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Image by Simon Berger

Perspective

“¿Qué pasaría si el mundo tuviera otras 100 Madres Cabrini?” El arzobispo James visita el Santuario de la Madre Cabrini

Foto del escritor: Escritor Invitado
Escritor Invitado
hace 3 horas
5 min de lectura
Grupo de religiosos y laicos sonrientes posan en una iglesia, ante altar y crucifijo, con túnicas verdes y mural al fondo.
El arzobispo James Golka sonríe junto a las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, los franciscanos capuchinos y el personal del Santuario de la Madre Cabrini durante su primera visita oficial al Santuario, un día antes del Día de Cabrini. (Foto de Jonathan Phillips Photography, cortesía del Santuario de la Madre Cabrini)

Por JoAnn Seaman

Directora ejecutiva

Santuario de la Madre Cabrini


Hay ciertos días en el Santuario de la Madre Cabrini en los que el pasado y el presente parecen encontrarse de manera especialmente significativa. Este Día de Cabrini es uno de ellos.


Mientras el Santuario de la Madre Cabrini celebraba en Colorado el Día de Francisca Javier Cabrini, también recibió al arzobispo James Golka en su primera visita oficial, una ocasión muy apropiada para que el nuevo arzobispo de Denver visitara este lugar santo dedicado a una mujer cuya fe, valentía y espíritu misionero dejaron una huella perdurable en Colorado.


Honrar a la Madre Cabrini

Para el Santuario de la Madre Cabrini, el Día de Cabrini es mucho más que una fecha en el calendario. Es una oportunidad para recordar a la extraordinaria mujer que llegó por primera vez a Denver en 1902 y cuyos pasos finalmente la llevaron hasta las estribaciones de las montañas al oeste de la ciudad. Fue aquí donde la Madre Cabrini caminó, rezó y cuidó a las niñas del Orfanato Reina del Cielo. Más de un siglo después, los peregrinos siguen llegando a este mismo lugar santo en busca de oración, paz, sanación y un encuentro más profundo con Dios.


En 2020, Colorado estableció el Día de Francisca Javier Cabrini como día festivo estatal, que se celebra el primer lunes de octubre. Se convirtió en el primer día festivo estatal remunerado de Estados Unidos nombrado en honor de una mujer, una distinción extraordinaria y un reconocimiento al impacto que la vida y la obra de la Madre Cabrini tuvieron en Colorado.


Pero la importancia del Día de Cabrini va más allá de recordar lo que la Madre Cabrini logró hace más de un siglo. Su vida sigue siendo un ejemplo para la Iglesia y para el mundo de hoy.


La Madre Cabrini fue una mujer de fe extraordinaria, pero también de acción. Veía una necesidad y respondía. Cruzó océanos, superó obstáculos y fue adonde creía que Dios la llamaba. Una y otra vez dijo sí a Dios, a quienes la necesitaban y a la misión que tenía delante.


(Foto de Jonathan Phillips Photography, cortesía del Santuario de la Madre Cabrini)


Ejemplo de Cabrini para hoy

Ese mensaje también fue destacado por el arzobispo James en su homilía durante la Misa de las 11 a.m.


Al reflexionar sobre la extraordinaria vida y el testimonio de la Madre Cabrini, dijo: “Si el mundo tuviera otras 100 Madres Cabrini, la fe y la Iglesia crecerían de maneras que difícilmente podríamos imaginar”.


Describió a la Madre Cabrini como una mujer con corazón de madre, profundamente preocupada por quienes estaban necesitados, y como un ejemplo extraordinario de una fe vivida por medio del servicio. También habló de la importancia de pedir la intercesión de la Madre Cabrini y de todos los santos. Expresó su esperanza de que los peregrinos que llegan al Santuario experimenten su intercesión en sus propias vidas y destacó que su testimonio sigue siendo tan importante hoy como lo fue durante su vida.


Esa vigencia quedó especialmente de manifiesto cuando el arzobispo hizo referencia a “Pueblo peregrino, hogar compartido”, una carta interreligiosa publicada con motivo del Día de Cabrini que reafirma la dignidad de toda vida humana, con especial atención a nuestros hermanos y hermanas migrantes. El mensaje tiene un significado particular en un día dedicado a honrar a la Madre Cabrini, patrona de los inmigrantes, cuyo ministerio estuvo marcado por su determinación de acompañar a los inmigrantes y a otras personas vulnerables o necesitadas.


Más de un siglo después, las circunstancias pueden ser distintas, pero el ejemplo de la Madre Cabrini sigue llamando a las personas a reconocer la dignidad de quienes las rodean y a responder con compasión.


Después de la Misa, el Santuario de la Madre Cabrini celebró un Festival de las Naciones con música, danzas y comida tradicionales de distintas partes del mundo. (Fotos de Jonathan Phillips Photography, cortesía del Santuario de la Madre Cabrini)


Universal y católica

Después de la Misa, el arzobispo James saludó a los fieles antes de unirse a la comunidad del Santuario en el Festival de las Naciones. La celebración estuvo llena de alegría y color, con alimentos representativos de culturas de distintas partes del mundo, personas vestidas con trajes tradicionales, música y danzas, entre ellas el tradicional baile de los matachines.


La celebración de las naciones resulta especialmente apropiada en el Día de Cabrini. La propia vida de la Madre Cabrini atravesó fronteras, culturas e idiomas, y su misión estuvo arraigada en acoger y cuidar a personas que se encontraban lejos de su hogar. Más de un siglo después, las numerosas culturas reunidas en el Santuario ofrecieron un hermoso reflejo tanto de la universalidad de la Iglesia como de la misión que ella comenzó.


La primera visita oficial del arzobispo Golka también fue un recordatorio de que el Santuario de la Madre Cabrini sigue muy vivo. Su misión continúa a través de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, del clero que sirve en el Santuario, de su personal y de sus voluntarios, y de los innumerables peregrinos que cada año llegan a este lugar santo. La vida y el ministerio de un lugar como el Santuario de la Madre Cabrini se sostienen gracias a muchas manos, muchos corazones y un compromiso compartido de llevar adelante la misión.


Llamado de Cabrini para hoy

El Día de Cabrini ofrece una oportunidad no solo para celebrar la extraordinaria vida de la Madre Cabrini, sino también para considerar lo que su ejemplo nos pide a todos hoy.


La Madre Cabrini veía a quienes sufrían y se acercaba a ellos. Confiaba profundamente en el Corazón de Jesús, se apoyaba en la oración y se negaba a permitir que obstáculos aparentemente insuperables le impidieran realizar la obra que Dios le había puesto por delante.


Como recordó el arzobispo James a quienes se reunieron en el Santuario, la Iglesia todavía necesita a la Madre Cabrini. Y quizá una de las mejores maneras de honrarla sea continuar la misión que ella comenzó con tanta valentía.


Para quienes nunca han visitado el Santuario de la Madre Cabrini, o quizá no han ido desde hace muchos años, el Día de Cabrini ofrece una hermosa invitación a venir y descubrir a la mujer detrás del nombre. Caminen por donde ella caminó, recen donde ella rezó, conozcan su historia y descubran por qué, más de un siglo después, santa Francisca Javier Cabrini y su misión todavía tienen tanto que decir al mundo de hoy.

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