Cómo recibir una indulgencia plenaria en Denver el próximo mes
- André Escaleira, Jr.
- hace 1 hora
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Celebrar los 50 años de sacerdocio del arzobispo emérito Samuel J. Aquila podría aportarles a los fieles un inmenso beneficio espiritual.

El verano se acerca rápidamente, ofreciendo un respiro de la escuela, tiempo libre del trabajo y abundantes oportunidades para la aventura al aire libre.
Pero la vida espiritual no se detiene: ¡los católicos de Denver tienen la oportunidad de recibir grandes gracias durante esta temporada!
Aniversario sacerdotal
El 5 de junio de 1976, el joven Samuel J. Aquila yacía postrado en el piso de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción en Denver. El entonces arzobispo James Casey impondría sus manos sobre su cabeza, oraría por él y ungiría sus manos. Ese día, el joven fue consagrado al servicio de Dios en la Iglesia católica, aunque no tenía idea de adónde lo llevaría ese servicio.
Adelantémonos 50 años: ahora, el arzobispo emérito Samuel J. Aquila se prepara para celebrar 50 años de sacerdocio el 5 de junio del 2026. A lo largo de esos años han llegado diversas bendiciones y gracias, así como desafíos y dificultades, desde Denver hasta Fargo, Dakota del Norte, y de regreso a Denver. Sin embargo, en medio de todo, el arzobispo emérito Samuel no puede dejar de expresar su gratitud por la presencia constante, la guía y el amor de Dios.
Para conmemorar el jubileo de su sacerdocio, la Arquidiócesis de Denver organizará una celebración en el campus del Seminario Teológico St. John Vianney en Denver (1300 S Steele Street, Denver) el 5 de junio de 2026. La velada comenzará con la Misa a las 4:00 p.m. en el patio al aire libre, seguida de una fiesta con comida, actividades y diversión.
Durante esta Misa, el arzobispo emérito Samuel dará gracias a Dios por todas las bendiciones de los últimos 50 años de su ministerio sacerdotal y renovará su promesa a Dios de cumplir fielmente con los deberes de su vocación. Para él y para quienes oren junto a él en la celebración jubilar, la Iglesia ofrece la posibilidad de recibir una indulgencia plenaria bajo las condiciones habituales.
¿Qué es una indulgencia plenaria y cómo puedo recibirla?
Según el Catecismo de la Iglesia católica (1471) y el Código de Derecho Canónico (canon 992), “La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos".
En otras palabras, una indulgencia elimina al menos parte de la pena temporal por pecados ya perdonados, mediante el “tesoro de satisfacción que Cristo y los santos ganaron para la remisión de la pena temporal” (Indulgentiarum doctrina, 8).
Debido a que formamos parte del Cuerpo de Cristo, podemos beneficiarnos de las gracias que Dios concede a su Iglesia por su santidad y la de sus miembros: “La unión de los peregrinos con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo no se interrumpe de ninguna manera; al contrario, según la fe constante de la Iglesia, se fortalece por la comunicación de bienes espirituales” (ID, 5).
Como don de Dios a través de su Iglesia, las indulgencias —la remisión de la pena temporal por nuestros pecados— pueden ayudarnos en el camino hacia el cielo. Aunque los pecados son completamente absueltos en el sacramento de la confesión, sigue siendo necesaria una expiación. Esta expiación comienza con nuestras prácticas penitenciales y oraciones y puede fortalecerse mediante oportunidades especiales de indulgencias concedidas por la Iglesia, a la que se le dio la autoridad para perdonar pecados y dispensar la gracia (cf. Mateo 16, 19).
La Iglesia establece las siguientes condiciones para que se conceda una indulgencia plenaria (ID, norma 7):
Estar en estado de gracia al completar la obra indulgenciada;
Tener la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial;
Haberse confesado sacramentalmente;
Recibir la Sagrada Eucaristía;
Orar por las intenciones del papa.
La Iglesia también ofrece algunas aclaraciones adicionales sobre estas condiciones:
Una indulgencia plenaria solo puede obtenerse una vez al día (ID, norma 6).
Se puede realizar una confesión sacramental y recibir la Sagrada Comunión “varios días antes o después de la obra prescrita” (ID, norma 8).
Una sola confesión sacramental puede satisfacer el requisito para varias indulgencias plenarias, pero se requiere recibir la Sagrada Comunión y orar por el santo padre por separado para cada indulgencia plenaria (ID, norma 9).
Se sugieren un padrenuestro y una avemaría como oraciones por las intenciones del papa (ID, norma 10).
Las indulgencias pueden aplicarse a uno mismo o a las almas de los difuntos, pero no a otras personas vivas (ID, norma 3). Vale la pena señalar que algunas indulgencias solo pueden aplicarse a las almas de los fieles difuntos, como las que la Iglesia ofrece a principios de noviembre para la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos (Día de los Fieles Difuntos).






