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Image by Simon Berger

Perspective

Procesión de Corpus Christi lleva a Jesús Eucaristía al corazón de Denver y reúne a cientos de fieles

  • Foto del escritor: André Escaleira, Jr.
    André Escaleira, Jr.
  • hace 7 minutos
  • 4 min de lectura

Católicos de todo el norte de Colorado se reunieron para honrar a Jesús en la Eucaristía con oración, cantos y testimonio público por las calles de Denver.


Procesión católica al aire libre: sacerdotes con una custodia dorada ante una cúpula dorada; cielo despejado y solemne.
El padre Paul Nguyen, O.M.V., párroco de la parroquia Holy Ghost en Denver, camina con una custodia durante la procesión eucarística de Corpus Christi por el centro de Denver. (Foto por André Escaleira, Jr.)

Sirenas, cláxones y… ¿himnos? Quizá no sea la combinación más común para una tarde de sábado en el centro de Denver, pero en la víspera de Corpus Christi, la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el corazón de la ciudad vivió algo diferente.


Una procesión eucarística, encabezada por el arzobispo de Denver, James Golka, y el obispo auxiliar Jorge Rodríguez, reunió a cientos de personas en el centro económico, legal y legislativo de la ciudad, muchas de ellas provenientes de lugares a varias horas de distancia. Organizada por la Arquidiócesis de Denver, la procesión recorrió el trayecto desde la parroquia Holy Ghost, en Denver, hasta el Lincoln Veterans Memorial Park, al pie del Capitolio Estatal de Colorado. Mientras los cientos de fieles avanzaban por las calles de Denver, se unían en oración y canto, y en un testimonio público de su amor por Jesús, verdaderamente presente en la Eucaristía.


“Estaba muy emocionada por llegar a este momento”, dijo Marina, feligresa de la parroquia Sacred Heart of Jesus, en Boulder. “Mi corazón me trajo. Vine a encontrarme con el Señor, con el Rey de la vida. Y me encontré con él”.


“Para nosotros fue algo realmente especial”, compartió Pedro González, feligrés de la parroquia, St. Helena en Fort Morgan. “Cuando comenzamos la procesión, nos tocó caminar frente a Jesús Sacramentado. Le dije a mi esposa: ‘Mira, nos tocó venir a un lado de Jesús’. Me dieron ganas de llorar porque fue algo muy bonito y una experiencia muy especial para nosotros”.


(Fotos por Grant Whitty/El Pueblo Católico)


En una dinámica que recordó al Pentecostés de nuestros tiempos, la procesión reunió a fieles de distintas culturas, nacionalidades, idiomas, edades y comunidades, en un conmovedor y hermoso testimonio de la catolicidad (universalidad) de la Iglesia católica (véase Hechos 2).


“Siento mucha alegría”, dijo Verónica González, de la parroquia St. Helena. “Todos somos una misma Iglesia. Somos uno solo, una sola unidad. Y Jesús Eucaristía nos une”.


“Es una expresión más profunda del Cuerpo de Cristo”, explicó el padre Jonathon Hank, O.M.V., vicario parroquial de la parroquia Holy Ghost en Denver. “Estamos celebrando el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía, pero también el Cuerpo de Cristo como comunidad”.


“Se ve que hay muchas personas que comparten esta fe y que todos seguimos a Jesús. Y eso es muy hermoso”, agregó Yolanda Soto, quien viajó con su hija y su comunidad de Our Lady of Peace en Silverthorne para estar presente en este emotivo momento.  


A través de la procesión, los fieles tuvieron la oportunidad de alabar públicamente a Dios por las muchas bendiciones que les ha concedido, especialmente por la Eucaristía, la presencia real y permanente de Jesucristo entre nosotros. En la víspera de la fiesta que celebra esa presencia, la oportunidad de orar y dar testimonio fue aún más significativa para quienes participaron.


“El amor de Jesús es seguir a nuestro Padre Dios, quien es el principal que nos motiva a caminar y seguir adelante en nuestras necesidades”, dijo María Colín, feligresa de la parroquia St. Anthony of Padua en Denver. “Él es el único que nos da fuerza y valor para seguir adelante. ¿Y cómo no alabarlo? ¿Cómo no bendecirlo por todo lo que él nos da?”.


“Fue muy inspirador. Me recordó que nuestra fe sigue siendo fuerte. Ver a la multitud y a todas las personas que están aquí es algo hermoso; ver que seguimos adelante con nuestra fe”, compartió Heidi Casteel Ellis, feligresa de la parroquia Cure d’Ars en Denver y miembro del ministerio Ladies of St. Peter Claver. “Si más católicos vinieran y vivieran esta experiencia, la encontrarían muy enriquecedora”.


(Fotos por André Escaleira, Jr./El Pueblo Católico)


En pocas palabras, como lo expresó la pequeña Carla Ruiz de la parroquia St. Joseph en Denver, quien asistió a la procesión con el vestido que usó recientemente para su Primera Comunión: “¡Sentí mucha alegría! Sentí algo en mi corazón”.


Mientras la nación se prepara para celebrar 250 años de historia y Colorado 150, este testimonio público de fe brindó a los participantes la oportunidad de ser una “ciudad puesta sobre un monte”, mostrando la luz y el amor de Dios a la cultura que los rodea.


“Vivimos en un mundo muy oscuro y nosotros somos una luz para el mundo”, dijo Caleb Gallardo. “Así que esta es una gran manera de mostrar mi fe. Fue una hermosa manifestación de nuestra fe cristiana”.


“Me pareció muy hermoso todo, ver cuánta gente sigue a nuestro padre. Bendito Dios que nos está ayudando a retomar la fe, porque habemos muchos perdidos. Estoy muy contenta de haber podido asistir a este evento con Jesús Sacramentado”, añadió Margarita Gutiérrez, feligresa de la parroquia St. Anthony of Padua en Denver.


Sin importar el impacto que una procesión tan grande pueda tener como testimonio público, los asistentes no pudieron evitar sentir un profundo ánimo y gratitud por poder reunirse con Jesús en la Eucaristía y con los demás fieles.


“¡Poder peregrinar con nuestro Señor por el centro de Denver es algo verdaderamente especial!”, dijo Alicia Toenjes. “Me siento muy agradecida. Estoy muy agradecida de que hayamos podido reunirnos como católicos y estar juntos con nuestro Señor y con nuestras familias. Es una gran bendición”.


“Esta es la verdadera alegría. Esta es la fiesta, el banquete del Señor”, añadió Marina.


“Me gusta ir al Santísimo y estar en la presencia del Señor. Poder llevarlo por las calles y mostrárselo a los demás fue algo muy bonito”, dijo Diana, feligresa de la parroquia Queen of Peace en Aurora.


Al final, señaló el padre Ben Unachukwu, O.M.V., vicario parroquial de la parroquia Holy Ghost en Denver, esta procesión y otras manifestaciones de fe tienen un mismo fundamento: un espíritu eucarístico de gratitud (después de todo, la palabra “Eucaristía” significa acción de gracias).


“Es algo maravilloso. Es algo muy especial. El Señor nos dio lo mejor de sí mismo, así que nosotros también debemos darle lo mejor de nosotros. Este es el regalo más pequeño que podemos ofrecerle para decirle: ‘Gracias, Señor, por todo lo que has hecho por nosotros’”, concluyó.

 

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