protección infantil. Su impacto en la salvación de niños y en el apoyo a las familias sigue vivo a través de Boys Town.


Venerable Augustus Tolton

Mientras el padre Flanagan trabajaba para proteger a los niños, otro futuro santo enfrentó, varias décadas antes, una lucha más dura: la lucha por la libertad misma.


El venerable Augustus Tolton, nacido en la esclavitud, pasó sus primeros años bajo el peso de un sistema que negaba la libertad a su familia. Durante la Guerra Civil, su madre los tomó a él y a sus hermanos y los llevó a Illinois para escapar.


Sabiendo que estaba llamado a servir a Dios como sacerdote católico, Augustus solicitó ingreso a varios seminarios, pero todos lo rechazaron por ser negro. En lugar de hundirse en la desesperación, el rechazo le aclaró el camino y fortaleció su determinación vocacional. En 1880 partió a Roma, el único lugar dispuesto a ayudarlo. Esperaba ser enviado a África, pero los líderes de la Iglesia tenían otros planes. Lo enviaron de regreso a casa para que Estados Unidos pudiera ver a su primer sacerdote negro.


En Illinois y, más tarde, en Chicago, el ministerio del padre Tolton atraía a personas de todas las razas. Su predicación era cálida y su compasión, evidente. Las multitudes crecían junto con el resentimiento de algunos clérigos blancos. Murió a los 43 años, al desplomarse durante una ola de calor. Su vida fue derramada en el servicio, sin pedir nada para sí y entregándolo todo por los demás.


Venerable Pierre Toussaint

El padre Tolton rompió barreras en la Iglesia, pero no fue el primer católico negro en transformar la nación mediante una vida virtuosa. Décadas antes, otro hombre, antes esclavo y más tarde llamado “el hombre más libre de América”, vivió con una generosidad radical: el venerable Pierre Toussaint.


Pierre Toussaint fue un antiguo esclavo en Nueva York que se convirtió en un peluquero muy solicitado. A pesar de sus circunstancias, vivió con una fe profunda y usó sus ingresos para ayudar a la viuda de su dueño y liberar a su hermana, así como a su futura esposa, Juliette.


Toussaint era conocido por su devoción diaria, por pasar horas en oración y meditación, y por su gran generosidad al cuidar de huérfanos y al apoyar obras de caridad católicas. Su vida encarnó una libertad arraigada en la virtud, lo que le valió el título de “el hombre más libre de América”.


Iglesia para el futuro

Mientras Estados Unidos reflexiona sobre 250 años, estos cinco santos nos recuerdan que la realidad de la nación se construye mediante el servicio, el sacrificio y el amor al prójimo, no solo con ideas escritas en pergamino.


Hoy, al igual que hace 250 años, Dios nos llama a servir con el mismo amor que moldeó sus vidas. Sus historias muestran que la santidad no está lejos; se vive en las aulas, en las reservaciones, en las calles de la ciudad y en los salones parroquiales.


La pregunta permanece: ¿Cómo responderemos hoy a ese llamado, en nuestras familias, nuestros vecindarios, nuestras comunidades y nuestro país?


El ejemplo de estos santos y testigos católicos nos impulsa a elegir la fe por encima de la indiferencia y la caridad por encima de la comodidad, confiando en que Dios puede usar nuestras vidas para ayudar a renovar la nación que llamamos hogar.

bottom of page