Apóstoles de la Palabra: El grupo católico que busca conversar con los hermanos separados

“El Día del Apóstol” continúa labor de formar familias católicas

Vladimir Mauricio-Perez

“Católico que se va, es difícil que regrese”, aseguró Eliseo Méndez, encargado del movimiento Apóstoles de la Palabra en Colorado.

La realidad es que todo católico conoce a un familiar o compañero que ha dejado la Iglesia Católica para unirse a otra por diferentes razones. Muchas de ellas no encontraban la comunidad que deseaban ni tampoco respuestas a muchas de sus preguntas.

Los Apóstoles de la Palabra se dedican a fortalecer la fe de los católicos por medio de las Escrituras y a conversar con los hermanos separados. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

Por eso los Apóstoles de la Palabra reconocen que su labor es de suma importancia ante esta crisis.

“Nuestro trabajo es el de fortalecer la fe de los católicos y poder dialogar con los hermanos separados y responderles también a los católicos con las Sagradas Escrituras”, dijo Eliseo a El Pueblo Católico.

“El Día del Apóstol”

“El Día del Apóstol” se llevó a cabo el 22 de junio en la parroquia Annunciation. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

Como parte de su misión, este movimiento organiza “el Día del Apóstol”, un evento anual que tiene el propósito de “que los católicos conozcan la fe, que no se dejen engañar por los hermanos separados, sino que realmente tengan una respuesta a través de las Sagradas Escrituras”.

“El Día del Apóstol” que se llevó a cabo el pasado 22 de junio en la parroquia Annunciation de Denver, tuvo un tono especial, ya que también conmemoró el primer aniversario de la muerte de su fundador, el padre Flaviano Amatulli.

El evento contó con la presencia de José Plascencia como invitado especial, quien viajó desde San Diego, California, para la ocasión. Es un exmisionero bautista que regresó a la Iglesia Católica después de 20 años.

José Plascencia volvió a la Iglesia Católica después de 20 años como bautista. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

José dijo haber nacido en “una familia muy católica” pero su catolicismo fue “interrumpido” en su adolescencia después de que sus papás se divorciaran. “Entonces dejamos de ir a misa y nos volvimos solo católicos de nombre… católicos no practicantes”, recordó en su testimonio.

Comenzó a portarse mal, y un vecino que antes era católico, pero se había hecho pentecostal, le empezó a hablar de Dios. Esto lo llevó a alejarse de la iglesia y abrazar otra.

Su camino de vuelta a la Iglesia no fue fácil, especialmente porque estaba casado y tenía muchas ideas negativas sobre la Iglesia Católica.

El movimiento ofrece clases de Biblia y apologética en varias parroquias de la Arquidiócesis de Denver. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

Llegó a escuchar varios testimonios de pastores protestantes que se habían convertido al catolicismo y confesó: “Yo en mi corazón hasta sentí lástima por ellos”.

Pero después de tres años y medio de investigar las Escrituras y los Padres de la iglesia más a fondo, y tras mucha oración, se fue convenciendo de que la Iglesia Católica era la verdadera.

Sin embargo, a su esposa, quien nunca había sido católica, no le pareció. Eso llevó a José a ponerse de rodillas y rezar mucho por ella.

“Ella desarrolló una sed muy fuerte por conocer la verdad… y después hasta me rebasó”, dijo el predicador con humor.

Esto la llevó a tener una experiencia muy personal de María mientras rezaba el Rosario, y también volvió a la Iglesia Católica.

“El Día del Apóstol” igualmente contó con la presencia del obispo Jorge Rodríguez; el padre Guillermo Bustillos, coordinador de los movimientos apostólicos hispanos de la Arquidiócesis de Denver; testimonios de varios miembros del movimiento que volvieron a la Iglesia, e incluso una obra de teatro realizada por niños, quienes representaron una conversación con hermanos separados.

Frutos de la misión

Los Apóstoles de la Plabra han ayudado a muchos católicos a conocer la riqueza de su fe. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

El movimiento Apóstoles de la Palabra, presente alrededor del mundo, está compuesto por sacerdotes, consagrados y laicos que sirven a tiempo completo o limitado.

Eliseo asegura que no ha sido fácil salir adelante desde que él llegó a Colorado como misionero.

“Muchas personas piensan que apologética significa pelear y muchos piensan que eso es lo que hacen Apóstoles de la Palabra”, dijo el líder. “Pero en realidad no, nuestra finalidad no es pelear con los hermanos separados, sino hablar. Una cosa es pelear y ora cosa es discutir, como san Pablo hacía en las primeras comunidades cristianas con los judíos”.

No obstante, los miembros del movimiento han visto los frutos de esta misión.

Como parte de su ministerio de tocar puertas, los Apóstoles de la Palabra han acompañado a varios excatólicos que han regresado a la Iglesia. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

“Ha habido familias y también personas a través de los programas que tenemos con Radio Fe CatólicaSinfonía Universal, que nos han dicho: ‘Hermano gracias a Dios hemos regresado a la Iglesia’”, aseguró Eliseo.

A través de su ministerio de tocar puertas, los Apóstoles de la Palabra también han visto frutos.

“Fuimos a visitar a un hermano que ya se había ido con otros hermanos no católicos. Estuvimos trabajando alrededor de ocho meses con él hasta que regresó a la Iglesia y ahora está activo”.

Eliseo Méndez motiva a los católicos a estudiar las Sagradas Escrituras y pedir clases de Biblia en sus parroquias. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

Ante estas dificultades que los católicos afrontan , Eliseo los anima a conocer mejor su fe y no dejarse engañar.

“Los motivo a que estudien las Sagradas Escrituras, que busquen un grupo de Biblia, que pregunten a sus sacerdotes, que insistan a los sacerdotes que les den clases de Biblia, porque yo pienso que la mayoría de las parroquias no tienen un estudio Bíblico”, concluyó. “Y si no hay nadie, aquí estamos nosotros preparándonos para poder ir a más parroquias de habla hispana”.

Clases de apologética (defensa de la fe) con Apóstoles de la Palabra

Los Apóstoles de la Plabra en la Procesión de Corpus Christi el 20 de junio de 2019. (Foto de Vladimir Mauricio-Pérez)

Lunes:                Holy Cross*

Miércoles:          Our Lady Mother of the Church*

Viernes:              Annunciation*

 *De 7 p.m. a 9 p.m.

Informes:  Eliseo Méndez: (720) 300-1951, Pepe Rojas: (719) 250-8513

Próximamente: Desafíos de la familia hispana católica en EE.UU.

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Este artículo es parte de una serie de artículos publicados en la última edición de la revisa de El Pueblo Católico. Para suscribirte y recibir la revista GRATIS, HAZ CLIC AQUÍ.

 

En busca del llamado “sueño americano”, las familias hispanas dejan su país de origen con la esperanza de encontrar una mejor vida. Sin embargo, en muchas ocasiones la realidad con la que se encuentran es otra y en ocasiones les impide cumplir su misión tanto familiar como personal. Es importante saber identificar estos retos para así poder superarlos.

 

Choque cultural

Al llegar a los Estados Unidos, la mayoría de las familias que emigran se encuentran con un choque de cultura que los limita en varios aspectos de su vida. Desde un idioma diferente hasta problemas legales de inmigración, estos factores de estrés pueden provocar que las familias pierdan de vista la fe y su verdadera misión.

“El choque cultural es el estrés de aculturación que se crea en la familia. Muchas veces es lo que divide la familia más que los problemas económicos y todo lo demás”.  – Dra. Yolanda Barrera, Psicóloga Clínica, especializada en familia y cultura latina.

IDIOMA

Gracias a la educación que reciben, los hijos de inmigrantes aprenden inglés más rápido que sus padres, sin embargo, muchas veces esto puede provocar que poco a poco dejen de emplear su lengua materna. Asimismo, la falta del inglés en los padres limita su participación en la vida escolar y social de los hijos, algo que con frecuencia afecta en el comportamiento de los hijos.

CONFLICTOS INTERGENERACIONALES

La “americanización” de los hijos crea serios conflictos, que están relacionados tanto con el idioma como con los niveles de adaptación entre padres e hijos.

“Los niños, con su deseo de pertenencia, se ‘americanizan’ rapidísimo. Todo esto genera mucho estrés en la familia” – Dra. Barrera.

Debido a estas diferencias, los conflictos familiares son cada vez más comunes, y se manifiestan cuando los hijos alcanzan la adolescencia y comienzan a estar más involucrados en actividades en la sociedad y poco apegados a los valores culturales y las tradiciones hispanas de sus padres.

ADAPTACIÓN Y EL PAPEL DE LOS PADRES

Los hispanos tienden a ser conservadores y tradicionales en su estilo de vida y en su cultura. Las costumbres del hombre latino los separan claramente de los hombres anglos, al igual que la mujer latina a la mujer anglo.

“Estamos hablando de la adaptación que tiene la familia al cambio de una cultura tradicional, jerárquica y con roles definidos”, indica la Dra. Barrera.

Al enfrentarse a una realidad distinta en un nuevo país, muchas familias se ven de alguna manera forzadas a redefinir sus roles en el hogar. Estos cambios afectan a todos ya que adquieren nuevos roles, con más carga de trabajo, pero para las mujeres con mayor poder en la toma de decisiones y en ocasiones en representación del marido ausente.

Aunque existen familias hispanas que se adaptan completamente a la cultura anglosajona, también hay otras que son muy tradicionales con respecto a su cultura y luchan diariamente para lograr adaptarse a un país que sienten ajeno.

INMIGRACIÓN Y RACISMO

El miedo a la deportación continúa siendo un gran desafío para muchas familias. Esto puede influir en un aislamiento familiar y la capacidad de involucrarse con otras culturas. El miedo a la deportación también tiene un impacto en la toma de decisiones relacionadas con la escuela, el lugar de residencia, el apoyo en los servicios médicos, las oportunidades de empleo e incluso su pérdida de fe.

Asimismo, las familias hispanas también tienen que enfrentarse diariamente a la creciente hostilidad en contra de ellos. Frecuentemente escuchamos sobre experiencias personales de racismo y la discriminación que sufren los hispanos en EE. UU.

 

Falta de comunicación

Una comunicación fluida y positiva es una de las claves para mantener a nuestra familia unida, algo que puede convertirse en un desafío para muchos. Existen varias razones que pueden provocar la falta de comunicación.

TECNOLOGÍA

Actualmente la tecnología trae consigo muchos beneficios, pero también puede generar dificultades en las relaciones familiares. A pesar de que tenemos todos los aparatos posibles para conectarnos, ahora muchos se sienten más alejados de sus seres queridos.

De igual manera, la tecnología influye en la manera que las nuevas generaciones ven la sexualidad. Es muy común que jóvenes y adultos utilicen este medio para obtener información respecto a la sexualidad. Sin embargo, al hacerlo, se pueden encontrar con diferentes tipos de información, incluyendo datos no concretos que provocan confusión. Peor aún, se pueden ver envueltos en un problema de adicción a la pornografía, que comúnmente causa conflictos conyugales o afecta el rendimiento de los hijos en muchas áreas.

TIEMPO

No es raro que muchos hispanos tengan que mantener dos empleos para poder sostener económicamente a la familia dentro y fuera de Estados Unidos, o que ambos padres tengan que salir a trabajar. Asimismo, muchos padres también encuentran una forma de “escape” de las responsabilidades familiares en el trabajo y deciden no pasar mucho tiempo en casa. Para otros, la prioridad no es la familia, sino los bienes materiales, lo que los lleva a descuidar a su familia.

Esto provoca no solo la falta de supervisión, si no de participación en la vida escolar y personal de nuestros hijos. Es así como los jóvenes comienzan a pasar demasiado tiempo en la calle con el riesgo de meterse en problemas como pandillas, drogas y crímenes.

 

Mantener la fe

Los problemas ya mencionados contribuyen a que la fe no se pueda trasmitir a la próxima generación, creando una división aún más grande en las familias. Sin embargo, la influencia de la cultura presente y la educación que reciben los hijos muchas veces hacen que su modo de ver el mundo cambie drásticamente, dejando afuera a Dios.

 CULTURA SECULARISTA

La cultura predominante que rodea a la familia en este país es una cultura que se ha olvidado de Dios. Incluso muchos de los que se llaman creyentes viven como si Dios no existiera. Y cuando no se cree en Dios, algo más toma su lugar. Hoy, el “yo” es lo que toma el lugar de Dios, dando lugar al individualismo y al materialismo. Así se comienza a vivir la vida como si el mundo girara alrededor de uno mismo.

RELATIVISMO MORAL

El relativismo moral es la creencia de que no hay verdad absoluta, sino solo verdades personales. Por eso con frecuencia se escucha a personas decir: “Cada uno puede creer lo que quiere”. Esto se extiende a los valores y creencias morales e intenta deshacerse del lenguaje “bueno” y “malo” o menospreciarlo como algo fantasioso. Así surgen creencias populares que chocan con la fe, como la ideología de género y el aborto. Cuando las nuevas generaciones se encuentran con estas creencias que chocan con su fe, con frecuencia las aceptan, porque no encuentran respuestas adecuadas por parte de sus padres u otras personas de fe.

FALTA DE FORMACIÓN

Cuando uno no conoce o entiende bien su fe, la pierde fácilmente. Muchas personas dicen que no encuentran una respuesta en la fe, sin embargo, tampoco se toman el tiempo para aprender bien por qué creen lo que creen como católicos. Este empobrecimiento en la fe muchas veces impide que los hijos sean también creyentes.

DISTRACCIÓN Y CONFUSIÓN

Es común dejar las cosas siempre para después y no dar el lugar adecuado a Dios en nuestra vida.  Los padres no se toman el tiempo para orar o pasar tiempo con los hijos por el trabajo u otras responsabilidades. Viven distraídos. Además, muchas veces no son coherentes con lo que creen, dando un mal ejemplo a los hijos: creen una cosa y hacen otra.

“¡La manera más eficaz para seguir inculcando los valores familiares a nuestras nuevas generaciones es predicar con el ejemplo! Los hijos deben ser testigos de cómo sus padres aman y temen a Dios, deben presenciar el respeto y la comunicación efectiva”. –  Lissa Jiménez, Terapeuta matrimonial y familiar

 

Consecuencias

Estos desafíos pueden tener como resultado un sin fi n de consecuencias que afectan a la familia entera, tanto físicas como emocionales, incluyendo la incomprensión entre padres e hijos, la desintegración familiar, adicciones y problemas de salud mental, entre otros.

Asimismo, emigrar a un nuevo país se ha convertido para millones de personas en un proceso asociado con enfermedades y niveles de estrés intensos. Estos altos niveles de estrés debido al constante sentimiento de fracaso, sensación de soledad, aislamiento social o miedo a ser deportado, a menudo provocan síntomas físicos que van desde fatiga, hasta enfermedades mentales o adicciones.

No obstante, debemos de recordar que siempre hay una luz al final del túnel. Es a través de la fe que las personas pueden alcanzar la paz y alegría. Si no recurrimos a Dios como fuente de sanación y restauración, todos nuestros intentos serán fallidos. Dios es la verdadera clave para mantener a las personas y familias saludables.

¡La manera más eficaz para seguir inculcando los valores familiares a nuestras nuevas generaciones es predicar con el ejemplo! Los hijos deben ser testigos de cómo sus padres aman y temen a Dios, deben presenciar el respeto y la comunicación efectiva”. –  Lissa Jiménez, Terapeuta matrimonial y familiar