“Ayudar a aliviar las cargas de los demás”: arzobispo anima a líderes parroquiales hispanos en convocatoria anual
- Rocio Madera

- 25 ago
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Actualizado: 26 ago

Un mensaje sencillo pero profundo marcó la tercera Convocatoria Anual de Líderes Parroquiales el pasado 22 de agosto: Dios tiene un plan y estamos llamados a buscarlo y discernirlo.
En el evento anual, realizado en la parroquia Most Precious Blood, en Denver, y organizado por la Oficina de Ministerios de Evangelización y Vida Familiar, alrededor de 100 líderes parroquiales se reunieron para adoptar una actitud de escucha, de expectativa y, sobre todo, de apertura al Espíritu Santo.
Uno de los momentos culminantes de la convocatoria fue la celebración eucarística presidida por el arzobispo de Denver, Mons. James Golka, quien, una vez más, se mostró muy cercano y comprometido con la comunidad hispana.
“Gracias por su tiempo y su deseo de servir al pueblo de Dios aquí en nuestra diócesis. Gracias por su ministerio”, expresó el arzobispo James al comenzar su homilía, reconociendo con gratitud a quienes ponen sus dones al servicio de la Iglesia. “Qué alegría y qué honor saber que Jesús quiere obrar a través de nuestras palabras y acciones”.
“Cuando estamos trabajando en nombre de Cristo”, afirmó el arzobispo, “cada palabra de vida de ustedes y cada acción son oportunidades para que Cristo actúe otra vez y ponga su dedo en el corazón de su gente”.
Es así como el liderazgo parroquial encuentra su verdadero sentido en el servicio y en el acompañamiento a los demás para que puedan encontrarse con Jesús.
“Nuestro ministerio consiste en ayudar a aliviar las cargas de los demás. Ante todo, somos servidores de un Dios grandioso", dijo el arzobispo. “Nuestro deseo es que la gente perciba a Jesús en nosotros más que en nosotros mismos”.
Para finalizar su homilía, el arzobispo presentó a María al pie de la cruz como ejemplo de cercanía ante el sufrimiento.
“Ella desea ayudarnos a entender mejor qué significa estar cerquita de la violencia, del sufrimiento, de los problemas, porque todo está en la cruz”, afirmó. Reconoció que “nosotros no podemos salvar la situación actual, pero Jesús sí” y enfatizó que, como cristianos, estamos llamados a caminar junto a quienes sufren.
Alrededor de 100 líderes hispanos se reunieron para la tercera Convocatoria Anual de Líderes Parroquiales. (Foto: Rocio Madera/El Pueblo Católico)
El ministerio trata más de Jesús que de nosotros. Por eso, necesitamos arraigarnos en la oración, el discernimiento y la fe, para llevar un espíritu de cercanía y responder a las necesidades de las comunidades parroquiales.
“La convocatoria de este año se centró en el discernimiento; específicamente, en cómo ‘oramos para saber qué hacer’”, dijo Alejandra Bravo, directora de evangelización de la Arquidiócesis de Denver. “Nuestro objetivo no era simplemente decirles a los líderes qué es importante, sino comenzar a mostrarles cómo ponerlo en práctica”.
Y ¿cómo ponerlo en práctica? Para los líderes parroquiales que asistieron a la convocatoria, quizás la respuesta no sea inmediata ni sencilla, sin embargo, obtuvieron varias herramientas para llevar a sus parroquias y fortalecer sus comunidades.
“El proceso de discernir ciertas cosas dentro de tu comunidad, de tu grupo, de tu ministerio y de tu movimiento nos ha abierto una visión más amplia para saber cómo continuar en el camino”, dijo Charly García, líder del movimiento Kairos.
A medida que aprendieron a discernir mejor, los líderes parroquiales dijeron que también experimentaron un fortalecimiento de su fe, una renovación de su compromiso y la certeza de que no están solos en la misión.
“Escuchar que estamos encaminados en la misma dirección, con la misma mentalidad e idea, ¡me encanta!”, dijo Paolo Fontani, director de evangelización y discipulado de la parroquia Saint Elizabeth Ann Seton en Fort Collins.
“Te invita a pertenecer a una comunidad y te hace reforzar tus bases, tus cimientos”, dijo Angélica Martínez Caldera de la parroquia Annunciation en Denver, quien asistió por primera vez a la convocatoria. “Muchas veces tenemos angustia o no podemos mirar más allá. En este tipo de reuniones, nos llenamos de Cristo y del Espíritu Santo, y eso nos reconforta, nos da paz y nos hace avanzar con valentía”.
Para María Elisa Olivas, especialista en la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Denver, uno de los frutos más importantes de la convocatoria es que los líderes se dejen guiar por el Espíritu Santo y acompañen a otros en su discernimiento.
“Si durante el día no lograron captar algún mensaje, con que entiendan que su ministerio debe ser guiado por el Espíritu Santo y que deben tomar tiempo para discernir, con el Espíritu Santo, su plan de vida personal y el de sus movimientos para su comunidad, sería ideal”, dijo.
Con este propósito, María Elisa espera que este discernimiento también sea un camino para descubrir nuevas vocaciones.
“Que los líderes que trabajan con la pastoral juvenil, con jóvenes adolescentes y con jóvenes adultos puedan ayudar a sus jóvenes a discernir el plan de Dios en sus vidas, tanto en su comunidad como en sus familias, para que haya más vocaciones”, concluyó.








