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Image by Simon Berger

Perspective

Diácono ingeniero de Denver lleva agua a quienes tienen sed

  • Foto del escritor: Escritor Invitado
    Escritor Invitado
  • hace 2 días
  • 5 min de lectura

Pensó que dedicaría su vida a proteger el medio ambiente, pero hoy este diácono de Denver, lleva agua limpia y también agua viva a comunidades de Camerún.


El diácono Joshua Knight posa junto al más reciente proyecto de agua concluido en Bandam, Camerún. (Foto proporcionada)
El diácono Joshua Knight posa junto al más reciente proyecto de agua concluido en Bandam, Camerún. (Foto proporcionada)

Por Jacqueline Gilvard Landry


Tras graduarse de ingeniería ambiental en la Universidad de Colorado Boulder, el diácono Joshua Knight, de la parroquia Our Lady of Mount Carmel, en Denver, pensó que dedicaría el resto de su vida a la protección del medio ambiente. Sin embargo, los planes cambiaron. Hoy lleva acceso al agua limpia, tanto material como al agua viva, a comunidades de Camerún, en África.


Misionero dedicado a proyectos de abastecimiento de agua desde hace unos 20 años, el diácono Joshua fundó el año pasado el Catholic Engineering Corps (CEC) para dar continuidad y fortalecer la labor que se ha convertido en la pasión de su vida: recaudar fondos, implementar, evaluar y dar seguimiento a proyectos de agua potable.


Tan solo en los últimos 10 años, periodo del que ha llevado un registro, el diácono Joshua y sus colaboradores han llevado agua potable a unas 40 mil personas en 12 comunidades. Y la lista de poblados que solicitan apoyo sigue creciendo, comentó.


La necesidad es evidente y desgarradora. En muchas comunidades, las personas deben caminar hasta dos kilómetros para ir y volver de la fuente de agua, cargándola sobre la cabeza.

“Nunca hay suficiente agua, porque simplemente no se puede cargar la cantidad necesaria, y además ni siquiera es agua de buena calidad”, explicó.


Las personas de estas comunidades, especialmente los adultos mayores y los bebés, enferman y, en ocasiones, mueren por consumir agua sucia y llena de sedimentos, dijo. “Pero es lo único que tienen”.


Desde hace dos décadas, ha dedicado su vida a cambiar esa realidad.


Las familias de una comunidad de Camerún se reúnen alrededor de la nueva llave de agua instalada por el Catholic Engineering Corps. (Foto proporcionada)
Las familias de una comunidad de Camerún se reúnen alrededor de la nueva llave de agua instalada por el Catholic Engineering Corps. (Foto proporcionada)

Las comunidades seguían llegando

El diácono Joshua dijo que nunca imaginó que terminaría dedicándose a la ingeniería civil. Después de casarse con su esposa, Rachel, a quien conoció mientras ambos trabajaban en la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), la pareja sintió el llamado a ser misioneros.


En 2004 llegaron a Camerún por un periodo de tres años. Ahí, al diácono Joshua le asignaron inicialmente 30 proyectos de abastecimiento de agua.


Cuando apenas comenzaba su trabajo, recordó que “otro habitante de una comunidad llegó a nuestra oficina y dijo: ‘No estamos en su lista de 30 proyectos, pero también necesitamos agua’”.

El diácono Joshua prometió conseguir los recursos si toda la comunidad de Kikoo completaba una capacitación en gestión de proyectos. Los habitantes cumplieron su parte del acuerdo y él consiguió el financiamiento mediante una colaboración con Engineers Without Borders.


“Pero seguían llegando más y más comunidades a nuestra oficina. La noticia se corrió”, recordó.


Al finalizar esos tres años, el diácono Joshua y sus colaboradores habían concluido alrededor de otros 30 proyectos, construyendo torres de agua, perforando pozos, instalando sistemas de filtración y colocando llaves públicas que llevan agua limpia directamente a las comunidades.

Aseguró que durante ese trabajo su corazón se encendió aún más por su fe.


“Cada día, como misionero, podía usar mis dos pasiones: mi amor por Jesús y mi amor por la ingeniería, para llevar a Jesús todos los días”, dijo a El Pueblo Católico.


Aunque deseaba permanecer más tiempo como misionero, él y Rachel concluyeron que lo mejor para su familia era continuar este trabajo mediante viajes de dos semanas. Actualmente tienen cuatro hijos, de entre 14 y 22 años.


El diácono Knight sonríe junto a estudiantes durante un proyecto de agua en la escuela primaria St. Patrick, en Maetur, Camerún. (Foto proporcionada)
El diácono Knight sonríe junto a estudiantes durante un proyecto de agua en la escuela primaria St. Patrick, en Maetur, Camerún. (Foto proporcionada)

Actualmente viaja cada año a Camerún y continúa colaborando con voluntarios, ingenieros de distintas especialidades, miembros de las comunidades, expertos locales, estudiantes, autoridades gubernamentales, comités de agua y jefes tradicionales para llevar agua limpia a quienes más la necesitan.


Las comunidades, cuya población varía entre 50 y cinco mil habitantes, también deben asumir su responsabilidad. La corresponsabilidad no es opcional. Deben presentar una solicitud y firmar un memorando de entendimiento en el que se comprometen a reparar las averías, dar mantenimiento a los sistemas y ampliarlos cuando sea necesario. Además, deben demostrar su capacidad aportando en efectivo el 15 % del costo de construcción del proyecto.


“No pueden cubrir el 100 %, pero determinamos cuánto pueden aportar para asegurarnos de que asumirán el proyecto como suyo”, explicó.


El diácono señaló que el CEC mantiene un compromiso de cinco años con cada comunidad para seguir brindando apoyo a sus sistemas, al tiempo que insiste en la responsabilidad de los propios habitantes.


“Hacemos todo lo posible por enseñarles la importancia de la sostenibilidad de estos proyectos. Lo que realmente queremos es que, cuando volvamos dentro de cinco, 20 o 50 años, el agua siga brotando de ese pozo”, afirmó. “Y hasta ahora, en todos nuestros proyectos, el agua ha seguido fluyendo”.


Jóvenes cameruneses celebran al utilizar por primera vez la nueva llave de agua de su comunidad. (Foto proporcionada)
Jóvenes cameruneses celebran al utilizar por primera vez la nueva llave de agua de su comunidad. (Foto proporcionada)

Gratitud que desborda

Cuando el agua limpia comienza a salir de las llaves, el impacto es impresionante, aseguró el diácono.


“La reacción inmediata es un profundo agradecimiento. Es una enorme alegría acompañar a las personas cuando reciben agua por primera vez”.


Recordó la hermosa sonrisa de una mujer cuando sacó agua por primera vez de un pozo recién construido. Antes caminaba un kilómetro y medio para llegar al río.


“Conocíamos ese río. Era el mismo donde lavaban los automóviles, la ropa y donde también bebían los animales”, recordó. “Nos agradeció haber sido parte de llevar agua a su familia, a sus hijos y a sus nietos. Es algo que jamás olvidaré”.


Además de la alegría y el agradecimiento, contar con agua de calidad transforma la vida de las personas. Según explicó, las clínicas reportan una disminución considerable de las enfermedades transmitidas por el agua, y las familias pueden dedicar más tiempo y recursos a su bienestar, en lugar de invertirlos en transportar agua o pagar gastos médicos. Añadió que también están instalando sanitarios higiénicos en algunas escuelas.


“Ahora tienen mayores oportunidades para hacer otras cosas, estudiar y, simplemente, asistir a la escuela”, señaló.


Llevar el agua viva

Mientras continuaba su labor en Camerún, el diácono Joshua sintió “el llamado a servir más profundamente a la Iglesia” e inició su formación para el diaconado. Desde su ordenación, hace tres años, sirve como diácono en la parroquia Our Lady of Mount Carmel, en Denver. Además, brinda acompañamiento espiritual a personas afectadas por desastres a través de la Arquidiócesis de Denver y otras organizaciones.


“No tenía idea de cómo integraría este ministerio adicional a mi vida, pero Dios es tan bueno que ahora el ministerio pastoral también forma parte de mi misión”, expresó.


Con frecuencia, comentó, la gente le pregunta por qué realiza este trabajo sin recibir un salario. Su respuesta une el sentido material y espiritual de su misión: “Jesús quiere que los ayude con esta necesidad básica para que puedan pensar en algo que importa para siempre: el agua viva”.


“Por supuesto que queremos llevar agua limpia y sostenible a las personas, pero también queremos llevarles el agua viva y, muchas veces, son ellos quienes nos la llevan a nosotros”.

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