3 seminaristas, 3 apostolados y un compromiso poco común con Cristo
- Escritor Invitado

- hace 4 días
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Por Jay Sorgi
Cada persona que se compromete a una vida de misión católica llega a ese punto a través de un camino único, ya sea un llamado al matrimonio, a la vida célibe, al sacerdocio o a la vida religiosa.
Tres hombres a quienes la acción de Dios ha conducido al sacerdocio a través del seminario teológico St. John Vianney, en Denver, muestran cómo el Señor toma los acontecimientos y experiencias de nuestra vida y nos guía, mediante un verdadero discernimiento, para encontrar el camino al que estamos llamados.

Enfoque en Jesús
“¿Cuál es la única cosa necesaria?”
Dominic Borchers, quien llegó a la Arquidiócesis de Denver desde Ohio por un camino complicado, siente que Dios le pide mantener esa pregunta como prioridad en su corazón y en su mente.
Esa inquietud lo llevó desde su natal Ohio a Christendom College, en Virginia; luego a Oakland, California; más tarde, a un viaje por carretera tan largo que necesitó cuatro cambios de aceite; y, finalmente, a un cambio en su vocación, al ingresar a St. John Vianney.
El recorrido de la vida de Dominic lo llevó a entrar y luego salir del seminario en Oakland. Antes de llegar a Denver, trabajó en una firma de consultoría que ayudaba a organizaciones católicas a operar con mayor eficiencia, como parte de su apostolado fuera del seminario.
Sin embargo, al sentir el llamado a profundizar en su vida de oración, comprendió que una carrera en el ámbito empresarial católico no era su vocación. Afirma que Dios le ayudó claramente a ver la pregunta clave que debía seguir formulando antes de encontrar la respuesta.
“Lo que más me viene a la mente es ese tiempo entre seminarios, porque fue una etapa en la que muchas cosas se aclararon. Yo deseaba, con toda mi alma, saber cuál era mi vocación, porque era una gran incógnita. No estaba seguro de si iba a regresar al seminario”, compartió.
“Todos necesitan discernir su camino, pero más fundamental que eso es nuestra relación con Jesús. Ha sido una gracia”, añadió. “Cuando estoy cimentado únicamente en mi relación con Jesús, todo lo demás empieza a acomodarse con mayor facilidad. Esto tenía que ser lo primero”.
El momento de claridad definitiva llegó a lo largo de una semana, cuando fue testigo de dos compromisos públicos distintos al decir sí al llamado de Dios: una Misa de boda de su hermano y una ordenación.
“La boda fue hermosa, fantástica y realmente no me movió mucho el corazón. Fue como: ‘Está bien, tomo nota’”, relató Dominic. “Luego fui a la ordenación. En pocas palabras, me impactó profundamente. Fue algo sumamente profundo y hermoso, lleno de gracia y muy atractivo. Escuché con mucha claridad a Dios llamándome de regreso al seminario y pidiéndome que fuera sacerdote”.
Él anima a quienes necesitan claridad sobre su misión a seguir esa pregunta clave: a encontrar la “única cosa”, que, para él, es simple y plenamente estar con el Señor en todo.
“Hay un par de lugares en la Biblia donde se habla de una sola cosa necesaria: el Salmo 27: ‘Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida’, y luego, en Lucas 10, la escena de Marta y María… solo una cosa es necesaria”, explicó Dominic. “Dediquen más tiempo a pensar en la única cosa que es necesaria”.
(Fotos proporcionadas)
Dios es fiel
A veces, el enfoque de tu vida surge al experimentar el llamado de Dios precisamente al hacer lo mismo de una manera distinta. Para Will Ives, comenzó literalmente con FOCUS, una organización misionera católica que invita a otros a vivir el discipulado misionero.
“Entré en la Iglesia en el 2018. Tuve una experiencia bastante profunda de la misericordia de Dios en el confesionario. Al recibir los sacramentos de iniciación después de eso, fue como: ‘¡Dios mío, esto es!’”, contó el originario de Cincinnati y graduado de Miami University of Ohio, quien trabajó en el mundo de las finanzas antes de dar un giro hacia una vida de discipulado. “Ya no era solo algo intelectual. Se asentó en el corazón. Entonces quise hacer algo. Quise devolverle a Dios este regalo tan increíble de conversión que había experimentado, de arrepentimiento y redención, y decidí hacer algo con estudiantes universitarios”.
FOCUS lo envió como misionero a Pittsburgh, donde sirvió durante cuatro años en lo que hoy se conoce como el Oratorio de Pittsburgh, el Centro Newman que atiende a las universidades de Pittsburgh, Carnegie Mellon y Chatham.
“Me enseñó a compartir mi fe. Me enseñó a invitar sin miedo a otros a un estudio bíblico, a dirigirlo y a hablar de la fe con naturalidad, sin ponerme ansioso ni nervioso”, explicó. “También me dio espacio, una oportunidad y la libertad para discernir mi vocación”.
Ese discernimiento se intensificó cuando FOCUS lo envió a Denver para ayudar a dirigir el Proyecto Bosco, una comunidad católica intencional para hombres que buscan crecer en su compromiso con la fe. Allí conoció al padre Jason Wallace, director de vocaciones sacerdotales de la arquidiócesis.
“Fuimos a cenar, me invitó a salir, le conté mi historia y luego me consiguió una conversación individual con el arzobispo Samuel”, recordó Will. “Aunque tenía un pasado bastante complicado antes de mi conversión, me miró con misericordia y me dijo: ‘Queremos que estés aquí’”.
Will afirma que Dios comprende cuando damos lo que él llamó “vueltas y tropiezos” antes de lograr entenderlo a él y nuestro llamado en la vida.
“Yo estaba muy enojado con Dios, dándole la espalda, pasando por una crisis de fe, sin saber si realmente creía en todo esto, levantando las manos y gritándole al Señor sin entender qué me estaba pidiendo. Pero seguía regresando a los sacramentos. Seguía presentándome”, compartió. “Empecé a decirle lo que realmente sentía, no solo palabras que pensaba que él quería escuchar, sino también lo que había en mi corazón y que no entendía. Ahí es donde mi oración se volvió muy real. Y creo que Dios quiere escuchar eso; entonces responde. Él es fiel cuando todo se reduce a lo esencial”.
Una de las inspiraciones más fuertes de Will es su abuela, quien, ya en sus noventa años, fue bautizada, confirmada y recibió su primera comunión.
“He estado rezando muchísimo por ella porque la amo con todo mi corazón”, dijo Will. “Eso ha sido una motivación enorme para mí. El Señor siempre viene a buscarnos, sin importar la edad que tengamos”.
“¿Qué quieres para mi vida?”
El hecho de que trabajes para dar gloria a Dios en tu vocación actual no significa necesariamente que él te esté llamando a esa forma de vida o a ese trabajo en particular, aunque él ama y honra tu deseo sincero de servirle.
“Fue un camino largo y, por momentos, angustiante”, expresó Tommy Myers, nacido en Washington D.C. y criado en Nueva Jersey. Se encaminó hacia una fe católica más profunda tras una experiencia poderosa en la confesión. “El sacerdote, después de darme la absolución, se volvió y me preguntó si alguna vez había experimentado el llamado al sacerdocio. Plantó una semilla en mi corazón para que tomara mi fe más en serio”.
Tommy explicó que, antes de siquiera pensar en el seminario, tuvo que “descubrir qué significa ser católico”. Ese proceso comenzó en 2018, cuando empezó a trabajar en el Augustine Institute, una organización católica —antes con sede en Denver— que ofrece contenidos y formación para equipar a los fieles para la evangelización.
“De inmediato me vi rodeado de profesores con doctorado en teología, en la Sagrada Escritura, en todo lo que yo podía desear aprender como católico que apenas comenzaba a crecer en la fe”, compartió. “También tenía acceso a los sacramentos, a la Misa diaria y a la confesión prácticamente cuando quisiera, porque estaba en mi edificio. Toda mi vida quedó empapada de la vida intelectual católica. Me enseñó lo que necesitaba saber sobre mi fe, cómo vivirla bien, y me dio una comunidad con la cual buscar esa fe”.
Sin embargo, al discernir su camino, Tommy comprendió que debía considerar dejar algunas cosas para seguir al Señor en el sacerdocio.
“Estaba conociendo mujeres católicas maravillosas y haciendo amistad con familias católicas hermosas, algo que nunca había experimentado antes en mi vida”, relató.
“Es difícil decir sí al celibato si no sabes realmente a qué le estás diciendo no. Eso fue fundamental en mi discernimiento, salir con alguien y discernir el matrimonio”, añadió. “Y en medio de todo eso, siempre estaba ese pequeño susurro en el fondo de mi mente”.
Después de un proceso que él mismo describió como “barrer debajo de la alfombra”, el día en que descubrió su llamado llegó el 7 de mayo de 2023, cuando el susurro se convirtió en un grito espiritual.
“Fue muy claro para mí durante la Misa, en el momento de la elevación de la hostia. Jesús me dejó muy claro que él iba a entrar al seminario y que le gustaría que yo lo siguiera allí”, recordó.
El resto es historia.
“Me mudé a Colorado pensando en el sacerdocio, pero nunca había tenido paz, ni alegría, ni convicción, ni claridad sobre si realmente era lo que debía hacer o incluso lo que deseaba en lo más profundo de mi corazón”, confesó Tommy. “Pero desde esa experiencia en mayo de 2023, solo he tenido claridad. Solo he tenido alegría”.
Para quienes están discerniendo su camino, Tommy aconseja fortalecer su relación con Jesús y luego darle la vuelta a la pregunta que tantos se hacen sobre su vocación.
“La trampa en la que caí durante tanto tiempo fue preguntarme: ‘¿Qué quiero hacer con mi vida?’ Algunos de esos deseos son buenos, pero no todos lo son”, admitió. “Hay que cambiar la pregunta y decir: ‘Dios, ¿qué quieres para mi vida?’”.


















