Con apoyo de la arquidiócesis, religiosa de Ghana rescata a “niños espíritu” rechazados por sus comunidades

En una región supersticiosa de Ghana, los niños con anomalías suelen ser abandonados o asesinados. La hermana Stan les brinda alimento, educación, formación espiritual y amor.

En una región supersticiosa del norte de Ghana, en África, los niños con deformidades o discapacidades del desarrollo, los gemelos o quienes cuyas madres murieron durante el parto son considerados malos augurios que traerán una maldición sobre su comunidad. Estos “niños espíritu” son abandonados o, en algunos casos estremecedores, asesinados en rituales.
La hermana Stan Therese Mario Mumuni les salva la vida.
La hermana Stan, como se le conoce, es originaria de la ciudad de Bawku, en el norte de Ghana. Ingresó al convento siendo joven, en 1994, y fue misionera en África occidental durante más de 20 años. En 2009, después de regresar de Nigeria a Yendi, Ghana, fundó el Hogar Nazareth para los Niños de Dios, donde acoge a los “niños espíritu” que son hallados deambulando y pidiendo limosna, o que llegan a él por medio de sacerdotes o de trabajadores sociales.
“Dios me llamó a la vida religiosa como misionera para servir a los demás. Dios me dio a estos niños. Esta es mi vocación”, dijo.
Actualmente, en el hogar viven 147 niños y jóvenes de entre 1 y 25 años, informó la hermana Stan.
“Mi objetivo para los niños es brindarles educación, un hogar, cuidados, amor y compasión”, dijo. También les proporciona atención médica, orientación espiritual y formación en la vida de fe.
Esta misión es posible, en gran medida, gracias a la generosidad de quienes apoyan la Jornada Mundial de las Misiones en todo el mundo, incluidos los fieles del norte de Colorado. La colecta de la Jornada Mundial de las Misiones de 2026 se llevará a cabo el fin de semana del 17 y 18 de octubre.

Dificultades de salud
“El mayor desafío es la salud de los niños, especialmente la de quienes tienen discapacidades físicas y mentales”, explicó. “Los medicamentos son muy caros y estamos a una hora de distancia de los hospitales”.
El Hogar Nazareth funciona sin un suministro constante de electricidad, agua corriente, alimentos, transporte confiable ni medicamentos, dijo.
La hermana Stan no trabaja sola. Después de fundar el Hogar Nazareth en la Diócesis de Yendi, recibió permiso del Vaticano para fundar las Hermanas Marianas del Amor Eucarístico (MASEL, por sus siglas en inglés), con el propósito de atender a los niños. Las religiosas, seis en formación y siete profesas, colaboran en numerosas tareas, como cocinar, hornear, alimentar y cuidar a los niños, además de impartir clases en la Academia Nazareth. También les enseñan habilidades prácticas, como hornear y coser.
Las hermanas también ayudan a la hermana Stan a inculcar valores católicos mediante el cuidado de la capilla y la participación en Misas, oraciones y devociones, dijo.
“Con la adoración, la oración, la Misa, la catequesis, la compasión y el perdón, serán hijos de Dios fuertes en la fe”, dijo, y agregó que solo alrededor del 13 por ciento de la población de Ghana es católica.
Cuidar y acompañar a estos “niños espíritu” no es solo una misión, sino también una pasión.
“Cada día veo el reflejo del amor de Dios en el rostro de los niños”, reflexionó. “Somos una familia en la que cada niño ha sido creado a imagen de Dios. La gracia de Dios fluye a través de ellos con amor, misericordia, gratitud y compasión unos por otros”.
Y su misión ha dado frutos.

Ver florecer a los niños
Una niña llamada Sarah llegó al Hogar Nazareth sin poder hablar, relató la hermana Stan. Sarah vivía en una aldea donde varias personas morían. Debido a que no podía hablar, Sarah estuvo a punto de perder la vida cuando la culparon de esas muertes y la acusaron de brujería.
“Llegó al Hogar Nazareth y ahora cursa la preparatoria y le va muy bien”, dijo la hermana Stan.
Otra niña, Elizabeth, llegó al Hogar Nazareth cuando tenía 8 años, dijo la hermana Stan.
“Tenía una deformidad física en una pierna y su familia la rechazó”, recordó. “Le ha ido muy bien; ahora está en la preparatoria y le gustaría estudiar negocios”.
“Los niños mayores ayudan a cuidar a los más pequeños porque somos una sola familia”, dijo la hermana Stan. “Los dos primeros niños que llegaron y que ahora son los mayores, Samuel y Alice, terminaron la preparatoria, cumplieron su año de servicio gubernamental y ahora están de regreso en el Hogar Nazareth, ayudándome con los niños y diversas tareas administrativas”.
Además de verlos salir adelante, la hermana Stan quiere eliminar el estigma y el miedo que rodean a los “niños espíritu” e integrarlos a la sociedad. Y está logrando avances.
“A medida que los niños crecen, van a la escuela y adquieren la independencia necesaria, la comunidad local puede ver por sí misma lo bien que les va y que ninguno de nosotros en el Hogar Nazareth ha sufrido ningún daño”, explicó.

La hermana Stan sonríe afuera del Hogar Nazareth. (Foto proporcionada)
Hacer la obra de Dios
Cuidar a estos niños abandonados requiere mucho trabajo y también supone una carga emocional, por lo que la hermana Stan recurre a la oración para encontrar cada día la fortaleza necesaria para seguir adelante.
“Se lo ofrezco todo a Dios. Estoy haciendo la obra de Dios y pongo completamente mis preocupaciones en sus manos”, dijo. “Dios me llamó a servir a los pobres y a los vulnerables. Mi fortaleza viene de las gracias de Dios”.
Hacer la obra de Dios no consiste solo en cuidar a los niños. La hermana Stan también debe mantener el Hogar Nazareth con la ayuda de donativos y colectas parroquiales, ya que no recibe apoyo gubernamental. Su objetivo es terminar un nuevo edificio para sus “niños con hogar permanente”, es decir, aquellos que, al cumplir los 18 años, ya no pueden vivir con los residentes más pequeños, y cultivar una granja para producir sus propios alimentos, “que son muy caros”, dijo. También desea establecer una clínica médica “para brindar atención médica local, con medicamentos especiales para pacientes con convulsiones y tratamientos contra la malaria”.

Vínculo con Colorado
Sus colectas parroquiales en la Arquidiócesis de Denver y otras actividades de recaudación de fondos la han llevado a Colorado durante al menos 10 años, y allí ha establecido vínculos duraderos.
Una familia de Fort Collins, los Buckendorf, ayudó a conseguir atención quirúrgica en el Children’s Hospital de Denver para uno de los niños del Hogar Nazareth. Pete y Margaret Long, también de Fort Collins, se han convertido en amigos de la hermana Stan y la hospedan cuando está en Estados Unidos.
Tras la jubilación de Pete, él y Margaret finalmente pudieron aceptar las reiteradas invitaciones de la hermana Stan para visitar el Hogar Nazareth en noviembre pasado. Los acompañó uno de sus hijos, que es carpintero. Ayudaron a construir alrededor de 30 gallineros y plataformas con materiales provenientes de un aserradero rudimentario y con algunas herramientas. Los Long dijeron que el Hogar Nazareth es un impresionante complejo amurallado, con un hermoso patio, aunque se hospedaron en una casa de huéspedes fuera del recinto.
“Los niños se acercaron a mí, cantaron y bailaron como muestra de bienvenida. Fue increíble verlo”, recordó Margaret. “Todos son hijos de Dios y son perfectos tal como son. Están hechos a imagen de Dios; aquí son amados y se les brinda la mejor vida posible”.
“Hay fuerzas que actúan allí”, agregó Pete. “Es algo muy real y, cuando conoces a los niños, puedes sentir el amor que viene de ellos”.
“Todos los dones vienen de Dios. Dios valora a cada uno de nosotros. Él nos muestra misericordia y nos concede las gracias necesarias para hacer su obra”, concluyó la hermana Stan. “‘Cada vez que lo hicieron con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron’ (Mt 25, 40). Estamos acumulando tesoros para nosotros en el cielo”.
Para obtener más información sobre el Hogar Nazareth para los Niños de Dios, visita www.sisterstanschildren.org.








