El arzobispo James ora por Denver durante el tercer discurso sobre el estado de la ciudad del alcalde Mike Johnston
- André Escaleira, Jr.

- 22 jul
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En un hecho sin precedentes en su ministerio, el arzobispo de Denver pronunció la invocación antes del discurso anual del alcalde, pidiendo sabiduría, espíritu de servicio y cuidado para los más vulnerables de la ciudad.

Antes de que el alcalde de Denver, Mike Johnston, subiera al podio para pronunciar su tercer discurso sobre el estado de la ciudad, hubo un momento de calma silenciosa, de oración y, aunque con cierta sorpresa, de serenidad.
Cuando el arzobispo de Denver, James Golka, comenzó la invocación por invitación del alcalde, un profundo silencio se apoderó del público, integrado por cientos de ciudadanos de distintas religiones, culturas, idiomas y experiencias: un verdadero mosaico que reflejaba la riqueza y la diversidad de Denver.
Aunque muchos parecían sorprendidos de ver a un arzobispo católico dirigir la oración de apertura de la ceremonia —un hecho sin precedentes en el ministerio del arzobispo James—, no pudieron evitar sentirse alentados y reconfortados por su presencia y sus palabras.
“Dios, siempre fiel y lleno de amor, sabemos que eres digno de confianza. Sabemos que cuidas de tus hijos, de tu familia”, oró el arzobispo. “Esta noche te damos gracias por los muchos dones recibidos. De manera especial, te damos gracias por esta ciudad, pero también por todo el mundo que nos has confiado”.
“Y al darte gracias, te pedimos que derrames tu bendición sobre la reunión de esta noche”, continuó, mientras oraba por el alcalde Mike, el Concejo Municipal de Denver y los demás funcionarios presentes. “Te pedimos que tu Espíritu Santo bendiga a nuestro alcalde, a nuestros representantes elegidos, a todos los servidores públicos y a todos los voluntarios. Llénalos de sabiduría y forma su corazón según el tuyo: un corazón de servicio y de amor por tus hijos”.
Luego, dirigiéndose a los cientos de ciudadanos, voluntarios, organizadores y demás asistentes, el arzobispo James oró para que creciera el amor al prójimo y pidió la guía del Espíritu Santo en el servicio a los habitantes de Denver.
“También te pedimos que nos bendigas a nosotros, tus hijos. Llénanos de la gracia necesaria para tratar de hacer de nuestro mundo un lugar un poco mejor”, oró. “Te damos permiso para actuar a través de nosotros y cuidar de tu pueblo aquí presente. Y de manera especial, ponemos esta noche en tus manos a todos los que tienen alguna necesidad: quienes necesitan amor, una familia, fe, alimento o un refugio del calor. Señor, los encomendamos todos a ti”.
“Todos nosotros tenemos alguna necesidad, así que envía tu Espíritu para tocar nuestro corazón. Una vez más, te damos permiso para que, por medio de nuestro servicio, cuides de ellos”, continuó. “Te pedimos especialmente que protejas a los más pequeños, a los olvidados, a los últimos, a los pobres y a los inmigrantes. Rodéalos con tu gracia y tu cuidado. Y te lo pedimos con plena confianza y profunda humildad, en tu nombre. Amén”.
Al regresar a su lugar en el estrado, el arzobispo James recibió un cálido aplauso, mientras muchos asistentes asentían con grata sorpresa, agradecidos por su oración en favor de la comunidad.
Ese deseo de cuidar más profundamente a los demás también estuvo presente a lo largo del discurso del alcalde Mike Johnston sobre el estado de la ciudad, en el que destacó sus planes para enfrentar el aumento del costo de vida mediante la construcción de viviendas asequibles y la ampliación del acceso al cuidado infantil. El alcalde de Denver también habló de fortalecer el transporte público e invertir en parques y espacios públicos abiertos.








