Graduados y apóstoles: Preparatoria St. John Paul the Great celebra a su primera generación de egresados
- André Escaleira, Jr.

- 5 jun
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El mismo fin de semana de Pentecostés, la celebración de la venida del Espíritu Santo, los graduados de JPG fueron enviados al mundo como apóstoles en la fe, el intelecto y el servicio.

Fue un día histórico para una joven escuela católica de Denver, ya que 35 graduados subieron al escenario por primera vez. Más allá de lo histórico del acontecimiento, la primera ceremonia de graduación de la escuela preparatoria St. John Paul the Great (JPG) destacó por su énfasis en la fe y la misión.
“Cada graduado conoce a Jesús”
“Puedo decir con confianza que cada uno de nuestros graduados conoce a Jesús”, afirmó Ed Lugo, decano de formación de la escuela. “Algunos de nuestros estudiantes ya conocían a Jesús antes de llegar a nuestras puertas, y nosotros fortalecimos ese fundamento. Otros llegaron a conocer profundamente a Jesús por primera vez gracias al extraordinario personal docente y administrativo que tenemos en JPG, quienes los invitaron a una relación más profunda con Cristo”.
Sin importar cuándo llegaron a conocer al Señor, Lugo explicó que los alumnos de último año fueron desafiados a profundizar en su fe, ya fuera en el salón de clases, en el campo deportivo, durante campamentos y excursiones o mediante una invitación explícita a “encontrarse con Cristo y tomar conciencia de que, en realidad, él los ha estado buscando”.
Ed atribuyó esta dinámica transformadora al compromiso del personal docente y administrativo de la escuela.
“Cada día en JPG, nuestros estudiantes se encuentran con maestros y colaboradores convencidos de que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, y de que Cristo influye en cada aspecto de sus vidas”, explicó. “Creo que así es como servimos mejor al legado del hombre que da nombre a nuestra escuela, san Juan Pablo Magno. Él fue una poderosa inspiración para los demás y, en última instancia, pienso que eso se debió a la profunda convicción expresada quizá en su cita más famosa: ‘Es a Jesús a quien buscan cuando sueñan con la felicidad; él los espera cuando nada de lo que encuentran los satisface; él es la belleza que tanto los atrae’”.
(Fotos de Madison González, cortesía de la escuela preparatoria St. John Paul the Great, Denver)
Unidad y amistad en medio del crecimiento
Aunque tiene apenas cuatro años de existencia, St. John Paul the Great ya ha experimentado un crecimiento y una transformación notables. Desde la emoción de fundar una escuela completamente nueva hasta recibir a decenas de estudiantes y miembros del personal provenientes de la preparatoria Bishop Machebeuf tras su cierre en el 2025, la comunidad ha acogido cada nueva etapa con gracia. Estas experiencias han fortalecido la cultura de unidad, amistad y misión de la escuela, señaló Ralph Pesce, director de JPG.
“La primera generación de graduados de la preparatoria católica St. John Paul the Great se caracteriza por un inmenso don de fe y confianza. Cada alumno que hoy se gradúa, ya sea que haya sido estudiante fundador, que provenga de Bishop Machebeuf o que haya llegado como estudiante transferido, dijo en oración ‘sí’ a la invitación a asistir a una nueva escuela que los llamaba a confiar más profundamente en Jesucristo”, expresó. “Mediante la formación espiritual, intelectual y humana, esta generación fundadora forjó una comunidad que proclama con valentía que el evangelio pertenece a cada rincón de nuestro mundo. Este año, en particular, trajo consigo muchos desafíos y me siento orgulloso de la unidad y la amistad que estos estudiantes demostraron”.
Ralph, quien también llegó de Bishop Machebeuf, recordó su propio inicio en la escuela hace apenas un año, un año lleno de consuelo, bendiciones y gracia.
“Cuando llegué a JPG hace poco más de un año, sabía que tenía mucho que aprender. Como cada uno de estos graduados, estaba entrando en algo nuevo y desconocido, sin saber qué traería el año”, recordó. “Pero lo que fue inmediatamente perceptible y absolutamente indudable era que Jesucristo está aquí presente. Y no solo está presente, sino que actúa en cada persona que recorre estos pasillos. Sabía que, a pesar de los desafíos que vendrían, estaba en una comunidad que entiende que Jesús no es simplemente un concepto, sino una realidad. Esta generación es un testimonio vivo de esa realidad”.
En pocas palabras, dijo el estudiante con el promedio académico más alto de la generación, Francisco Salazar: “Dios tenía un plan para reunir a este grupo de personas para que fueran líderes de esta escuela y asumieran el reto de construir una cultura, en lugar de simplemente participar en una”.
Apóstoles para el mundo
Lejos de ser una coincidencia, la primera ceremonia de graduación de la escuela se llevó a cabo en la víspera de Pentecostés, cuando la Iglesia celebra el envío del Espíritu Santo sobre los apóstoles y sobre María. Esta solemnidad es reconocida por muchos como el nacimiento de la Iglesia, ya que los apóstoles comenzaron de inmediato a predicar la buena nueva y a bautizar a nuevos cristianos.
De manera similar, afirmó Jeff Kummer, presidente de JPG, la escuela está enviando apóstoles al mundo, encendidos por la fe, formados intelectualmente y preparados para la misión. Al recordar lo que solía decir a los futuros estudiantes, padres de familia y benefactores, Jeff destacó la esperanza que tenía para la escuela desde su fundación.
“Les decía a esos posibles padres de familia y benefactores que el objetivo último y la manera en que mediríamos nuestro éxito sería llegar al día en que viéramos a nuestros graduados salir al mundo, cada uno consciente de su identidad en Jesucristo, con una capacidad innata para discernir y caminar en la verdad y para incendiar este mundo con el amor de Dios”, afirmó.
“Sé en lo más profundo de mi alma que hoy estamos enviando apóstoles y seremos testigos de cómo este grupo de jóvenes tendrá un impacto profundo en el mundo”, continuó.
Para Francisco, ese impacto se encuentra, ante todo, en la invitación de Dios a conocerlo y amarlo.
“Si van a llevarse algo de JPG, quiero que sean las palabras de Cristo que dicen: ‘Hijo mío, hija mía, ¿aceptarás que te amo?’”, expresó. “Esta frase me perseguía y espero que también los persiga a ustedes, porque Cristo ha derramado su amor por nosotros y espera con entusiasmo transformarnos, pero no puede hacer nada si no le permitimos cambiar nuestras vidas”.
“Permítanse ser confrontados por el inmenso amor de Dios; reflexionen sobre su vida y su propio nada. Elijan vaciarse de ustedes mismos y cultivar una vida de oración. Conténtense con hacer incluso las cosas más pequeñas por amor”, concluyó Francisco. “Finalmente, abracen el amor de su Padre celestial y descansen en él”.























