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Image by Simon Berger

Perspective

De la clase al camino: una nueva forma de preparación matrimonial

  • Foto del escritor: Vladimir Mauricio-Pérez
    Vladimir Mauricio-Pérez
  • 27 feb
  • 5 Min. de lectura

En la parroquia Holy Rosary de Denver, un modelo de acompañamiento intencional guía a las parejas paso a paso hacia una vivencia más profunda del sacramento del matrimonio.


Una pareja sentada durante una caminata en las montañas.
(Foto: Adobe Stock)

En una cultura donde el “para siempre” parece cada vez más frágil y el divorcio se ha vuelto casi una respuesta automática, la Iglesia se encuentra ante un reto urgente y profundamente humano: ¿cómo preparar mejor a las parejas para recibir el sacramento del matrimonio y, aun más, cómo acompañarlas para que permanezcan fieles a su vocación?

 

Con frecuencia pensamos que esta misión recae únicamente en el sacerdote, pero olvidamos que Dios nos llama a todos a vivir la caridad, empezando por quienes caminan a nuestro lado.

 

Este fue el llamado que varias parejas de la parroquia Holy Rosary en Denver supieron escuchar. Hoy, respondiendo con generosidad y apoyadas en un nuevo método, están siendo testigos de grandes frutos en las parejas recién casadas.

 

Dios llama

Hace alrededor de tres años, Francisco y Alma Villalobos, feligreses de la parroquia Holy Rosary en Denver, escucharon un llamado de Dios que, con el apoyo de la Oficina de Evangelización de la Arquidiócesis de Denver, hoy se ha hecho realidad.

 

“Mi esposa y yo pertenecíamos al grupo de oración y a veces se nos acercaban parejitas para pedirnos oración y hacernos preguntas. Como pasaba seguido, nos dimos cuenta de que había necesidad de un ministerio prematrimonial, porque en ese entonces no había”, recordó Francisco.

 

Al principio, Francisco y Alma se resistieron a este posible llamado de Dios, pero Dios insistió tanto y de tantas maneras que decidieron hablar con el padre Frank García, su párroco. Para su gran sorpresa, el padre Frank llevaba varios meses pidiendo a Dios que le enviara ayuda en el ministerio matrimonial.

 

Aun así, se enfrentaban a otro reto: no se sentían lo suficientemente preparados para esta misión. Fue entonces cuando se comunicaron con Sandra Morales, directora asociada de preparación y enriquecimiento matrimonial de la Arquidiócesis de Denver. Por gracia de Dios, Sandra llevaba tiempo conceptualizando una idea única de preparación matrimonial que complementaba el llamado que Francisco y Alma habían percibido: una preparación matrimonial basada en el acompañamiento intencional de las parejas.

 

Más que una clase: el acompañamiento intencional

“La meta es ayudar a las parejas que no conocen o que conocen poco de Jesús a llegar a abrirse a Dios y, de ser posible, a esa conversión inicial de mente, corazón y voluntad a través de un nuevo modelo de evangelización de acompañamiento intencional”, dijo Sandra. “Asimismo, se pretende ayudar a aquellas parejas que ya han tenido esa conversión a crecer en santidad y misión”.

 

Más que una clase, el acompañamiento intencional es un recorrido que permite que las parejas en preparación matrimonial sean vulnerables, toquen temas importantes y vean cómo Dios trabaja en todas las áreas de la vida, siempre acompañadas y guiadas por un matrimonio experimentado.

 

El programa piloto de preparación matrimonial que Sandra ha implementado en Holy Rosary consta de varias fases. La primera consiste en cinco sesiones semanales que cada pareja realiza en compañía de una pareja apadrinadora. Cada semana, la pareja que se prepara para recibir el sacramento debe leer un capítulo del libro En las buenas y para siempre, responder las preguntas individualmente y reunirse con la pareja apadrinadora para dialogar sobre sus respuestas.

 

“En este caminar, vamos uno a uno con la pareja que se va a casar. Nos reunimos en nuestra casa y les ayudamos a hablar sobre el tema. El libro toca la niñez, la juventud, cómo llevar la comunicación, las finanzas, los problemas”, dijo Francisco. “También compartimos nuestra experiencia de cómo vivimos nosotros como matrimonio, de lo que hemos pasado y lo que nos ha ayudado”.

 

“A veces las parejas nos dicen que nosotros nos vemos muy felices y que el matrimonio es muy difícil, pero es una oportunidad para compartir que nosotros también hemos pasado por tiempos difíciles y que siempre hemos salido adelante de la mano de Dios. Él es el que los ayudará a ellos también”, agregó Alma.

 

La siguiente fase consiste en una serie de sesiones impartidas por el sacerdote sobre el significado del sacramento del matrimonio y de la sexualidad. Durante esta fase, se reúnen el sacerdote, todas las parejas del programa de preparación matrimonial y las parejas instructoras. Luego se imparten tres clases de Planificación Familiar Natural y, al final, se vive un retiro juntos. El programa tiene una duración de alrededor de seis meses.

 

El fruto

“Este modelo de evangelización viene de darnos cuenta de que ya no vivimos en una época en la que aún se habla de Dios en las escuelas o instituciones públicas. Estamos en una era apostólica porque, como los primeros cristianos, tenemos que evangelizar de uno en uno, caminando con el otro”, aseguró Sandra. “Muchas otras formas de preparación matrimonial no están dando fruto. Por eso, como dijo el papa Francisco, ‘La Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos —sacerdotes, religiosos y laicos— en este “arte del acompañamiento”, para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro’” (Evangelii gaudium, 169).

 

La parroquia del Holy Rosary ya ha presenciado los frutos que este modelo de evangelización puede brindar al ministerio de preparación matrimonial.

 

“Varias de las parejas que hemos acompañado no conocían a Dios. No oraban. Y eso cambió al final de la preparación matrimonial, sobre todo, después del acompañamiento que les ofreció la pareja apadrinadora”, aseguró Alma. “Recuerdo a un hombre que al principio no creía en Dios y después dijo que su vida dio un giro de 180 grados. Se enamoró de Dios completamente”.

 

Las parejas instructoras que se toman el tiempo para acompañar a las parejas en la preparación también se han visto enriquecidas por esta labor de amor.

 

“El libro nos recuerda cosas que sabíamos pero que habíamos olvidado”, dijo Alma. “Así han revivido cosas en nuestro matrimonio que se habían olvidado por la rutina”.

 

“Este ministerio me ha ayudado a conocer más a Dios, y a mi esposa y sus necesidades. Me ha ayudado a entenderla, cuidarla y preguntarle si se siente bien. Muchas veces los hombres queremos tener una sirvienta, pero no: es una esposa”, agregó Francisco.

 

Después del sacramento, ¿qué?

Aunque tener un buen programa prematrimonial de acompañamiento intencional es muy valioso en sí, la historia no termina ahí. Hoy en día, muchos matrimonios nuevos se separan en los primeros años. Por ello, Sandra también está capacitando a varias parejas instructoras para que se conviertan en parejas mentoras que acompañen a un grupo pequeño de parejas recién casadas.

 

“Es importante ayudar a las parejas que acaban de recibir el sacramento del matrimonio a vivir la sacramentalidad”, dijo Sandra. “Después de dos años de preparación, algunas parejas instructoras pasan a convertirse en misioneros multiplicadores, es decir, que después de ser capacitadas, ayudan a capacitar a otras parejas”.

 

Mediante una formación de dos años basada en los estudios de la fe de Catholic Christian Outreach (CCO), Sandra ha ido capacitando a parejas para que se conviertan en discípulos misioneros multiplicadores, capaces de formar a otros.

 

Sandra aseguró que este modelo de evangelización prematrimonial ha sido fecundo en la parroquia Holy Rosary gracias al compromiso de las parejas y al apoyo excepcional del padre Frank.

 

Es un modelo que requiere paciencia y debe construirse poco a poco, pareja por pareja. Y aunque al principio el proceso parezca lento, tiene el potencial de multiplicarse y transformar a una comunidad entera. ¿No es así como los primeros cristianos transformaron todo un imperio: a través de las relaciones, el acompañamiento y el testimonio, una persona —o una pareja— a la vez?

 

 

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