Más que un cheque: vicentinos llevan amistad, fe y esperanza al prójimo necesitado
- Sheryl Tirol

- hace 1 hora
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Cuando una madre soltera salió de una situación de abuso, se enfrentó a una nueva crisis mientras luchaba por mantener un techo para sus cuatro hijos. Con un empleo en el que ganaba apenas por encima del salario mínimo, se había atrasado con la renta y enfrentaba la posibilidad de ser desalojada. El estrés de cuidar a sus hijos le pesaba mucho. Pero cuando acudió a la Sociedad de San Vicente de Paúl, recibió mucho más que ayuda económica.
Durante una visita a su hogar, voluntarios de la sociedad, conocidos como vicentinos, escucharon su historia, evaluaron sus necesidades y le ofrecieron el apoyo espiritual que necesitaba desesperadamente. Con apoyo económico, emocional y espiritual, pudo evitar el desalojo y comenzar a salir adelante.
“Su ayuda para ponerme al corriente con la renta me ha quitado un enorme peso de encima y me ha dado la oportunidad de seguir adelante con estabilidad y tranquilidad”, escribió más tarde. “No solo me ayudaron económicamente; me dieron esperanza cuando realmente la necesitaba”.
Para el consejo metropolitano de Denver de la Sociedad de San Vicente de Paúl, el corazón de la misión va mucho más allá de simplemente extender un cheque. Se trata de acompañar al prójimo en un momento difícil.
“Nos acercamos a ellos como amigos y vecinos”, dijo Elaine Murphy, presidenta del consejo metropolitano de Denver y vicentina desde hace 23 años. “Nos acercamos a ellos con amistad. Nos acercamos a ellos para servirles y así poder ayudarlos”.
Subir las escaleras
Elaine, quien dedicó 49 años a la enseñanza, se sintió atraída por el ministerio vicentino por su carácter personal. Los voluntarios de la sociedad se encuentran con las personas donde están, muchas veces literalmente. En lugar de pedirle a una persona en crisis que consiga transporte, que encuentre a quien cuide a sus hijos o que espere en la sala de una agencia, los vicentinos realizan una visita a su hogar. Al entrar en una casa, estar allí en persona puede revelar necesidades que nunca salen a la luz por teléfono. Cuando alguien solicita ayuda para pagar la renta, también pueden descubrir que hay niños con zapatos remendados con cinta adhesiva. Un refrigerador que gotea puede indicar que el propietario no ha realizado las reparaciones necesarias. Una familia que pide ayuda para pagar la renta quizá no tenga ningún mueble.
“Una vez hicimos una visita a un hogar y estábamos sentados en el piso”, recordó Elaine. “No había muebles”.
El enfoque de la sociedad tiene sus raíces en el ejemplo de su fundador, el beato Federico Ozanam, quien exhortaba a sus miembros a visitar en sus hogares a las personas en situación de pobreza. Este principio sigue siendo particularmente relevante en comunidades donde la pobreza puede resultar difícil de percibir desde el exterior. Detrás de la puerta de un departamento común y corriente en Aurora, Broomfield o cualquier otro lugar del área metropolitana de Denver, puede haber una familia luchando por pagar la renta, mantener la electricidad conectada o cubrir las necesidades básicas de sus hijos.
“Puedes ver el hogar”, dijo Elaine. “Cuando nos ven y se dan cuenta de que nos tomamos el tiempo para ir a su casa, confían en nosotros”. Por supuesto, cuando una persona necesitada no se siente cómoda reuniéndose en su hogar, los vicentinos hacen los arreglos necesarios para reunirse de manera segura en otro lugar, como en la oficina de la parroquia.
Esa confianza les permite a los vicentinos mirar más allá de la crisis inmediata.
Prevenir la falta de vivienda
Elizabeth Kendrick, directora ejecutiva del consejo metropolitano de Denver, dijo que alrededor del 95 % de las llamadas y correos electrónicos que recibe la organización están relacionados con algún tipo de ayuda para la vivienda. Esa demanda ha llevado al consejo a poner en marcha una iniciativa para crear un fondo patrimonial sostenible para su Fondo de Vivienda Ozanam. El objetivo es sencillo: contar con recursos mensuales confiables para ayudar a que sus prójimos permanezcan en sus hogares.
“Si podemos ayudar a las personas a permanecer en sus viviendas, es mucho mejor para todos los involucrados que permitir que la situación llegue al punto en que una persona o una familia se quede sin hogar”, dijo Elizabeth.
Ayudar a que una familia conserve su vivienda puede significar que los niños permanezcan en la misma escuela y que los padres puedan seguir trabajando sin las dificultades que conlleva quedarse sin hogar. Actualmente, el fondo para la vivienda depende de donativos, subvenciones y campañas de recaudación, por lo que sus recursos fluctúan. Un fondo patrimonial proporcionaría una fuente de apoyo más constante. La necesidad abarca todos los sectores de la población, explicó Elizabeth. El consejo recibe solicitudes de adultos jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad, veteranos, padres y madres solteros y familias. Y la sociedad los atiende sin importar su fe.
“Tenemos un enfoque mucho más ecuménico y universal en nuestro servicio al prójimo”, dijo Elaine.
Caminata por los más necesitados
Cada septiembre, vicentinos de todo el país se ponen sus zapatos para participar en la Caminata de Amigos de los Pobres (Friends of the Poor Walk), un evento anual que recauda fondos y genera conciencia sobre la labor de la sociedad. A nivel nacional, el evento ha recaudado más de 27 millones de dólares desde 2008.
La caminata de este año del consejo metropolitano de Denver se llevará a cabo el sábado 19 de septiembre en Clement Park, en Littleton. El evento, pensado para toda la familia, reunirá a vicentinos, colaboradores y miembros de la comunidad para disfrutar de una mañana de caminata, convivencia y recaudación de fondos. Pero la caminata es mucho más que poner un pie delante del otro, también crea conciencia sobre las necesidades que existen en nuestras comunidades y la labor que realiza la sociedad para ayudar.
Elizabeth dijo que el evento de este año contará con 12 letreros que compartirán, de manera anónima, las historias de personas que han recibido ayuda de la sociedad. Las historias presentarán casos de personas, como padres y madres solteros, viudas y familias, que atraviesan dificultades económicas. Los letreros fueron creados para invitar a los participantes a detenerse, leer y reflexionar sobre las vidas que hay detrás de las estadísticas.
“Estamos tratando de crear un evento divertido y centrado en la familia”, dijo Elizabeth, al mismo tiempo que se ofrece a las personas la oportunidad de conocer más sobre la organización.
La caminata de Denver de 2025 recaudó más de 18,000 dólares, fondos que, según la Sociedad, podrían ayudar a hasta 60 familias. Para una organización cuya mayor necesidad es la ayuda con la vivienda, cada dólar puede convertirse en una nueva oportunidad para que una familia conserve su hogar.
Enseñar a pescar
Aunque la ayuda de emergencia puede evitar que una crisis se convierta en una catástrofe, los vicentinos se enfocan cada vez más en lo que viene después. Su objetivo es ayudar a sus prójimos a desarrollar las herramientas y las conexiones necesarias para mantener la estabilidad. Esto puede significar poner a alguien en contacto con programas de ayuda para pagar servicios públicos, ayudar a una familia a encontrar maneras de reducir sus gastos, proporcionar recursos de capacitación laboral o ayudar a alguien a solicitar beneficios gubernamentales. El consejo también está desarrollando programas de bienestar financiero que incluirán orientación práctica sobre cómo elaborar un presupuesto, preparar comidas nutritivas y económicas y acceder a recursos comunitarios.
Elaine describe esta filosofía como “enseñarles a pescar”. La verdadera medida del éxito no consiste simplemente en saber si alguien recibió ayuda, sino en determinar si esa ayuda le permitió abrirse camino hacia un futuro mejor. En ocasiones, la Sociedad recibe noticias directamente de personas que han dado ese siguiente paso. Elaine recordó haber recibido un mensaje de alguien que siguió su consejo y solicitó un empleo en particular.
“Seguí tu consejo”, le dijo la persona. “Y conseguí el trabajo”.
Vocación de acompañamiento
Para Elizabeth, esta labor revela algo más profundo sobre lo que significa servir. Ella distingue entre ser voluntario y ser vicentino.
“Un voluntario se compromete a hacer algo”, dijo Elizabeth. “Un vicentino se compromete a convertirse en algo, a serlo”.
Por eso, la Regla de la Sociedad explica que se trata de una “vocación para cada momento de nuestra vida” (Regla, Parte I, 2.6). En pocas palabras, dice la Regla: “Los voluntarios son voluntarios hasta que termina la tarea. Los vicentinos son vicentinos hasta que nosotros lleguemos a nuestra plenitud”.
Esa distinción refleja la dimensión espiritual del ministerio vicentino. Las conferencias de la sociedad comienzan y terminan sus reuniones con una oración. Los miembros conversan entre sí sobre casos difíciles, comparten recursos y se animan mutuamente cuando se enfrentan a situaciones que no pueden resolver fácilmente. Elizabeth dijo que nunca deja de impresionarle la convicción de que los vicentinos no entran solos a esos hogares.
“Cada vez que entramos en esos hogares, el Espíritu Santo está con nosotros”, dijo.
La labor puede ser difícil. A veces se han agotado todos los recursos disponibles y las necesidades de una familia persisten. En esos momentos, la oración y la comunidad ayudan a los vicentinos a encontrar la fortaleza para seguir adelante. La Sociedad también está trabajando para ampliar el acceso a sus servicios en otros idiomas, consciente de que muchas de las personas a las que sirve, así como muchos vicentinos potenciales, no tienen el inglés como lengua materna. Esto forma parte de un esfuerzo más amplio por encontrarse con el prójimo allí donde está.
Para la madre soltera que temía perder su hogar, eso significó recibir ayuda para pagar la renta. Pero también significó ser vista, escuchada y acompañada. Su agradecimiento expresó lo que los vicentinos esperan que experimente cada persona a la que sirven: una sensación de alivio y la dignidad de saber que alguien se preocupa por ella.
“Su bondad significa para mí más de lo que puedo expresar”, escribió. “Gracias por todo lo que hacen y por creer en personas como yo, que estamos trabajando arduamente para volver a salir adelante”.
Para los vicentinos, así se hace tangible la fe: una visita a un hogar, una conversación y un prójimo a la vez.
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La Caminata de Amigos de los Pobres (Friends of the Poor Walk©) se llevará a cabo el sábado 19 de septiembre de 2026 en Clement Park, en Littleton. El evento comienza a las 9 a. m. y está abierto a familias, niños y mascotas. Los participantes pueden inscribirse, realizar un donativo o apoyar el evento a través del consejo metropolitano de Denver de la Sociedad de San Vicente de Paúl, visitando www.svdpden.org.








