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Perspective

A dos años de su inicio, formación para quinceañeras transforma a jóvenes, familias y comunidades

Foto del escritor: Escritor Invitado
Escritor Invitado
hace 5 horas
6 min de lectura

A través de una querida tradición de la Iglesia, el programa para quinceañeras de Magnífica por Endow ayuda a las jóvenes a encontrarse con Cristo y a fortalecer los lazos con sus amigos, sus familias y su comunidad parroquial.


Las participantes del programa para quinceañeras de ENDOW encuentran una fe más profunda, un mayor sentido de propósito y aliento a lo largo de las ocho semanas de formación. (Foto cortesía de ENDOW)
Las participantes del programa para quinceañeras de ENDOW encuentran una fe más profunda, un mayor sentido de propósito y aliento a lo largo de las ocho semanas de formación. (Foto cortesía de ENDOW)

Por Kristine Newkirk


Para Carla Reyes, el programa de formación para quinceañeras de Magnífica por Endow respondió a una necesidad. Después de participar en un estudio de Endow cuando tenía poco más de 40 años, se quedó con el deseo de haber conocido desde más joven las verdades sobre la dignidad femenina.


“Pensé que todas las jóvenes deberían saber esto. Todas las mamás deberían saberlo”, dijo Carla.

Por esa misma época, Carla comenzó a notar un patrón entre las familias hispanas: los jóvenes acudían a la Iglesia para recibir los sacramentos y celebrar ocasiones especiales, incluidas las quinceañeras, sin comprender su significado.


Cuando se enteró del programa para quinceañeras de Endow, vio una oportunidad para responder a esa necesidad. Con el apoyo de los líderes parroquiales, Carla puso en marcha el programa en la parroquia St. Mary en Taylor, Texas, donde las Misas de quinceañera se habían vuelto poco frecuentes a pesar del crecimiento de la población hispana.


El interés se extendió rápidamente. Una parroquia vecina adoptó el programa y un sacerdote de una comunidad ubicada a una hora de distancia comenzó a enviar a jóvenes para que participaran porque, según Carla, estaba firmemente convencido del valor de esta formación.


Este otoño, tres parroquias de su zona colaborarán para ofrecer las ocho semanas de formación.

“Hay muchísimo por descubrir juntos en este programa”, dijo Carla.


Dos años después de su lanzamiento, el programa bilingüe Quinceañera, Created for God | Creada para Dios, se ha extendido a parroquias en más de 25 estados. Desarrollado en colaboración con el obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, el programa ofrece a las parroquias un recurso de formación para jóvenes que se preparan para celebrar sus quince años.


“El objetivo era que las parroquias contaran con un recurso sólido de formación para estas jóvenes y brindarles un espacio sagrado donde pudieran encontrarse con el Señor y unas con otras”, explicó Janeth Chávez, directora sénior de iniciativas hispanas de ENDOW y cofundadora del programa. “A través de la belleza de la tradición de la quinceañera, las enseñanzas de la Iglesia católica y el testimonio de los santos, su fe se enciende y las inspira a permanecer activas en la vida parroquial”.


Janeth dice que algunos líderes parroquiales que preguntan por el programa saben poco sobre la tradición de la quinceañera.


“Pero ven su valor como una herramienta para evangelizar a los jóvenes y a sus familias”, dijo.


“Lo primero que tengo que decir es que este programa funciona. ¡De verdad funciona!” Obispo Jorge Rodríguez

Formación y comunidad

Muchas jóvenes comienzan el programa porque sus padres las inscriben.


“Algunas no buscan activamente una formación en la fe por sí mismas y otras ni siquiera están seguras de querer celebrar sus quince años”, dijo Janeth.


A lo largo de las ocho sesiones semanales, muchas llegan a comprender más profundamente su fe y a aprender el propósito de la celebración de los quince años.


“[El programa] Prepara sus corazones y sus mentes para celebrar ese día como un acto de acción de gracias a Dios por quince años de vida, familia y amistades”, explicó Janeth.


Además de estudiar las enseñanzas fundamentales de la fe católica, Janeth dice que el programa ayuda a las participantes a desarrollar el hábito de la oración, a reflexionar sobre su papel en la familia y en la sociedad, y a formar amistades.


Un aspecto importante del programa es ayudar a las jóvenes a comprender la historia y los símbolos de la tradición que encontrarán durante la celebración de sus quince años. Esto incluye la corona, el vestido, las flores, el cambio a zapatos de tacón y otros elementos simbólicos de la celebración.


“Comprender estas tradiciones ayuda a las participantes a reconocer su identidad como hijas amadas de Dios y las prepara para seguir transmitiendo a la siguiente generación la tradición de la quinceañera y sus raíces católicas”, explicó Janeth.


Las jóvenes también disfrutan de conocer a los santos que se presentan en el programa, en particular a quienes tenían una edad cercana a la suya.


“Ven a jóvenes como ellas responder al llamado de Dios con valentía y fe”, dijo Janeth. “Aprenden que la santidad es algo que pueden vivir desde ahora”.


Un grupo de jóvenes reza en la parroquia St. Joseph en Denver. (Foto cortesía de ENDOW)
Un grupo de jóvenes reza en la parroquia St. Joseph en Denver. (Foto cortesía de ENDOW)

Descubrir una fe interior

Abril Olivas, maestra de preparatoria y encargada del programa para quinceañeras de la parroquia St. Joseph en Denver ha impartido el curso cinco veces, con un promedio de entre 15 y 25 jóvenes por sesión.


En St. Joseph, las jóvenes que desean celebrar sus quince años en la parroquia deben completar el programa. Los sacerdotes y las religiosas de la parroquia suelen participar en las sesiones y actividades.


Abril dice que el programa crea vínculos mediante la conversación y las experiencias compartidas, tanto entre las jóvenes como con sus familias. A todas también se les brinda la oportunidad de recibir sacramentos que quizá no hayan recibido en años.


Además de las sesiones habituales, las jóvenes y sus padres se reúnen un domingo en St. Joseph, a la mitad del programa, para aprender sobre la liturgia y su significado durante los 30 minutos previos a asistir juntos a la Misa.


“El objetivo es ayudar a las jóvenes a comprender más profundamente la Misa y preparar a los padres para explicar la fe y dar ejemplo de ella a los demás”, dijo.


El enfoque mariano del programa también encuentra eco entre las participantes. Las jóvenes aprenden sobre la vida de María y su papel en la historia de la salvación, en preparación para ofrecerle rosas a la Santísima Virgen María durante la celebración. Abril dice que muchas se sorprenden al descubrir lo joven que era María cuando dijo “sí” al llamado de Dios.


“Quienes se entregan de lleno al programa suelen terminar con un sentido más profundo de que la fe también les pertenece”, dijo.


Historias de transformación

El impacto del programa se refleja en los comentarios de las participantes de 14 y 15 años (se omitieron sus nombres para proteger su privacidad).


“Este programa es la razón por la que voy a tener una Misa de quinceañera”, dijo una joven. “Sin el programa, probablemente no la habría tenido”.


“¿Cómo es que nunca había escuchado esto? ¿Cómo es que no me enseñan esto en la escuela?”, preguntó otra después de descubrir nuevos aspectos de su fe.


Para una joven de Texas, el programa para quinceañeras la ayudó a descubrir una nueva manera de comprender la belleza y la identidad.


“Este programa me ayudó a descubrir muchas cosas sobre la tradición. No sabía que tenía un significado tan profundo”, dijo. “La cultura actual muchas veces distorsiona la belleza y nos presenta una imagen de perfección que todos tratamos de alcanzar. Aprendí que todo lo que Dios creó es bello”.


“Después de participar en este grupo, ya no me considero atea”, aseguró otra joven.

Cada vez más parroquias y diócesis ven el programa como una manera de involucrar a la comunidad en general. Algunas parroquias están abriendo las inscripciones para jóvenes que no tendrán una Misa o una fiesta de quinceañera, o que no pertenecen a la parroquia.


Janeth recuerda la historia de una abuela en California que llevó a su nieta, que no estaba bautizada, a participar en el programa para quinceañeras de su parroquia.


“Como resultado de esa experiencia, la joven decidió ingresar a la Iglesia católica”, dijo Janeth.


El programa se centra en la tradición y el simbolismo de la ceremonia, así como en las enseñanzas de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana. (Foto cortesía de ENDOW)
El programa se centra en la tradición y el simbolismo de la ceremonia, así como en las enseñanzas de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana. (Foto cortesía de ENDOW)

Formación que perdura

Carla, quien ofrece su tiempo como voluntaria y coordinadora de formación para quinceañeras en St. Mary, en Taylor, Texas, también ha visto cómo el programa se ha convertido en un punto de encuentro para familias enteras. Aunque algunas familias al principio cuestionan el compromiso de ocho semanas, asegura que pronto reconocen el valor de lo que sus hijas reciben.


“Una y otra vez escuché a los padres decir que las jóvenes se comunicaban con ellos y que estaban emocionadas por compartir lo que habían aprendido”, dijo Carla.


El programa en St. Mary concluye con un retiro para padres e hijas. Los participantes rezan juntos, escuchan reflexiones del clero y elaboran recuerdos. Las propias jóvenes reflexionan sobre su experiencia ante la comunidad antes de participar en la confesión y la Misa.


Las participantes de años anteriores y sus familias son invitadas a regresar al retiro para compartir sus testimonios y convivir con las demás participantes, lo que fortalece la comunidad de fe de la parroquia.


Carla considera que el programa ofrece a las jóvenes una base que puede ser difícil de encontrar en otros lugares.


“Las jóvenes descubren la verdad de lo que enseña la Iglesia y la belleza que Dios ve en ellas”, concluyó Carla.

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