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Image by Simon Berger

Perspective

40 años de esperanza: Samaritan House celebra cuatro décadas transformando vidas

  • Foto del escritor: Caridades Católicas de Denver
    Caridades Católicas de Denver
  • 30 jul
  • 6 min de lectura
Dos hombres con sombrero posan sobre una pala en una ceremonia de inauguración, con carpas y clérigos detrás.
El entonces arzobispo de Denver, Mons. James V. Casey, inició la construcción del futuro Samaritan House, un hogar para personas sin hogar en Denver, en 1985, su último acto público como arzobispo. (Foto por James Baca, archivos de la Arquidiócesis de Denver)

Un nuevo letrero cuelga ahora sobre la entrada de Samaritan House, en el centro de Denver.


40 Years of Hope. 1986–2026.

(40 años de esperanza. 1986-2026).


Para muchos, marca el aniversario de uno de los ministerios más conocidos de Colorado. Pero para la Iglesia católica en el norte de Colorado, representa algo mucho más profundo: cuarenta años respondiendo al llamado de Cristo a acoger al forastero, dar refugio a los más vulnerables y restaurar la dignidad humana.


Mucho antes de que Samaritan House se convirtiera en un símbolo de Denver, nació como un acto de fe.


Un comienzo audaz

A principios de la década de 1980, la falta de vivienda en Denver llegó a un punto crítico. En medio de intensas tormentas invernales, las iglesias abrieron sus puertas para recibir a personas que buscaban un lugar donde resguardarse del frío, lo que puso de manifiesto una necesidad creciente que las soluciones temporales ya no podían atender. En lugar de limitarse a responder a cada emergencia, el arzobispo James V. Casey imaginó algo que aún no existía: un hogar permanente construido específicamente para personas sin hogar.


Era una idea audaz.


El 31 de julio de 1985, apenas unos meses antes de su muerte, el arzobispo Casey presidió la ceremonia de colocación de la primera piedra en lo que sería su último gran acto público como arzobispo de Denver. Su sucesor, el entonces arzobispo J. Francis Stafford, hizo suyo ese sueño y llevó el proyecto a su culminación. Cuando Samaritan House abrió sus puertas el 20 de noviembre de 1986, se convirtió en el primer edificio del país diseñado específicamente para atender a personas sin hogar, no solo para ofrecerles una cama por una noche, sino también para brindarles un lugar donde pudieran comenzar de nuevo.


Durante la ceremonia de dedicación, el entonces arzobispo Stafford resumió el propósito de la Iglesia con unas palabras que siguen guiando este ministerio hasta hoy: "El mundo de la pobreza es un mundo de muerte a causa del abandono. Aquí respondemos a ese abandono con amor".


Un legado de amor

Ese compromiso ha perdurado a lo largo de cuatro arzobispos y de generaciones de colaboradores, voluntarios y benefactores.


Hoy ese mismo compromiso continúa bajo el liderazgo del arzobispo James R. Golka, quien fue instalado como sexto arzobispo de Denver en marzo de 2026. En su homilía durante la Misa de Instalación, recordó a los fieles que servir a los demás no es únicamente tarea de los líderes de la Iglesia, sino también el llamado de todo católico.


"Fuimos creados para la misión. La misión es de Dios. Yo estoy completamente comprometido. Estoy listo. ¿Y ustedes?".


Durante cuarenta años, Samaritan House ha sido una de las respuestas más claras de la Arquidiócesis de Denver a ese llamado, invitando a miles de católicos a poner su fe en acción al recibir con compasión, dignidad y esperanza a sus hermanos y hermanas que viven en la calle.


Hoy, Samaritan House ha crecido mucho más allá de su emblemática sede en Lawrence Street. Caridades Católicas opera actualmente cinco centros Samaritan House en Denver, Fort Collins y Greeley. En conjunto, brindan atención a mujeres, familias y veteranos que enfrentan la falta de vivienda, ofreciendo alimentos, orientación para encontrar vivienda, apoyo para conseguir empleo, recursos de salud mental y muchos otros servicios orientados a ayudarles a alcanzar una estabilidad duradera.


"Nuestra misión siempre ha sido mucho más que ofrecer un lugar seguro donde quedarse", afirmó Darren Walsh, director ejecutivo de Caridades Católicas. "Cada persona que cruza nuestras puertas ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Nuestro llamado es recibirla con el amor de Cristo, devolverle la esperanza y ayudarla a descubrir que un nuevo comienzo es posible. Eso es lo que Samaritan House ha representado durante cuarenta años, y eso seguirá representando para las generaciones futuras".


Esa visión coincide con la esperanza que el arzobispo James tiene para la Iglesia en el norte de Colorado. Al reflexionar sobre el inicio de su ministerio, señaló que Dios ya estaba obrando. Recordó a los católicos que la misión de Dios suele vivirse de maneras silenciosas y poco visibles: a través de una conversación, de un acto de misericordia o del testimonio fiel de personas comunes.


"Esa misión nos pertenece a todos".


Apoyando a nuestros vecinos. Transformando vidas.

Cada comida servida, cada niño recibido, cada familia reunificada y cada voluntario que ofrece discretamente su tiempo en Samaritan House reflejan esa obra silenciosa de misericordia. Para algunos, ese nuevo comienzo cambia la vida.


Cuando Lauree llegó a Samaritan House después de perder la custodia de sus hijos, de luchar contra una adicción y de terminar sola en las calles de Denver, recuerda una sensación que la marcó profundamente.


"Recuerdo que, por primera vez en mucho tiempo, sentí que podía respirar".


Con el apoyo de su administradora de caso obtuvo sus documentos legales, encontró empleo, consiguió una vivienda permanente y comenzó a reconstruir la relación con sus hijos. El primer día que llegó a vivir en Samaritan House también fue su primer día de sobriedad.


Hoy despierta cada mañana llena de gratitud.


"Estoy muy agradecida por el tiempo que pasé en Samaritan House", dijo Lauree. "Cada día me levanto con ilusión por el futuro y por todas las bendiciones que Dios tiene preparadas para mí. También espero poder devolver algún día todo lo que recibí".


Historias como la de Lauree existen gracias a personas que dedican silenciosamente su vida al servicio de los demás.


Pocas personas representan mejor ese espíritu que Marie Saavedra. A sus 94 años, sigue siendo voluntaria en el almacén de Samaritan House, casi tres décadas después de haber comenzado a colaborar con Caridades Católicas. Semana tras semana, ayuda a organizar ropa y artículos esenciales para mujeres, familias y veteranos, demostrando que el ministerio de Samaritan House siempre ha dependido de católicos comunes dispuestos a realizar actos extraordinarios de amor.


Una nueva historia: La gran aventura de Sammy

Este ministerio también sigue evolucionando.


Con motivo del 40.º aniversario, Caridades Católicas presentó recientemente Sammy's Big Adventure, un libro infantil inspirado en Samaritan House. Escrito y diseñado por el equipo de Caridades Católicas, el libro narra la historia de Samaritan House desde la perspectiva de Sammy, un perro de peluche.


La historia nació de una de las tradiciones más sencillas del ministerio: cada niño que llega a Samaritan House puede elegir un peluche para conservarlo. Para los niños que atraviesan algunos de los días más inciertos de sus vidas, ese pequeño regalo suele convertirse en su primera fuente de consuelo, seguridad y esperanza. El libro recuerda a sus lectores que, aunque Samaritan House ha servido a cientos de miles de vecinos durante los últimos cuarenta años, cada persona que cruza sus puertas tiene una historia que merece ser contada.


Ese mismo espíritu sigue inspirando nuevas alianzas. Every Child Pediatrics abrió en Samaritan House una de las primeras clínicas pediátricas del país, ubicada dentro de un ministerio para personas en situación de calle. Además, gracias a la generosidad de los donantes, recientemente se renovaron los espacios para familias, las áreas infantiles, la capilla, el laboratorio de computación y las áreas comunitarias, para recibir a las futuras generaciones con aún mayor dignidad.


Un futuro lleno de esperanza

Mientras Caridades Católicas se prepara para celebrar su centenario en el 2027, el aniversario de Samaritan House es, al mismo tiempo, una celebración y un recordatorio. El edificio abrió sus puertas hace cuarenta años, pero la misión sigue siendo atemporal: una Iglesia dispuesta a acercarse al sufrimiento y una comunidad que elige la compasión en lugar de la indiferencia.


Recientemente, el arzobispo James elevó una oración por la ciudad y el condado de Denver, pidiendo a Dios que ayude a todos a "cuidar de los más pequeños, los más vulnerables, los perdidos, los últimos, los pobres y los inmigrantes". Es una oración que expresa el corazón de Samaritan House al comenzar su quinta década de servicio.


Miles de voluntarios, donantes y colaboradores siguen viviendo el evangelio, una persona a la vez. Durante cuarenta años, Samaritan House ha sido mucho más que un edificio. Ha sido una expresión viva de la misericordia de Cristo. Desde la valiente visión del arzobispo James V. Casey en 1985, hasta el llamado del arzobispo James R. Golka para que todos los católicos abracen hoy la misión de la Iglesia, Samaritan House permanece como un recordatorio vivo de que el Evangelio se proclama con mayor fuerza cuando se vive.


Y gracias a los fieles de toda la arquidiócesis de Denver, Caridades Católicas seguirá apoyando a sus vecinos y transformando vidas durante muchas décadas más.

 

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