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Image by Simon Berger

Perspective

Legado de entrega: comunidad hispana agradece al arzobispo Samuel

  • Foto del escritor: Rocio Madera
    Rocio Madera
  • hace 6 horas
  • 9 Min. de lectura

En una Misa especial de agradecimiento, el pueblo católico se reunió con su pastor para expresar su profunda gratitud ante su próxima jubilación. 


El arzobispo Samuel J. Aquila saluda a los feligreses al final de una Misa de agradecimiento en la parroquia Queen of Peace de Aurora. (Foto de Juan Andrés Coriat)
El arzobispo Samuel J. Aquila saluda a los feligreses al final de una Misa de agradecimiento en la parroquia Queen of Peace de Aurora. (Foto de Juan Andrés Coriat)

El pasado sábado, fieles de nuestra comunidad hispana agradecieron y honraron el ministerio del arzobispo Samuel J. Aquila en una emotiva Misa y celebración que tuvo lugar en la parroquia Queen of Peace en Aurora. 


La Misa del primer domingo de Cuaresma marcó dos semanas tras el anuncio de que el papa León XIV aceptó la jubilación del arzobispo Samuel y nombró al arzobispo designado James Golka, actualmente obispo de la Diócesis de Colorado Springs, como el sexto arzobispo de Denver. 


Presidida por el arzobispo Samuel, la Misa de agradecimiento contó con la presencia del obispo Jorge Rodríguez y del padre Félix Medina, párroco de Queen of Peace, así como de otros sacerdotes y diáconos de la arquidiócesis, quienes se hicieron presentes para expresar su agradecimiento al arzobispo. 


Predicador hasta el fin 

Durante su homilía sobre el evangelio, el arzobispo Samuel recordó que las tentaciones forman parte de la vida cristiana y que nadie está exento de ellas, ni siquiera Jesús, quien también fue tentado en el desierto.  


“El hecho de ser cristianos no significa que no vayamos a tener tentaciones. Les puedo asegurar que, incluso después de casi 50 años como sacerdote y casi 25 como obispo, sigo siendo tentado”, aseguró el arzobispo. 


El arzobispo explicó que, a diferencia de Adán y Eva, Jesús venció al maligno apoyándose en la Palabra de Dios, mostrándonos cómo debemos responder ante las pruebas del mal. 

“Adán y Eva escucharon más al diablo que a Dios. No pusieron la Palabra de Dios en primer lugar en sus vidas. Ahí radica la importancia de que cada uno de ustedes llegue a amar la Palabra de Dios, a poner su fe en ella y a confiar en que se cumplirá”, dijo. 


También destacó que hoy en día seguimos siendo tentados por el poder, el dinero, la riqueza y otras cosas mundanas. Sin embargo, solo Cristo puede darnos la verdadera alegría y fortaleza.  

“A veces pensamos de manera absurda que todas esas cosas nos darán felicidad. Pero todo eso pasará”, explicó. “Todo lo que tienes un día pasará. Cuando mueras, no habrá un camión detrás de tu coche fúnebre que lleve todas tus cosas”. 


El arzobispo finalizó su homilía animando a los fieles a amar la escritura, a no poner a Dios a prueba, a confesarse cuando caigan en tentación y, sobre todo, a aprovechar este tiempo de Cuaresma para una conversión y un acercamiento más profundo a Cristo, confiando en que Dios siempre está con nosotros.  


“Abran sus corazones a estas lecturas, medítenlas en su interior y disciernan dónde, en las próximas seis semanas, el Señor los llama a una conversión más profunda”, dijo. “Y pidan un mayor amor por la Palabra de Dios. Recuerden la Palabra: ‘No solo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios’”. 


Mensaje de agradecimiento 

Al final de la celebración eucarística, el arzobispo se dirigió a los presentes para expresar su más sincero agradecimiento a la comunidad hispana, destacando su fe, su devoción y el cariño con que lo han acompañado a lo largo de su ministerio. 


“Ha sido una gran alegría servir a la comunidad hispana durante los últimos trece años y medio. Me ha conmovido profundamente vuestra devoción, fe y amor por Nuestra Señora de Guadalupe”, dijo con emoción. “Estoy agradecido con el obispo Rodríguez, nuestros sacerdotes, diáconos, religiosos hispanos y con quienes sirven en los diversos movimientos que los han acercado a Jesús, a la Iglesia y a Nuestra Señora”. 


“Mi oración al inicio de mi ministerio como arzobispo, confiándolo a la protección de Nuestra Señora de Guadalupe, se ha cumplido mucho más de lo que jamás habría imaginado”, señaló. 

Y es por la gracia del Señor, de quien debemos permanecer cerca, como los sarmientos con la Vid (Juan 15), que el arzobispo Samuel ha recibido todos sus dones durante los últimos 13 años de ministerio en la arquidiócesis de Denver. 


“Cuando permanecemos unidos a la Vid, Jesucristo, y permanecemos en él, damos mucho fruto. Es su obra y su fruto cuando lo mantenemos primero en nuestra vida”, explicó.  


También aprovechó el momento para pedir a la comunidad que reciba con alegría y acogida al arzobispo designado James Golka.  


“Ruego, queridos hermanos y hermanas, que, al recibir a nuestro arzobispo, el arzobispo Golka, nuestro amor por Jesús, nuestra Santísima Virgen, la Iglesia y los sacramentos siga creciendo y profundizándose para la gloria del Padre”, agregó. 



(Fotos de Juan Andrés Coriat)


Homenaje de un rebaño a su pastor  

Después de la Misa, el coro de niños “San José” de la parroquia St. Joseph en Denver y el “Coro de Olivo” de Our Lady Mother of  the Church en Commerce City unieron sus voces para homenajear al arzobispo Samuel con una emotiva serenata. Después, alumnos de las escuelas católicas St. Rose of Lima en Denver, Anunciation en Denver, Assumption en Denver, St. John the Baptist en Longmont y la academia Blessed Miguel Pro en Westminster entregaron flores de agradecimiento.  


Representantes de movimientos apostólicos de la arquidiócesis de Denver también agradecieron al arzobispo con la entrega de un ramillete espiritual, mientras que grupos de acción social de la comunidad hispana le dieron una imagen titulada “Welcome the Stranger” (Acoger al forastero), destacando la entrega que el arzobispo ha tenido hacia las distintas comunidades durante su ministerio.  


Como buena celebración hispana, no podía faltar un buen mariachi para concluir la celebración de agradecimiento y animar a todos los presentes con un momento guadalupano que hizo que los cientos de presentes entonaran “La Guadalupana”.  


Para finalizar, el mariachi cantó al arzobispo la canción “El amigo”, el famoso e histórico himno de amistad que se popularizó cuando un coro infantil la cantó al papa Juan Pablo II en su primera visita a México en 1979. 


El arzobispo Samuel se unió a todos los fieles, alzando las manos con un pañuelo blanco, mientras la comunidad agradecía y le cantaba con emoción.  


Una comunidad llena de gratitud  

Miembros de la comunidad hispana, provenientes de distintas parroquias y movimientos de la arquidiócesis de Denver, expresaron con profunda gratitud su cariño hacia el arzobispo Samuel, ante su próxima jubilación. Con emoción, aprovecharon la ocasión para agradecerle su generoso servicio y enviarle sus mejores deseos en esta nueva etapa de jubilación.  


“Que Dios lo bendiga siempre, que siga rezando por nosotros, que nosotros vamos a seguir rezando por usted, donde esté en su retiro. Sabemos que contamos con todas las bendiciones que nos está mandando”, dijo Rocio Carbajal, feligrés de Our Lady Mother of the Church en Commerce City. 


“Que Dios nos conserve en su ministerio y siga adelante construyendo la religión católica en su retiro. Que siga conservando su ministerio episcopal. ¡Que Dios lo bendiga siempre!”, compartió Ramona García, feligrés de la parroquia St. Joseph en Denver. 


Algunos asistentes destacaron la devoción que el arzobispo Samuel tuvo hacia la comunidad hispana, sirviéndoles incluso en tiempos de tinieblas e inseguridad. 


“Lo vamos a recordar por su gran trabajo. Por abrirnos más las puertas a los hispanos. Lo conocí en unas charlas para la comunidad hispana y eso me dio una experiencia diferente. Me siento muy contento de haber compartido a su lado. Deja un legado muy grande, más que nada para nosotros, los hispanos, para crecer y proteger a los matrimonios y a los jóvenes, lo cual fue su prioridad”, expresó Daniel Mexicano, del grupo Kairos en Our Lady Mother of the Church.  


Se ve que él nos quiere a los latinos y nos defiende. Lo vamos a extrañar y lo amamos con el amor de Cristo. Vamos a estar orando por él. Ya hemos ofrecido Misas por él para que le vaya bien, para que esté en paz y tenga una vida y un retiro de la mano de Dios”, agregó María Guadalupe Lucero, feligrés de la parroquia Holy Cross en Thornton. 


Para toda la comunidad hispana unida en la Misa de agradecimiento, la bendición de expresar su gratitud a un padre espiritual no fue algo pequeño; fue fruto de un profundo respeto al sucesor de los apóstoles. 


“Me siento muy bendecida por haber estado en la Misa del arzobispo. Le deseo muchas bendiciones en su nueva etapa”, dijo Azucena Miramontes.  


“Es hermoso ver la humildad que el arzobispo tiene para acercarnos más a Dios desde su ministerio. Hoy tuve la bendición de verlo dos veces, ya que fui temprano a la Catedral, donde él estaba, y ahorita aquí”, compartió Guadalupe Refugio, feligrés de la parroquia Queen of Peace en Aurora.  


“Toda la comunidad hispana va a recordar al arzobispo con mucho cariño. Lo queremos mucho”, expresó Cruz Octavio.  


Un legado de servicio 

Ante su próxima jubilación, los asistentes no pudieron evitar reflexionar sobre el legado del líder espiritual durante los últimos 13 años. 


“Los hispanos lo vamos a recordar con devoción porque ha hecho mucho trabajo para nosotros. Nos ha dado nuestro lugar y nos ha reconocido. Lo vamos a extrañar. Que siga orando por nosotros, así como nosotros vamos a rezar por él”, Felipe Zaragoza, del grupo Kairos en Our Lady Mother of the Church.   


“Yo veo en nuestro arzobispo al Señor Jesucristo, con esa mirada de humildad, amor, sinceridad e invitación a seguir conociendo, amando y sirviendo a nuestro Señor y al prójimo. Siempre invitándonos a la conversión y a la oración. Dios lo bendiga hoy y siempre, y adonde vaya, que siga llevando almas a nuestro Padre Celestial. ¡Un buen pastor y servidor!”, compartió Noemi Ubaldo, feligrés de la parroquia St. Anthony of Padua en Denver. 


Para muchos hispanos, el arzobispo deja un legado de servicio muy impactante, especialmente para los jóvenes y la comunidad provida. 


“Deja una semilla muy buena a través de su ministerio. Deja una herencia que, yo creo, dará frutos durante años entre los jóvenes y la comunidad hispana. El arzobispo se comunicó con nosotros de una u otra forma. Nunca dejó de ser niño en su corazón, y eso es lo que nos lleva al cielo”, compartió Linda Sosa, líder comunitaria y presidenta de la Fundación Linda Sosa. 


“Dio un gran testimonio del amor que él le tiene a Cristo en la comunidad provida. Siempre estuvo ahí, haciendo acto de presencia, haciendo un llamado a defender la vida y siempre llevando la luz de Cristo. También ha estado alzando la voz en defensa de la comunidad inmigrante. El arzobispo siempre nos invitaba a la oración y a pedir la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, es un verdadero ejemplo a seguir”, dijo emocionada Laura Acosta, voluntaria de la oficina Respeto a la Vida y feligrés de la parroquia Holy Cross.  


Pero, más que todo, el arzobispo Samuel enseñó a la comunidad a acercarnos a Jesucristo, quien es la Vid (Juan 15). 


“El legado que deja es principalmente su espiritualidad. Desde siempre ha enviado un mensaje claro a todo el pueblo, tanto al americano como al mexicano. Su despedida fue muy emotiva”, dijo Simón Pedro, feligrés de la parroquia Queen of Peace en Aurora. 


Vocaciones agradecidas  

Por otro lado, las vocaciones, que nuestro arzobispo ha acompañado con tanto cariño y dedicación, también estuvieron presentes. Algunos diáconos y religiosas compartieron con El Pueblo Católico su experiencia y expresaron con sencillez su agradecimiento por la cercanía, el apoyo y el ejemplo que han recibido de su pastor. 


Le estamos dando gracias al arzobispo Samuel. Su presencia en la comunidad hispana nos ha ayudado muchísimo. La santidad de Cristo que nos ha derramado y a través de la cual nos ha compartido sus palabras siempre nos ha llevado al Señor Jesús, y por eso le damos muchas gracias”, dijo el diácono Daniel Rivas, quien será ordenado sacerdote el próximo mes de mayo.  


“Yo voy a recordar al arzobispo como una persona muy orante, muy celosa de su pueblo, de su grey. Nosotras, como religiosas, le agradecemos toda la atención que ha tenido para con nosotros, toda su generosidad y toda esa entrega y fidelidad hacia nuestro Señor, y por darle ese sí a Dios”, compartió emocionada la hermana Imelda de las Carmelitas Aliadas de la Trinidad.  


“Me siento profundamente agradecido, al igual que mi familia. Me uno a todos los católicos de esta arquidiócesis para agradecer su entrega pastoral. Siempre demostró una gran devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe, recordándonos a todos que ella es Madre y Reina de las Américas para los hispanos católicos”, dijo el diácono Abram Leon. “Encomendamos al arzobispo Samuel a la poderosa intercesión de la Virgen de Guadalupe y le deseamos un retiro feliz y bendecido, confiando en que el Señor que lo llamó y eligió le conceda una larga vida, buena salud, paz y tranquilidad. Esta es mi oración por él”.  


“Gracias por estos casi 14 años de servicio como pastor de nuestra arquidiócesis. Su guía, liderazgo y amor nos han hecho crecer y unirnos como un solo rebaño bajo un mismo pastor en todo Denver. ¡Mi familia y yo le deseamos que viva con paz y alegría este muy próximo tiempo de retiro y que el buen Dios le devuelva 100 veces más de todo lo que usted hizo por nuestra Santa Madre Iglesia Católica!”, compartió Carlos Escobedo-Gaytan, feligrés de Holy Cross en Thornton y candidato al diaconado.  

 

Testimonio de amor 

Sin duda alguna, la celebración en la parroquia Queen of Peace fue mucho más que un homenaje; fue un testimonio del profundo vínculo entre el arzobispo Samuel J. Aquila y la comunidad hispana a la que ha servido con dedicación y fe durante los últimos 13 años.  


Por su parte, el arzobispo también se marchó conmovido y agradecido por el amor, la devoción y la unidad que encontró en la comunidad hispana, dejando un legado de confianza en Dios que seguirá inspirando a toda la comunidad.  


“Que Dios los bendiga abundantemente. ¡Recen por mí como yo rezaré por ustedes!”, concluyó el arzobispo.  

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