¿Por qué la Iglesia pone tantas restricciones para poder ser padrino de bautizo?

Pedro García escribió a nuestra página web: ¿Por qué la Iglesia pone tantas restricciones para poder ser padrino de bautizo? Por ejemplo, no dejan que uno sea padrino si no está casado.

“Vayan y bauticen a todas las naciones, enseñándoles a cumplir todo lo que Yo les he mandado” (Mt.28, 19-20). Con estas solemnes palabras, Nuestro Señor Jesucristo se despide de los apóstoles momentos antes de su ascensión a los cielos. Les deja encomendada nada menos que la salvación de la humanidad entera. El Bautismo, al comunicarnos la vida de la gracia, que no es otra cosa que la vida divina, nos hace hijos de Dios Padre, hermanos de Jesucristo, templos del Espíritu Santo e hijos de María Santísima, miembros de la Iglesia y partícipes de sus méritos infinitos; imprimiendo en nuestras almas un carácter indeleble. El Catecismo de la Iglesia Católica dice: “Para que la gracia bautismal pueda desarrollarse es importante la ayuda de los padres. Ese es también el papel del padrino o de la madrina, que deben ser creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niño o adulto, en su camino de la vida cristiana. Su tarea es una verdadera función eclesial. Toda la comunidad eclesial participa de la responsabilidad de desarrollar y guardar la gracia recibida en el Bautismo”.

Es tan importante garantizar el crecimiento en la fe del bautizado, que la Iglesia pide que los padres tengan el auxilio de los padrinos, cuyo papel puede llegar a ser de suma importancia. Estos deben ser personas auténticamente católicas, capaces de dar un verdadero testimonio cristiano ante sus ahijados. Por lo tanto, quedan excluidas aquellas personas que viven en amasiato o adulterio, o las que de alguna manera serían un mal ejemplo o motivo de escándalo.

Deben pues los padres y padrinos cuidar la formación cristiana de los niños, proporcionándoles un ambiente sólidamente cristiano, siendo capaces de ayudarlos en las diversas etapas de su vida, en el esclarecimiento de sus dudas, en el acompañamiento de la vida sacramental, en la vida de oración, etc.

El bautizo de un niño o niña necesariamente implica escoger los padrinos de bautismo, ya sea padrino, madrina o ambos. De este modo, los padres deberán tomar una decisión muy importante para elegir a la persona o personas que les ayudarán en la labor de introducir y conducir al pequeño en la vida cristiana. Además de los requisitos para ser padrino de bautizo que se establecen en el Código de Derecho Canónico, deberemos tener presente en todo momento que son diversas las funciones de los padrinos y además se trata de un nombramiento indefinido, por lo que no se trata de una decisión sencilla.

Obligaciones de padrinos de bautismo

En primer lugar, cabe destacar que para poder ser madrina o padrino de un niño, se deberán cumplir una serie de requisitos establecidos por la Iglesia Católica, para garantizar así que los padrinos podrán ejercer correctamente sus funciones y cumplir con todas las obligaciones que implica tener un ahijado.

Del mismo modo, los padrinos deberán conocer de antemano el encargo que se les otorga y qué tareas deberán desempeñar. Así pues, primeramente los padrinos de bautismo acompañan a los padres durante toda la ceremonia de celebración del bautismo y son partícipes de los rituales de este sacramento cristiano. Cabe destacar que al llegar el momento del sacramento de la confirmación, los padrinos pueden mantenerse o no, y en ese caso sí podrán ser los padres.

Los padrinos deberán comprometerse a acompañar al niño en la vida cristiana y mostrarle el camino que deben seguir a través del ejemplo. El padrino y la madrina, además de los padres, deben convertirse en un guía del pequeño para que crezca como un buen cristiano. Es por ello que en el momento de escoger a los padrinos de bautizo, los padres deberán pensar en personas que sean capaces de instruir a sus hijos en el camino de Jesús.

Además de lo marcado por el derecho canónico, entre los deberes de los padrinos de bautizo, también resulta recomendable que el padrino o madrina rece alguna vez con su ahijado para así procurar la coherencia cristiana. Del mismo modo, para ayudar en su crecimiento cristiano pueden hacerles algún tipo de regalo en referencia a la fe, como libros o imágenes cristianas.

El bautismo es un sacramento muy importante y debe ser tomado con mucha seriedad.

Próximamente: ¿Un hombre debe amar más a su esposa que a su madre?

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El hombre que trata a su mujer como una princesa es porque fue educado por una reina.

Este refrán conserva toda una verdad. Hay que agradecer a esas reinas que hayan sabido educar caballeros. ¡Gracias a todas ellas!

Sin embargo hay situaciones en las que parece que “la reina” pretende ser “princesa”. Ahora su hijo ya está casado y parece querer un lugar distinto al que le corresponde como madre. También puede suceder que el hijo siga con “mamitis” y no haya entendido todavía lo que significan aquello de “dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne” (Mt.19,5).

Y es que no se trata de amar más o de amar menos, de cuantificarlo, sino de que cada uno ocupemos el lugar que nos corresponde en la vida. Por eso, cuando uno se casa, la esposa debe ser la número uno en su vida, la mujer de su vida.

Por otro lado, es importante que la esposa acepte que la mamá siempre será el primer gran amor de su marido. Es la mujer que le dio la vida, que le crió y la que le dio todo el amor que pudo entregarle.

Sé que es un tema sensible por lo que trataré de redactarlo con suma delicadeza y lo haré pensando no solo como madre de solo varones, sino como experta en temas matrimoniales.

Para comenzar debo decir que para mí será una verdadera victoria cuando vea a mis hijos ya casados tratando como reinas a sus mujeres, dándoles su lugar como sus compañeras de vida.  Cuando se casen serán uno por lo que, ¡no seré yo la que les desuna! Mi lugar será siempre el de mamá, nada más.

Lo más triste y doloroso para la esposa es cuando su marido otorga siempre un lugar preferencial a su “mami” poniéndola por encima de ella. Esta situación le hace sentir denigrada, rechazada, pisoteada por el que prometió amarla y protegerla de por vida.

Señores, ningún esposo coherente debe colocar las opiniones o los deseos, gustos o caprichos de su madre por encima de los de su mujer.

Por otro lado, las suegras necesitan ser más inteligentes y nunca criticar a la nuera ni opinar, a no ser que se le pida, sobre diferentes cuestiones que afectan a su vida familiar y/o matrimonial como por ejemplo, el orden de la casa, la alimentación y educación de los niños o el estado de su relación de pareja.

Si una nuera no se siente amada ni aceptada por su suegra difícilmente tendrán una buena relación. Es como si ambas mujeres se sintieran amenazadas una por la otra. Si el marido se va siempre del lado de la mami, la situación se vuelve frustrante para la esposa.

Maridos, ambos amores son igual de importantes: la mamá siempre será su mamá y siempre le deberán respeto y amor. Ella los formó y fue la primera mujer que los amó y los seguirá amando incondicionalmente. Pero a su esposa le deben su total devoción, cuidados, fervor, protección, etc.

Son amores tan distintos y grandes a la vez que no tienen por qué entrar en conflicto. No ha de haber si quiera comparación. Pueden y deben amar a ambas. Su mamá, insisto, siempre será su madre, pero nunca ha de ser motivo para que su esposa se convierta en ex esposa.

Entendamos, no es competencia ni rivalidad, sino poner a cada una en el lugar que por derecho le corresponde. Trabaja y empéñate en tener un súper matrimonio y una súper relación con tu mamá, pero siempre recordando que tu matrimonio debe ser lo primero. Tu mujer, la primera, aún por encima de tus hijos.

Recuerda que libremente prometiste delante de Dios amarla, servirla, protegerla, cuidarla y dar tu vida por ella de ser necesario.

Artículo publicado originalmente en Aleteia.