"Ahora nos toca acompañarlos a ellos”: Apoyando a los sacerdotes jubilados y enfermos
- Barbara Urzua-O'Neil
- hace 49 minutos
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Muchos de nosotros podemos nombrar a un sacerdote que ha marcado nuestra vida de manera especial. Ellos bautizan a nuestros hijos. Celebran nuestros matrimonios. Nos acompañan en las habitaciones de los hospitales y junto a la cama de nuestros seres queridos. Escuchan nuestras confesiones, nos orientan en los momentos difíciles y celebran la Misa cada día.
Después de toda una vida de servicio al pueblo del norte de Colorado, más de 70 sacerdotes de la Arquidiócesis de Denver se han jubilado. Aunque sus asignaciones de tiempo completo han concluido, su vocación y su ministerio continúan.
“Por su ordenación fueron configurados con Jesús, el buen pastor y sumo y eterno sacerdote, y por medio de sus manos él obró para acercarnos más a él”, escribió el arzobispo James Golka en su carta para la Colecta para los Sacerdotes Jubilados y Enfermos de este año. “Nuestros sacerdotes nos acompañaron en su nombre. Ahora nos toca acompañarlos a ellos”.
Muchos de los sacerdotes jubilados de la arquidiócesis siguen celebrando la Misa, escuchando confesiones, sustituyendo a párrocos que no pueden ejercer temporalmente su ministerio y acompañando a sacerdotes jóvenes y seminaristas. Otros enfrentan los desafíos físicos propios de la edad y dependen del apoyo de los católicos para contar con vivienda, transporte y atención médica.
Para el padre Bert Chilson, la jubilación le ha traído tanto gratitud como una nueva perspectiva.
“A lo largo de los años, primero como sacerdote en activo y ahora como sacerdote ‘jubilado’, he recibido muchas bendiciones y siempre he estado bien atendido”, compartió el padre Bert. “La Arquidiócesis de Denver, las parroquias y los feligreses han sido muy generosos y siempre han procurado atender mis necesidades y las de mis hermanos sacerdotes. Estoy profundamente agradecido con todos ellos”.
El aumento en los costos de la atención médica, los ingresos limitados durante la jubilación y las necesidades médicas inesperadas pueden representar una carga económica importante para los sacerdotes que dedicaron su vida al servicio de los demás.
“Algunos de nuestros sacerdotes no han podido cubrir los gastos básicos de manutención por diversas razones personales”, dijo el padre Bert. “Sus donativos los han ayudado y seguirán ayudándolos a vivir con dignidad y tranquilidad”.
La jubilación también conlleva otro reto que muchas personas no consideran: la soledad. Para sacerdotes que pasaron décadas rodeados de sus comunidades parroquiales, retirarse del ministerio activo puede representar una transición profunda. Por eso, la casa de retiro Prophet Elijah les ofrece vivienda, fraternidad, oración y vida en comunidad junto a hermanos sacerdotes que han compartido la misma vocación y comprenden mutuamente sus alegrías y desafíos.
“Cuando me reúno con mis compañeros, muchas veces contamos historias sobre nuestros dolores, medicamentos, procedimientos y cirugías. A ese intercambio de problemas físicos y médicos le llamamos el ‘concierto de órganos’”, bromeó el padre Bert. “¡Luego todos nos reímos y eso ayuda a aliviar el dolor!”.
A pesar de los desafíos físicos, el padre Bert continúa activo en el ministerio, además de disfrutar los viajes y la recreación.
Ese servicio continuo es posible, en parte, gracias a la generosidad de los católicos de toda la arquidiócesis, quienes brindan el apoyo práctico que los sacerdotes jubilados necesitan.
Los donativos a la Colecta para los Sacerdotes Jubilados y Enfermos ayudan a proporcionar:
Vivienda segura y cómoda.
Atención médica y apoyo para gastos de salud.
Transporte y reparación de vehículos.
Atención especializada para sacerdotes que enfrentan enfermedades graves o alguna discapacidad.
Mantenimiento de las residencias sacerdotales, incluida la casa de retiro Prophet Elijah.
Como nos recuerda el arzobispo James, estos sacerdotes dedicaron su vida a caminar junto a nosotros en momentos de alegría, dolor y esperanza. Apoyarlos ahora es una pequeña manera de agradecerles las innumerables formas en que reflejaron el amor de Cristo a lo largo de su ministerio sacerdotal.
Lo invitamos a considerar realizar un donativo a la Colecta para los Sacerdotes Jubilados y Enfermos, visitando archden.org/retiredpriests o llamando al 303-867-0614.
Juntos podemos asegurar que los hombres que entregaron tanto al servicio de Cristo y de su Iglesia sigan recibiendo el cuidado, la dignidad y la fraternidad que merecen.






