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Image by Simon Berger

Perspective

Colecta del Miércoles de Ceniza invita a los católicos a compartir sanación y esperanza en Europa Central y Oriental

  • Foto del escritor: Equipo de El Pueblo Católico
    Equipo de El Pueblo Católico
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura
Sacerdote eleva la Eucaristía en una iglesia gótica con altos techos. Varios clérigos en sotanas verdes rodean el altar. Ambiente solemne.
(Foto: Pannonhalma Archabbey, cortesía del USCCB)

Mientras los católicos comienzan el camino penitencial de la Cuaresma, la Iglesia vuelve a invitar a los fieles a unir de manera especial la oración, el sacrificio y la generosidad. El 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, las parroquias de todo Estados Unidos realizarán la Colecta para la Iglesia en Europa Central y Oriental, una campaña anual patrocinada por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) que, desde hace más de tres décadas, ha llevado sanación y renovación.


Ahora en su año número 35, la colecta apoya a iglesias en casi 30 países que continúan recuperándose de décadas de ateísmo militante bajo regímenes comunistas. Hoy, esa misión también incluye responder a nuevas heridas, especialmente las causadas por la guerra en curso en Ucrania, mediante la atención pastoral, la ayuda humanitaria y el acompañamiento espiritual a comunidades que enfrentan un sufrimiento inmenso.


La enseñanza católica llama a los fieles a la solidaridad con los hermanos y hermanas que sufren dificultades por amor al evangelio. Esta colecta es una forma concreta de que los católicos en Estados Unidos respondan a ese llamado, reconociendo que el Cuerpo de Cristo se extiende mucho más allá de las fronteras nacionales.


El obispo Gerald L. Vincke, de la Diócesis de Salina, presidente del Subcomité de Ayuda a la Iglesia en Europa Central y Oriental de la USCCB, fue testigo de los frutos de esta generosidad durante una visita reciente a Ucrania. Relató haber conocido a familias cuyas casas fueron destruidas, a niños que perdieron a sus padres a causa de la violencia y a veteranos que reciben terapia por trastorno de estrés postraumático.


“Un hombre anciano que había sobrevivido a un gulag siberiano me dijo: ‘Lo que me da esperanza es que, al final, el mal no vence’”, compartió el obispo Gerald. “Tiene razón, pero eso requiere que todos nosotros sigamos el llamado de Cristo a construir el Reino de Dios”.


La colecta se remonta a 1990, cuando el papa san Juan Pablo II exhortó a los católicos de Estados Unidos a ayudar a reconstruir la Iglesia en tierras recién liberadas de la opresión comunista, regiones de las que muchas familias estadounidenses provienen. La respuesta de los obispos fue crear esta campaña anual, que sigue dando frutos décadas después.


Tan solo en el 2024, las donaciones financiaron 547 subvenciones por un total de más de 9.5 millones de dólares, apoyando proyectos como la evangelización, la formación pastoral, el acompañamiento a mujeres y familias vulnerables, la atención a personas con discapacidad y la capacitación de líderes laicos y del clero. Desde ministerios que sirven a niños con síndrome de Down en Kazajistán hasta programas de sanación postaborto en Bulgaria, la colecta fortalece a las iglesias locales mientras llevan la esperanza de Cristo a comunidades heridas.


Quienes deseen contribuir a la campaña están invitados a hacer sus donativos en su parroquia local, escribiendo “For the Church in Central and Eastern Europe” en la línea de memo. Las parroquias recogerán estas donaciones y las enviarán de manera adecuada. También se aceptan donativos a través de iGiveCatholic.


Mientras la Cuaresma comienza con ceniza y arrepentimiento, esta colecta ofrece a los católicos la oportunidad de participar en la misión continua de restauración de la Iglesia, ayudando a reconstruir vidas, a renovar la fe y a proclamar la esperanza allí donde el sufrimiento ha perdurado.

Para más información sobre la colecta y su impacto, visita www.usccb.org/ccee.

 

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