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Image by Simon Berger

Perspective

Enraizados en la oración, centrados en la misión: visión pastoral del arzobispo Samuel

  • Foto del escritor: Escritor Invitado
    Escritor Invitado
  • 12 mar
  • 4 Min. de lectura

A través de la oración, la evangelización y la sanación, el arzobispo Samuel guió a la arquidiócesis hacia una nueva era de misión.


Un sacerdote con mitra y atuendo púrpura con bordados reza, mientras un hombre sostiene un libro morado. Escenario religioso solemne.
Al lado de arzobispo Samuel, el padre Tom Scherer vio cómo la Arquidiócesis de Denver avanzaba hacia la misión, a través del Sínodo sobre la sinodalidad y hacia una era apostólica. (Foto por Dan Petty/El Pueblo Católico)

Por el padre Tom Scherer

Vicario parroquial, St. Thomas More, Centennial

Sacerdote secretario, 2021—2025


Nota del editor: Durante los últimos casi 14 años, muchos han llegado a conocer al arzobispo Samuel en todo el norte de Colorado, mientras ejercía su ministerio, enseñaba, predicaba y bendecía a los fieles de la arquidiócesis.


Pero aunque muchos han llegado a conocer a su padre espiritual y pastor, cinco hombres tuvieron un asiento en primera fila de su ministerio apostólico al servir al arzobispo como sacerdotes secretarios.


En la siguiente reflexión, uno de los cinco sacerdotes secretarios comparte las lecciones que aprendieron del lado y el trasfondo del ministerio del arzobispo Samuel.

"¿Quién forma tu manera de ver el mundo? ¿Es Jesucristo, o son los medios de comunicación, la política, el materialismo, cualquier otro ‘-ismo’ o ideología?”

Escuché con frecuencia esta pregunta del arzobispo Samuel durante los cuatro años en que lo serví como su secretario personal, y resume bien su enfoque como pastor: que los fieles de la arquidiócesis lleguen a tener una relación real, personal y profunda con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.


Solo Dios sacia el anhelo de todo corazón humano. Solo Dios puede sanar las heridas profundas que el pecado causa. Solo Dios da propósito y sentido a nuestras vidas.


Dos acontecimientos ayudaron a aclarar y enfocar esta visión pastoral. El primero fue el libro “De la cristiandad a la misión apostólica”, publicado por la Universidad de Mary. El texto explica con claridad que vivimos en una época distinta que requiere un enfoque diferente al que conocíamos en la Iglesia durante los últimos siglos. Como dijo alguna vez el papa Francisco: “No estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época”. Hoy ya no existen las estructuras sociales que antes sostenían el crecimiento en la santidad, y muchos ni siquiera han escuchado la buena nueva. Esto significa, que “el amor de Dios” no es un simple lema, sino una noticia revolucionaria, pues muchos desconocen que Dios quiere tener una relación personal con ellos.


El segundo acontecimiento está relacionado con esto: el encuentro con el equipo de ACTS XXIX, una organización con sede en Detroit que que proclama el evangelio en toda su sencillez, profundidad y poder. Ellos descubrieron que muchas personas no conocen la historia del amor de Dios por nosotros en medio de un mundo herido, y comenzaron a compartir la buena nueva de Jesucristo a través de retiros y charlas, conocidos hoy como The Rescue Project. El arzobispo Samuel los llevó a Denver para ayudar a sacerdotes, diáconos y laicos en el ministerio de comunicar mejor el evangelio a quienes necesitan escucharlo. Al darse cuenta de que incluso algunos católicos que asisten cada domingo a Misa no han escuchado el evangelio proclamado con tanta claridad, el arzobispo pidió que se anunciara en cada parroquia durante el Adviento del 2021, para que todos pudieran escuchar de nuevo el mensaje salvador de la encarnación, la muerte y la resurrección de Cristo.


Poco después, el papa Francisco anunció el Sínodo sobre la sinodalidad. Al involucrarnos en este proceso, el arzobispo estaba convencido de que, si estábamos dispuestos a escuchar, el Espíritu Santo seguiría hablando y guiando a la arquidiócesis. Yo tuve la bendición de formar parte del equipo sinodal y de ser testigo de la acción del Espíritu durante las sesiones de escucha en las parroquias. En toda la arquidiócesis —zonas urbanas y rurales, comunidades de habla inglesa y de habla hispana— participantes jóvenes y adultos tuvieron verdaderos encuentros con el Espíritu Santo. Una y otra vez recibían los mismos mensajes en la oración: la centralidad de Jesucristo, la necesidad de más horas de adoración eucarística y la urgencia de la sanación que el divino médico ofrece en la vida de las personas y las familias. En respuesta, el arzobispo llevó a Denver el centro de sanación St. John Paul II para dirigir retiros para individuos y matrimonios tanto en inglés como en español.


La necesidad de una relación real con las personas de la Trinidad, de un modo que transforme por completo nuestra vida, también se manifestó en gestos más sencillos.


Con el deseo de que todos los fieles tuvieran este encuentro con Dios, el arzobispo sabía que debía tomar la iniciativa: salir al encuentro del pueblo de Dios para anunciarles que él los busca, los ama y los desea. En sus encuentros con personas sin hogar o con discapacidades, siempre quería que quien estuviera frente a él se llevara una certeza: que Dios es real y se preocupa por cada uno de manera personal. También deseaba visitar cada decanato de nuestra extensa arquidiócesis, para que la gente supiera que Dios los ve y quiere acercarse a ellos. Me alegra que hayamos podido hacerlo en el tiempo que me tocó acompañarlo.


En el ámbito de la administración, quería que todo ministerio de la arquidiócesis brotara de esta relación personal con Dios. Tener habilidades y competencias que favorezcan la misión de la Iglesia no basta; la Iglesia no puede convertirse en otra ONG, como ha dicho en varias ocasiones el papa Francisco. Nuestro ministerio debe surgir de esta relación con Dios. Para ayudar con esto, el arzobispo Samuel creó un equipo en el centro pastoral que ayudara a toda la Curia a vivir y trabajar desde este encuentro. Tomando su nombre y misión de las palabras de Cristo en el capítulo 15 del Evangelio de San Juan, el Equipo Juan 15 existe para ayudar a los individuos en la Curia a permanecer en relación con Jesucristo y dar fruto abundante. Al ofrecer Misas, confesiones, conferencias espirituales, oportunidades de caridad y oración comunitaria, nuestra curia arquidiocesana se ha transformado, de modo que los servicios que se brindan a parroquias, apostolados, escuelas y fieles surgen del encuentro personal con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.


La mayoría de la gente no tiene la oportunidad de ver y hablar diariamente con el arzobispo. Como su secretario, considero una verdadera bendición haber podido presenciar cada día a un pastor que crecía en su relación con las personas de la Santísima Trinidad y que no deseaba nada más que todos en la arquidiócesis tuvieran el mismo encuentro transformador con aquel que es el amor mismo.

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