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Perspective

Esperanza y compromiso: familias recuerdan a sus hijos fallecidos en Misa anual de los Niños

Foto del escritor: Escritor Invitado
Escritor Invitado
hace 11 minutos
3 min de lectura

Durante la Misa anual de los Niños, familias que lloran la pérdida de bebés y niños se reunieron para pronunciar sus nombres, rezar juntas y aferrarse a la esperanza católica de que la muerte no tiene la última palabra.


Sacerdote oficia misa en una iglesia; fieles de pie en los bancos, cruz al fondo y vitrales de colores.
El padre John Ezratty celebra la Misa anual de los Niños para las familias que han perdido a un hijo. (Foto cortesía de Servicios Funerarios y de Cementerios Católicos de Colorado)

Por Erin Scherer


“Hoy es un día de esperanza y compromiso”, explicó el padre John Ezratty en la Misa anual de Niños, celebrada el 3 de octubre en el cementerio católico Mount Olivet en Wheat Ridge.


Cada año, la Misa ofrece a las familias la oportunidad de recordar y honrar a los niños que se nos han adelantado, mientras se reúnen en la fe, la esperanza, la oración y la comunidad con otras personas que también han experimentado la pérdida de un hijo.


Cuando un niño fallece, es natural que surja una pregunta difícil: “¿Por qué?”. El padre John expresó esta inquietud que tantas familias llevan en el corazón: “¿Por qué Dios permitió esto si tenía toda una vida por delante?”.


Esta es la pregunta de un millón. Desde que el pecado entró en el mundo con Adán y Eva, el sufrimiento ha formado parte de la experiencia humana. Sin embargo, la fe nos invita a contemplar el sufrimiento desde una perspectiva diferente.


“Dios amaba a estos niños de manera muy especial”, explicó el padre John. “Dios los amaba tanto que quería tenerlos en el cielo lo más pronto posible, porque esta es la razón de nuestra existencia. Vivimos porque Dios quiere pasar toda la eternidad con nosotros”.


En un lugar que suele asociarse con el dolor y la muerte, el padre John y esta Misa anual recuerdan a las familias del reino de Dios y las animan a permanecer firmes en la fe y en la esperanza. De esta manera, el Cementerio Católico Mount Olivet ayuda a las familias a llenar de fe el vacío que deja la pérdida.


El padre John invitó a las familias a unir su sufrimiento a Cristo en la cruz y elevar su dolor con la fe. Asimismo, los invitó a vivir conforme a los mandamientos de Dios para reencontrarse con sus seres queridos en el cielo.


La esperanza de volver a encontrarnos con ellos puede convertirse entonces en un incentivo para vivir una vida santa.


“El deseo que tenemos de juntarnos nuevamente es como un incentivo para que digamos: ‘Yo quiero vivir santamente’”, explicó el padre John. “Por eso, hoy es un día de esperanza y compromiso”.


Para el personal que ha acompañado a algunas de estas familias durante la pérdida de sus hijos, la Misa anual también brinda una oportunidad de reflexión.



Las familias recibieron tarjetas de oración, prendedores de ángeles y una flor en memoria de sus hijos. (Foto cortesía de Servicios Funerarios y Cementerios Católicos de Colorado)
Las familias recibieron tarjetas de oración, prendedores de ángeles y una flor en memoria de sus hijos. (Foto cortesía de Servicios Funerarios y Cementerios Católicos de Colorado)

"Fue una ocasión llena de alegría poder ver de nuevo a familias con las que hemos trabajado anteriormente y honrar la vida de sus bebés", compartió Paulette Kaufman, gerente de misión y cuidado de las familias.


Durante la Misa, se leyó en voz alta el nombre de cada bebé y el padre John colocó la lista de bebés en el altar durante la consagración para ofrecerlos al Señor.


Al finalizar la Misa, las familias también recibieron una bendición especial, unas tarjetas de oración, un alfiler con un ángel y una flor en memoria de sus hijos.


Para algunas familias, el acompañamiento de Mount Olivet comienza a través de su programa Vidas Preciosas, que ofrece gratuitamente servicios comunitarios de funeral y sepultura para bebés que murieron durante el embarazo o al nacer. Por medio de este ministerio, las familias que atraviesan el profundo dolor de perder a un hijo pueden dar a sus bebés una sepultura digna y enterrarlos en tierra sagrada.


La Misa anual de los Niños da continuidad a ese acompañamiento al invitar a las familias a regresar, recordar a sus hijos y rezar juntas, mientras se aferran a la esperanza que el padre Bradshaw proclamó precisamente en el lugar donde tantos seres queridos han sido sepultados.


Para obtener más información sobre el Cementerio Católico Mount Olivet o sobre el programa Vidas Preciosas, visite cfcscolorado.org.

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