Obispo Jorge comparte un mensaje de esperanza a los inmigrantes en la fiesta de la Virgen de Guadalupe
- Rocio Madera

- 12 dic 2025
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Ni el frio decembrino de Colorado ni las altas horas de la noche evitaron que miles de files guadalupanos se dieran cita el jueves por la noche en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe para entonar las tradicionales mañanitas a la Morenita del Tepeyac.
Como cada año, los alrededores del santuario se llenaron por completo de devotos que deseaban felicitar a la Virgencita. Algunos llegaron con una rosa, otros con una serenata. Y muchos simplemente se acercaron al altar para agradecer su intercesión y poner en sus manos las intenciones de su corazón.
La celebración comenzó a las 7 de la tarde con un concierto del coro de niños, seguido por el coro de adultos. A las 11 p.m., se dio inicio a la tradicional Misa de gallo que este año fue celebrada por el obispo Jorge Rodríguez.
En su homilía, el obispo destacó la devoción del pueblo, especialmente de los más humildes, hacia la Morenita del Tepeyac. Recalcó el mensaje guadalupano que hoy, más que nunca, está dirigido a la comunidad inmigrante.
“Muchos de nosotros y de nuestros hermanos y hermanas estamos viviendo este tiempo en el miedo, la tristeza y la incertidumbre. Otra vez, ese pueblo pobre, necesitado, sufriente, de los que huyen de la violencia y la muerte, buscan techo y comida para sus hijos, luchan por ofrecer a sus familias un futuro digno, y tienen necesidad de dejar su tierra, de dejar su gente y emigrar, tiene necesidad de acudir a su Madre María para encontrar consuelo y esperanza”, expresó el obispo.
Luego enlazó su mensaje con el Año Jubilar de la Esperanza, que nos recuerda que “la esperanza cristiana no es un simple optimismo humano, sino la certeza de que Dios cumple sus promesas y nos conduce a la vida eterna”.
El obispo señaló a María como un modelo de esperanza, pues ella confió plenamente en Dios en medio de momentos de oscuridad y hoy sigue guiándonos a confiar en el Señor.
“Nada fue capaz de quebrar esa absoluta confianza que ella tenía en Dios”, aseguró.
De esta manera, invitó a la comunidad inmigrante, que hoy vive en la incertidumbre, a refugiarse bajo el manto de Nuestra Señora de Guadalupe, donde pueden tener la certeza de que no están solos.
“A nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, estamos con ustedes en su sufrimiento, pues si un miembro sufre, todos sufren. ¡No están solos!”, dijo el obispo afirmando que la Iglesia permanece a su lado y comparte su sufrimiento, tal como lo expresaron los obispos de los Estados Unidos y los obispos de Colorado en el reciente viacrucis y la Misa especial para los migrantes.
El obispo Jorge retomó las palabras dirigidas a san Juan Diego e invitó a los fieles a confiar plenamente en el amor maternal de María.
“El mensaje de la Virgen de Guadalupe para todos nosotros, en cualquier situación en que nos encontremos o en que nos pudiéramos encontrar en el futuro, es que nos quiere recordar: ‘¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿Qué te hace falta? No temas’.
Para los fieles guadalupanos que llegaron al santuario, la fiesta de la Virgen de Guadalupe representa un faro de esperanza en medio de las turbulencias de la vida.
“Para nosotros es lo máximo y tenemos mucha fe en ella. Hemos salido adelante y seguimos creyendo gracias a ella”, dijo Iván, quien ha puesto la salud de su esposa Olivia en manos de la Morenita del Tepeyac.
“Sobre todo este año que he estado enferma, le hemos rezado mucho para mejorar”, agregó Olivia, conmocionada.
, muchos devotos de la Guadalupana decidieron conducir por más tiempo para llegar hasta el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y ser parte de este festejo.
“Nos gusta venir hasta acá. Desde que llegamos a Colorado, hemos venido cada año. Desde pequeños nos inculcaron el amor por la Virgen de Guadalupe y por eso estamos aquí hoy”, compartieron Gabriel y Esmeralda, quienes viven en el norte de la ciudad.
Desiree creció en una familia donde la fiesta de la Virgen de Guadalupe nunca pasó desapercibida.
“Es algo muy fuerte. Desde muy pequeña siempre he sentido una gran protección de ella. En mi familia siempre teníamos un cuadro enorme de la Virgen colgado en casa y cada año, le cantábamos feliz cumpleaños y veníamos a la iglesia a celebrarla. Ella es parte de mi familia”, compartió con El Pueblo Católico, mostrando cómo la virgencita sigue despertando esperanza y cercanía a quienes la buscan.
Por otro lado, llena de gratitud y devoción, Nancy asistió por primera vez este 12 de diciembre a una celebración de la Virgen de Guadalupe en el santuario.
“Venimos a darle gracias por sus bendiciones. Por mi bebé, que todos tenemos trabajo. A pesar de todo lo que está pasando, estamos bien ahorita, gracias a Dios”, expresó con su pequeño en brazos.
Así, cientos de fieles guadalupanos pasaron por el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, para agradecer, hacer sus peticiones o simplemente buscar el abrazo maternal de la Morenita, depositando en ella toda su confianza.
Al concluir la Misa de medianoche, la tradicional serenata con mariachi llenó el ambiente de emoción. Muchos, hasta con lágrimas en los ojos, se acercaron al altar para felicitar a la “Lupita” en su día, llenos de fe y esperanza para luego volver a sus hogares.
El obispo Jorge finalizó la celebración con el conocido clamor, “¡Viva la Virgen de Guadalupe, viva Cristo Rey!” al que los presentes respondieron con un grito unido que hizo vibrar el santuario de fe y alegría, “¡Que viva!”.

































