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Image by Simon Berger

Perspective

Cómo elegir un cónyuge y mantener la cordura en el proceso

  • Foto del escritor: Caridades Católicas de Denver
    Caridades Católicas de Denver
  • hace 2 días
  • 5 Min. de lectura

Una guía para discernir el matrimonio con fe, prudencia y esperanza


Pareja caminando de la mano sobre una baranda, rodeados de árboles al atardecer. Ambiente romántico con luz cálida y reflejos en el agua.
(Foto: Adobe Stock)

Por Mark Sanders, LPC, CAS

Lisa Smith, LPCC

Grace Cole, LPC, LIMHP, CPC

St. Raphael Counseling

 

En nuestro trabajo como terapeutas de pareja en St. Raphael Counseling, hemos visto los extremos. Por un lado, hemos acompañado a clientes que tuvieron dificultades en su relación e incluso reconocieron señales de alerta antes de casarse, pero en ese momento no les prestaron atención. Por otro lado, hemos visto cómo una pareja compatible y amorosa, que vive con intención, puede resistir todas las tormentas que se presentan a lo largo de la vida.


Entonces, ¿cómo tomar la decisión de con quién casarse?

Queremos proponer varios factores a tener en cuenta al elegir a un posible cónyuge. Las investigaciones muestran que las parejas tienen mayores probabilidades de éxito cuando hacen lo siguiente:


(Foto: Lightstock)
(Foto: Lightstock)

  1. Compartir valores religiosos y otros valores

    Esto no significa que todo deba estar otalmente alineado. Más bien, se trata de contar con un marco común para comprender los valores de cada uno y cómo ve el mundo. No ser hostil ni despectivo ante las creencias del otro es una parte esencial de esta compatibilidad.



  2. Comprender el papel de los suegros y otros familiares en sus vidas

(Foto: Lightstock)
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La naturaleza sacramental del matrimonio es que el hombre y la mujer se unen y se convierten en una sola carne. Demasiadas parejas se enredan tratando de complacer a los demás, no establecen límites con sus familias y no priorizan su relación, lo que puede provocar conflictos en el matrimonio. Antes de la boda, establezcan límites claros con familiares y amigos sobre lo que esperan de su nueva familia. En el momento del matrimonio, están formando una nueva familia, que pasa a ser su prioridad por encima de sus familias de origen. Su cónyuge está solo después de Dios.


(Foto: Lightstock)
(Foto: Lightstock)
  1. Discernir la paternidad y maternidad

De nuevo, esto no significa que todo deba coincidir perfectamente. Sin embargo, decisiones básicas como “¿cuántos hijos queremos tener?” y “¿cómo los vamos a educar?” deben abordarse durante el noviazgo, especialmente mediante la oración en común, el discernimiento de la voluntad de Dios y el diálogo abierto.



  1. Hablar sobre el dinero y las finanzas

(Foto: Lightstock)
(Foto: Lightstock)

Los problemas financieros, incluidos la deuda y la falta de acuerdo sobre el propósito del dinero, son uno de los principales factores de divorcio. Sorprende cuántas parejas no hablan de estos temas con anticipación. Aunque son difíciles de tratar, resultan fundamentales para un matrimonio sólido. La falta de conexión en estos aspectos puede dar lugar a otros desafíos, como la infidelidad financiera y la falta de transparencia, que dañan el matrimonio.


Prepararse bien, con valentía y esfuerzo

Entonces, ¿cómo tener conversaciones difíciles con un posible cónyuge?


Para eso es el noviazgo. Durante este tiempo, la pareja se conoce más a fondo. A medida que la relación se profundiza, se facilita el tipo de conversaciones que permiten comprender mejor al otro.


En estas conversaciones, es clave tratar al otro con respeto y honestidad. Aunque puede resultar incómodo y difícil hablar, por ejemplo, de una deuda considerable en tarjetas de crédito, es mucho mejor hacerlo ahora que callarlo y descubrirlo después de la boda. El comportamiento es un lenguaje más creíble que las palabras. Al comunicarse, asegúrense de que sus palabras coincidan con sus acciones.


Otro secreto: lograr que una relación y un matrimonio funcionen implica un trabajo arduo. El matrimonio sacará a la luz tus heridas, tus patrones, tu impaciencia y tu egoísmo. Es como un espejo que muestra las áreas que Dios quiere sanar. Muchas parejas llegan al matrimonio creyendo que el amor las protegerá del sufrimiento. En realidad, el matrimonio suele ser el lugar donde, a través del sufrimiento, aprendemos y crecemos en virtud. Esperar que el cónyuge satisfaga cada necesidad emocional, espiritual y relacional pone un peso insoportable sobre el matrimonio.


Durante el noviazgo e incluso en la preparación de la boda, puede ser muy enriquecedor hablar sobre el futuro: qué tipo de trabajo desean, dónde quieren vivir y qué es importante para ustedes. Estas conversaciones no solo les permiten ser más vulnerables y fortalecer su conexión, sino que también los entusiasman ante el camino que tienen por delante. Una pareja que no comparte metas ni reflexiona sobre el futuro puede encontrarse en una situación difícil cuando estos temas salen a la luz más adelante y no se han abordado.


Algunos consejos para considerar


  1. Lleguen a acuerdos y priorícense mutuamente

    Esto puede manifestarse de distintas maneras. Por ejemplo, podrían considerar pasar el primer año de fiestas solos para comenzar a construir sus propias tradiciones, sin dejar de incluir momentos con familiares y amigos. Protejan su amistad matrimonial y reconozcan la importancia de compartir tiempo de calidad. La amistad y el vínculo familiar propio suelen sostener el matrimonio cuando el romanticismo disminuye. Prácticas sencillas, como compartir comidas, reír juntos y mostrar interés por el mundo interior del otro, son más importantes que los grandes gestos. Consideren también cultivar una vida espiritual compartida desde el inicio de la relación, incluso antes del compromiso o del matrimonio.


  2. Suelta la expectativa de perfección

    No se debe esperar que todo sea perfecto. Sin embargo, prestar atención a los pequeños detalles también ayuda a discernir si una relación tiene futuro. Por ejemplo, ¿cómo te trata la otra persona a ti, a tu familia y a tus amigos, y a su propia familia y a sus amigos durante el noviazgo?


  3. Escucha tu intuición

    Muchas veces sabemos, en el fondo, si alguien realmente nos conviene y debemos confiar en ese instinto. Es mejor terminar una relación antes de la boda que ignorar estas señales por obligación, presión social, “pero ya enviamos las invitaciones” u otros factores que no son tan importantes en el panorama general. El compromiso no es el vínculo definitivo. Conozcan juntos las distintas etapas de la vida. El matrimonio no siempre es un cuento de hadas.


  4. Cultiven el respeto mutuo

    Es un gran indicador del éxito o del fracaso futuro del matrimonio. Por ejemplo, si tu futuro cónyuge te trata con desprecio, actúa de manera controladora, no te valora o se vuelve crítico y defensivo durante las conversaciones, estas pueden ser señales de alerta importantes. A veces se piensa: “Casémonos y estos problemas desaparecerán”. Sin embargo, lo más probable es que no desaparezcan y la situación empeore.

 

Hacer que el matrimonio perdure

Como católicos, creemos que el matrimonio es para toda la vida, así que hagamos todo lo posible por empezar bien.


Te haces un favor a ti mismo y a tu posible cónyuge cuando planteas preguntas difíciles y entablas conversaciones profundas con valentía y oración.


Si notan estas señales de alerta, busquen ayuda profesional cuanto antes. Si hay dificultades, hagan todo lo posible por prepararse bien para el matrimonio, comprendan la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y participen en cursos prematrimoniales en su parroquia. El matrimonio es una vocación, no una meta que deba alcanzarse con prisa.


Recuerden que las luchas no significan fracaso. Muchas parejas asumen en silencio que, si el matrimonio se siente difícil, algo anda mal. El amor cambia con el tiempo y no siempre está acompañado de “mariposas” ni de emociones intensas. Recuerden que están en el mismo equipo. Son tú y tu cónyuge, juntos y con Dios, frente a cualquier problema u obstáculo.


No tienen que hacerlo solos. Dios ha creado una vocación maravillosa para nosotros, seres humanos imperfectos, así que aceptemos la guía que él nos ofrece.

 

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