"No estás solo en el camino": Cómo una parroquia de Commerce City está transformando la vida de los jóvenes

En la parroquia Our Lady Mother of the Church, los jóvenes católicos están descubriendo el valor de una comunidad que los acompaña en su camino de fe y les brinda la libertad y el apoyo necesarios para seguir el llamado de Dios.

Dios sigue llamando, y los jóvenes siguen respondiendo. En la parroquia de Our Lady Mother of the Church de Commerce City, la oración, el grupo juvenil y el compromiso de la comunidad parroquial ofrecen a los jóvenes acompañamiento y un espacio para acercarse a Dios y fortalecer su fe.
Entre los frutos de ese camino de fe, dos jóvenes de la parroquia han comenzado a discernir su vocación y a descubrir cómo Dios los llama a servir.
Un llamado que nació en la comunidad
Jesús creció en un hogar católico, pero con el tiempo su familia dejó de practicar la fe. En 2020, regresó a la Iglesia luego de que su hermano mayor se integrara al grupo juvenil de Our Lady Mother of the Church y lo invitara a participar. Al ver a sus hijos más involucrados en la parroquia, su mamá también comenzó a asistir a la Misa dominical.
Fue en el grupo juvenil donde Jesús encontró nuevas oportunidades para crecer en la fe y aprender a servir. Su participación en el grupo y en una escuela de evangelización marcaron su camino y lo ayudaron a descubrir su deseo de servir a Dios.
“En una escuela de evangelización a la que asistí, aprendí a ser misionero y a servir a los jóvenes y al pueblo de Dios. El servicio al pueblo fue lo que me inspiró a acercarme más a la iglesia para aprender sobre mi fe y cómo puedo ayudar a los demás a crecer en la fe”, expresó Jesús.
En este proceso, el apoyo de la comunidad parroquial también ha sido fundamental. Para él, Our Lady Mother of the Church se ha convertido en una segunda familia que lo sostiene con sus oraciones y su cariño.
“La comunidad te apoya demasiado. La inspiración de la comunidad también me ha enseñado que tengo otra familia además de mi mamá y mi hermano. Eso te ayuda a sentir que no estás solo en el camino, que tienes a muchos que te apoyan y que están orando por ti”, dijo emocionado. “Cuando digo que tengo otra familia, es porque esa comunidad verdaderamente ha estado conmigo en cada paso de mi camino”.
Monseñor Jorge de los Santos, párroco de Our Lady Mother of the Church, acompaña de cerca a los jóvenes y se asegura de que encuentren en la parroquia un lugar donde crecer en la fe, servir a los demás y descubrir cómo Dios los llama.
“Se está haciendo una labor muy bonita. Se lanza la invitación a discernir la vocación. No solamente en la vida consagrada, sino que piensen bien cuál es su vocación: el matrimonio, la vida misionera o la vida consagrada”, explicó monseñor Jorge de los Santos a El Pueblo Católico.
Para monseñor, lo importante es que cada joven tenga la oportunidad de escuchar a Dios y reconocer el camino al que Dios lo llama.
(Fotos proporcionadas)
Más que un grupo juvenil, una familia de fe
Detrás de estas historias, hay una comunidad que busca acercar a los jóvenes a Cristo y llevarlos de la mano en su crecimiento espiritual.
Yessica Reyna Guerrero, coordinadora del grupo juvenil, ha sido testigo del crecimiento que ha experimentado la comunidad en los últimos años y del impacto que el acompañamiento ha tenido en los jóvenes.
“Estamos trabajando para que los jóvenes no solo conozcan su fe, sino que también tengan un encuentro personal con Jesucristo y descubran que tienen un lugar en la Iglesia”, expresó Yessica. “Todo comienza por aprender a ver a cada joven como una persona única”.
Acompañar a los jóvenes también es una oportunidad para guiarlos y apoyarlos en su crecimiento espiritual. Yessica destaca la importancia de estar presentes en esta etapa de sus vidas y de ayudarlos a fortalecer su relación con Dios.
“El acompañamiento es fundamental en la juventud”, señaló. “No se trata de decirles qué camino deben elegir, sino de caminar con ellos, escucharlos, ayudarlos a orar, ofrecerles herramientas para discernir y darles palabras de reafirmación en los momentos de logro y cuando toman riesgos”.
“Acompañar a los jóvenes requiere tiempo, paciencia y constancia. No todos avanzan al mismo ritmo”, aseguró Yessica.
De la misma manera, monseñor De los Santos procura que los jóvenes de su parroquia encuentren un ambiente alegre y cercano, donde puedan crecer en la fe y poner sus dones al servicio de los demás. A través de la convivencia, las actividades y el apostolado, busca ayudarlos a reconocer la presencia de Dios en sus vidas.
“Los apoyamos en un ambiente alegre. Yo les hago muchas bromas. Así es como Dios nos llama. En el trabajo y en el apostolado que se realiza es donde más fuerte se siente el llamado”, afirmó monseñor.
Para Jesús, esta cercanía ha tenido un significado especial. Al haber crecido sin una relación cercana con su padre biológico, encontró en monseñor De los Santos una figura paterna que lo ha acompañado en su camino de fe.
“Monseñor no es solo un sacerdote o ministro de la iglesia, también ha actuado como un padre para mí, como un papá. Me ha enseñado mucho, no solo de la fe, sino de la vida”, aseguró Jesús.
Frutos de una comunidad que acompaña
Actualmente, Jesús continúa su formación en el seminario, donde la oración, la Misa diaria y la fraternidad con los demás seminaristas forman parte de su vida. Desde su experiencia, desea animar a más jóvenes a acercarse a Dios y encontrar su lugar en la comunidad parroquial.
“Cuando vas a Misa, escucha el evangelio y las lecturas. Cuando vas a los grupos de jóvenes, escucha las palabras que te dicen, porque vienen del Señor. Si escuchas una invitación del Señor, no importa tu edad ni lo que has vivido: el Señor solo quiere tu corazón. No tengas miedo”, compartió Jesús. “Yo entré con miedo, pero confié en el Señor y esa fue una de las decisiones más importantes y bonitas de mi vida”.
La historia de Jesús no es la única que refleja los frutos de la comunidad de Our Lady Mother of the Church. Abigail, quien también formó parte del grupo juvenil de la parroquia, ingresó a las Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad. Actualmente se encuentra en Aguascalientes, México, donde comenzó su formación religiosa.
Para Yessica, ambas historias son motivo de alegría y orgullo, pues reflejan cómo los jóvenes responden al llamado de Dios.
“A través de su sí, ellos me están enseñando a mí”, compartió con emoción. “Son un recordatorio de que Dios continúa llamando”.
Yessica también destacó que estos frutos son el resultado del esfuerzo y el acompañamiento de toda una comunidad, no de una sola persona.
“Yo no considero que sea el resultado de una sola actividad o de una persona en particular, sino de un proceso en el que intervienen la gracia de Dios, la oración, el acompañamiento de su comunidad pastoral, de sacerdotes y de familias”, dijo.
“Es un honor poder escuchar el llamado del Señor. Yo creo que Abigail piensa lo mismo. Ver los frutos de mi parroquia me hace sentir muy orgulloso de ser parte de Nuestra Señora, Madre de la Iglesia, y de estar cerca del Señor”, concluyó Jesús.








