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Image by Simon Berger

Perspective

La esperanza habla muchos idiomas: católicos de Denver celebran migrantes y refugiados

Foto del escritor: André Escaleira, Jr.
André Escaleira, Jr.
hace 1 día
5 min de lectura

Católicos de decenas de culturas se reunieron en la parroquia All Saints de Denver para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, uniendo historias de sufrimiento y desplazamiento con una fe que se niega a renunciar a la esperanza.


El obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, sonríe junto a peruanos con trajes tradicionales tras la Misa por la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. (Foto de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)
El obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, sonríe junto a peruanos con trajes tradicionales tras la Misa por la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. (Foto de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)

La belleza de la Iglesia católica se hizo plenamente visible el viernes, cuando cientos de personas se reunieron para una Misa multilingüe y multicultural con motivo de la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado en la parroquia All Saints de Denver.


Presidida por el obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, la celebración estuvo marcada por una gozosa gratitud y oración, aun en medio de una profunda conciencia del sufrimiento que viven muchos migrantes y refugiados.


A través del canto, la intercesión y la acción de gracias, con decenas de culturas, nacionalidades e idiomas representados, la Misa y el festival cultural fueron una hermosa expresión de la universalidad de la Iglesia.


Instituida por el papa Benedicto XV en 1914, esta conmemoración anual ofrece una oportunidad para orar por quienes dejan su tierra natal en busca de seguridad, estabilidad, trabajo o un nuevo comienzo.


“Los migrantes y refugiados, independientemente de las razones por las que huyeron de sus países o se trasladaron aquí, son un mensaje y un don para los Estados Unidos de América”, expresó el obispo Jorge en su homilía.


En una carta compartida después de la Misa, el arzobispo de Denver, monseñor James Golka, recordó a las generaciones de migrantes que han contribuido a la construcción de los Estados Unidos.


“Esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado nos trae a la memoria a los innumerables migrantes que han ayudado a construir Estados Unidos a lo largo de estos 250 años de nuestra historia, desde aquel primer día de la fundación de nuestro país”, escribió. “Los migrantes, al traer consigo sus razas, valores, culturas y tradiciones de fe, han creado el hermoso mosaico que hoy conforma los Estados Unidos de América”.


(Fotos de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)


Esperanza en medio de la oscuridad

Ahora en su 112.º año, la conmemoración incluye entre sus intenciones de oración a los refugiados, en medio de crecientes tensiones mundiales.


Para el diácono Michael Wynar, de la Iglesia católica ucraniana Transfiguration of Our Lord en Denver, estas tensiones son algo personal.


“Hay casas que están siendo destruidas y misiles que están explotando, incluso mientras hablo con ustedes, así que me resulta difícil hablar de esto”, señaló al comienzo de las palabras que pronunció al final de la Misa.


“Es difícil explicar lo que significa huir de una guerra, especialmente cuando es algo generacional”, continuó. “Fue mi papá, y ahora son mis feligreses, y ahora es la familia de mi esposa la que tiene que ir a un refugio antiaéreo varias veces por semana debido a la guerra”.


A pesar de la oscuridad que su familia y sus feligreses pueden enfrentar, su fe y la esperanza que solo Dios puede dar están aún más presentes.


“Pero lo que sí puedo decirles es que nunca pierden la esperanza, por más difíciles que se pongan las cosas. Su fe en Jesús es mucho más fuerte, y yo soy testimonio de ello”, dijo el diácono Michael, al compartir que su familia, en particular, está comprometida a “[seguir] compartiendo esas tradiciones, la fe y ese increíble espíritu humano que se necesita para sobrevivir a una guerra y llegar a un país donde realmente se puede ser libre”.


Compasión y cuidado

Aunque en Denver se pueda vivir una realidad más pacífica, los migrantes locales no están exentos de tensiones y dificultades, compartió Mayra Juárez Denis.


Como directora ejecutiva del Centro de los Trabajadores, una organización local sin fines de lucro que promueve el trabajo, la dignidad y la comunidad entre los jornaleros, y como integrante del Comité para la Pastoral de Migrantes encabezado por el obispo Jorge, ella ha visto de primera mano los desafíos que enfrentan.


Después de la Misa, compartió la experiencia de una integrante del Centro que, según Mayra, fue arrestada mientras acudía a una cita de seguimiento en la oficina de inmigración de Aurora, porque “no se había presentado a tiempo una fotografía”.


“Desde que llegó a Estados Unidos, su familia se ha esforzado por adaptarse, integrarse y dar lo mejor de sí en este país para construir una nueva vida tras escapar de las dificultades económicas y la represión política en Venezuela”, dijo Mayra.


Aunque esta integrante fue puesta en libertad después de tres meses de detención, Mayra señaló que hay cientos de personas más detenidas sin la ayuda adecuada ni asistencia legal. Citando al papa León XIV, hizo un llamado a los presentes y a toda la comunidad católica de Denver para servir con compasión a sus hermanos y hermanas migrantes.


“No hay justicia sin compasión; no hay legitimidad sin escuchar el dolor de los demás”, dijo el papa en un videomensaje de 2025, dirigido a un encuentro en Lampedusa, Italia, lugar al que llegan muchos migrantes tras atravesar las turbulentas aguas del Mediterráneo.


“En esta ocasión, recordemos también a nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados que viven con miedo o enfrentan la deportación y un futuro incierto”, escribió el arzobispo James. “Que sepan que no están solos y que estamos con ellos mediante nuestra oración y nuestro cuidado”.


  • Cuatro mujeres presentan una danza tradicional de la India durante el festival cultural.

(Fotos de André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)


Una comunidad y una nación agradecidas

A pesar de los desafíos que enfrentan los migrantes y refugiados, la celebración estuvo verdaderamente llena de alegría y reunió a decenas de idiomas, culturas y comunidades en una vibrante expresión de la Iglesia.


Con lecturas en varios idiomas, tres coros de distintas culturas y múltiples ofrendas culturales presentadas durante la Misa, además de un festival cultural celebrado después en el salón parroquial, el evento del viernes fue una celebración apropiada del “crisol de culturas” que es Estados Unidos y de la comunión de la Iglesia católica.


“Hoy quiero expresar mi gratitud a todos ustedes, nuestros hermanos y hermanas migrantes católicos, que vienen de todas partes del mundo”, escribió el arzobispo James. “Ustedes son los misioneros de la esperanza de Dios, enviados a nosotros para revitalizar, con su entusiasmo y vitalidad espiritual, nuestras comunidades eclesiales en la Arquidiócesis de Denver, como una verdadera bendición divina”.


“Así que hoy celebramos con acción de gracias el maravilloso don que los migrantes y refugiados traen consigo cuando llegan con su fe firme, sus tradiciones, valores y cultura para hacer de Estados Unidos un país aún más hermoso y lleno de color”, concluyó el obispo Jorge. “Al mismo tiempo, nuestra acción de gracias se eleva por el país que nos ha acogido, por el pueblo estadounidense que, con generosidad y corazón cristiano, nos ha hecho un lugar y comparte aquí su futuro con nosotros. Algún día, la gente reconocerá que los migrantes, refugiados y exiliados son ángeles sin saberlo, que llaman a la puerta de Estados Unidos, llevando consigo un tesoro para compartir”.

 

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