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Image by Simon Berger

Perspective

Sirviendo con amor: el camino de fe de Kary Lara en las parroquias de la montaña

  • Foto del escritor: Arquidiócesis de Denver
    Arquidiócesis de Denver
  • 5 nov 2025
  • 4 Min. de lectura
(Foto proporcionada)
(Foto proporcionada)

Para Kary Lara, el ministerio es mucho más que un cargo: es una vocación que ha dado forma a cada aspecto de su vida. Como directora de educación religiosa en las parroquias St. Vincent y St. Mary of the Crown, en Basalt y Carbondale, sirve a las comunidades de habla inglesa y de habla Hispana en la región montañosa de Colorado, ayudando a las familias a encontrarse con Cristo a través de la formación en la fe, los sacramentos y el servicio.


Dado que las parroquias son pequeñas y muy unidas, Kary desempeña múltiples funciones. Coordina la preparación matrimonial, programa citas parroquiales y Misas, gestiona el boletín y el sitio web, y dirige la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OCIA, por sus siglas en inglés) en ambos idiomas. También organiza quinceañeras, bautizos y bodas, asegurándose de que cada familia se sienta acompañada y bienvenida.


Más allá de la administración, Kary vive su fe en comunidad. Junto con su esposo, participa en el Movimiento Familiar Cristiano Católico. También forma parte de la Adoración Nocturna y sirve como lectora, sacristana, ujier y ministra extraordinaria de la Sagrada Comunión cuando se le necesita.


“He asistido a la Iglesia católica desde que tengo memoria”, compartió. “Primero en mi pueblo, en El Salvador, donde participé en el catecismo y me convertí en lectora y ujier. Cuando llegué a Estados Unidos hace once años, mi esposo y yo fuimos invitados a servir como lectores y ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión durante nuestra preparación matrimonial. Dijimos que sí, y desde entonces hemos servido aquí”.


Ese “sí” abrió un camino mucho más profundo. Cuando su antiguo párroco, el padre Rick Nakvasil, le pidió ayuda en la oficina parroquial, Kary aceptó. Allí descubrió que la fe, cuando se vive en el servicio, crece de formas inesperadas.


“Pensaba que tenía una fe grande”, dijo, “pero trabajando en la parroquia me di cuenta de que solo tenía una pequeña parte. Estar cerca de personas que buscan a Dios y que ya lo conocen me ha hecho crecer en la Escritura y en mi llamado diario a servir como su hija y su instrumento”.


Kary reconoce que todo su recorrido ha sido sostenido por la gracia.


“Con mis propias fuerzas no lo habría logrado”, afirmó. “Dios me formó desde el vientre de mi madre, como dice el profeta Jeremías, y sigue formándome, no solo como ser humano, sino como su hija”.


Esa convicción impulsa su compromiso de ayudar a otros a encontrarse con Cristo.


“Tal vez seamos la única oportunidad que alguien tenga para escuchar hablar de Dios”, dijo. “Mi compromiso es con él, y a través de eso, con su Iglesia y con mis hermanos y hermanas en Cristo”.


En los últimos dos años, Kary ha visto renacer la vida parroquial gracias al Movimiento Familiar Cristiano, la Adoración Nocturna y los grupos de estudio bíblico de Catholic Christian Outreach (CCO). También ha ayudado a renovar los programas de catequesis para involucrar más a las familias.


“Hay una gran necesidad de Dios en las familias, especialmente en los matrimonios”, explicó. “Los hijos necesitan ver a sus padres viviendo su fe para poder vivirla ellos también”.


Su mayor alegría, dijo, es presenciar momentos de conversión y reconciliación que revelan la acción de Dios.


“Esos momentos te marcan para siempre, porque te das cuenta de lo que Dios hace a través de nosotros”, compartió.


Muchos de los matrimonios que ha acompañado en la preparación sacramental fueron antes padres de niños en el programa de catecismo.


“Me llena de alegría ver cómo crece su fe”, dijo. “La formación de sus hijos abre sus corazones a la vocación del matrimonio”.


Su servicio, añadió, ha transformado su propia relación con Dios.


“Cada día es un camino de incertidumbre”, afirmó. “Pero cuando caminamos de la mano de Dios, ese camino se vuelve como el de Emaús: una oportunidad para conocerlo más cada día”.


Kary expresó una gratitud especial hacia la Oficina de Evangelización de la Arquidiócesis, que la ha acompañado en su crecimiento como líder parroquial.


“Me han dado herramientas y orientación”, dijo. “Sus talleres me han ayudado a convertirme en una discípula misionera”.


Para ella, el trabajo parroquial no es un empleo, sino una vocación de amor.


“Trabajar en una parroquia es un servicio de amor que quizá no siempre sea reconocido por las personas”, afirmó, “pero siempre es visto por Dios. Tener la certeza de que hablamos de Dios en nuestro lugar de trabajo es una gran bendición.”


Kary recordó una frase de san Benito que su párroco le compartió: Ora et labora et noli contristari —“Ora y trabaja, y no te desanimes”.


Ese es el lema que vive cada día, mientras continúa sirviendo, guiando y amando al pueblo de Dios en sus parroquias de la montaña.


¡Felicidades, Kary, por haber sido nombrada Discípula del Mes de la Colecta Anual del Arzobispo!


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¿Conoces a alguien que sea un ejemplo extraordinario de servicio? Nomínalo aquí para que pueda convertirse en el próximo Discípulo del Mes.

 


 
 
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