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Image by Simon Berger

Perspective

Biblioteca Cardenal Stafford en el seminario St. John Vianney concluye su renovación integral

  • Foto del escritor: Escritor Invitado
    Escritor Invitado
  • 19 sept 2025
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 15 oct 2025


Por Sheryl Tirol


El arzobispo Samuel J. Aquila bendijo la recién renovada biblioteca Cardenal Stafford en el seminario St. John Vianney de Denver la semana pasada, celebrando una transformación de cuatro años y medio que convirtió un espacio obsoleto en un centro vibrante de vida intelectual católica y de formación espiritual.


La ceremonia marcó la finalización de extensas renovaciones diseñadas para crear un ambiente acogedor donde los seminaristas puedan adentrarse en los textos sagrados, realizar investigaciones y participar en el diálogo intelectual. El proyecto fue financiado por la fundación de la familia Moore, mientras que los esposos John y Carol Saeman donaron a la galería de la biblioteca la edición patrimonial de la famosa y hermosa Biblia de San Juan, compuesta por siete volúmenes.


“Hoy, al reunirnos, damos gracias al Señor por este gran regalo”, dijo el arzobispo Samuel durante la bendición. “Es mucho más hermosa, está renovada, y es un lugar donde los seminaristas pueden realmente meditar en la palabra de Dios y abrir de verdad su corazón a esa palabra”.


Su eminencia, el cardenal J. Francis Stafford, estuvo presente para dar gracias por la mejora de las instalaciones de la biblioteca. El cardenal afirmó:


“La maravilla de la belleza de Dios se revela anticipadamente en la Eucaristía y en los demás sacramentos. Esa maravilla también se despierta en la Palabra de Dios. Incluye la Liturgia de las Horas, la literatura, el arte, los vasos sagrados y otros libros santos. Jacques Benedict, arquitecto del seminario, unió belleza, artesanía y propósito sagrado. Él eleva nuestra mirada y nuestro espíritu hacia Dios. Espero que estas nuevas adiciones enriquezcan la biblioteca y que también enriquezcan la imaginación católica de cada persona, acercando a cada uno al misterio de nuestro Dios Trinitario y a su amor”.


La renovación respondió a un desafío fundamental de la formación sacerdotal: crear espacios que fomenten la contemplación y la colaboración. Antes, la biblioteca apenas atraía a los estudiantes más allá del simple préstamo de libros; muchos seminaristas la veían más como un lugar de paso que como un destino para el estudio serio y la reflexión.


“Yo entraba a la biblioteca y estaba vacía”, compartió Molly Moore, miembro de la junta del seminario. “Los muchachos venían, recogían sus libros y se iban. Y yo pensaba: ‘esta es una joya, ¿por qué no se quedan?’”


Esa experiencia fue el catalizador para renovar la biblioteca y dedicar una galería al arte sagrado, la literatura y más allá.


La transformación se enfocó en mejoras prácticas que elevan la experiencia de los estudiantes. Sencillos detalles como proveer lápices y pañuelos desechables en cada escritorio atendieron necesidades básicas que animan a prolongar el estudio. A mayor escala, el espacio se rediseñó para reducir el ruido y las distracciones, creando áreas diferenciadas para distintos tipos de trabajo académico.


“Un día, un seminarista dijo: ‘¿Podríamos tener unos lápices y unos Kleenex?’”, recordó Molly. “Suena como algo muy pequeño, pero fue muy grande para ellos poder inspirarse con un libro y escribir de inmediato sus notas”.


Otro componente clave fue la reubicación y adecuada conservación de la colección de libros antiguos del seminario, que antes estaba almacenada debajo de tuberías de agua en condiciones precarias. Estos valiosos textos ahora se encuentran en una sala climatizada con almacenamiento archivístico, disponibles para estudiantes e investigadores, y asegurando su preservación.


“Los libros antiguos que tenemos son tesoros, y somos los benditos custodios de estos libros, que están disponibles para cualquiera que quiera trabajar con ellos”, explicó Molly. “No se pueden llevar a casa, pero pueden usarse aquí, con tratamiento archivístico, como recursos teológicos”.



El corazón de la renovación es la Galería de San Juan. Siete vitrinas especiales resguardan la Biblia de San Juan, un manuscrito iluminado creado por el calígrafo Donald Jackson y el curador Tim Ternes. Este texto bíblico escrito a mano, adquirido por los Saeman, ahora puede ser contemplado por seminaristas y visitantes, con páginas que se cambian semanalmente, ofreciendo una exposición continua al arte sagrado y a la Escritura.


La nueva forma de exhibición representa un gran avance respecto al sistema anterior, que era difícil de acceder y casi nunca se abría para su consulta. Ahora, los estudiantes pueden encontrarse regularmente con estas obras maestras como parte de su vida cotidiana en la biblioteca, integrando la belleza visual con el estudio textual.


La renovación también implicó un trabajo estructural considerable, incluyendo la instalación de vigas de acero en el techo para sostener la colección de libros antiguos. Estas mejoras invisibles garantizan que la biblioteca pueda cumplir su misión académica durante generaciones de futuros sacerdotes y laicos.


La biblioteca renovada complementa la vida del seminario, creando lo que los organizadores llaman “un contrapeso intelectual” al espacio de oración. Esta unión de oración y estudio refleja la visión de una formación sacerdotal integral que combina desarrollo espiritual con rigurosa preparación académica.


“Somos muy afortunados de que el arzobispo Samuel haya bendecido la biblioteca Cardenal Stafford. Alguien que hubiera estado aquí hace tres años no la reconocería hoy”, dijo Jennifer Murphy, directora ejecutiva de la biblioteca. “Gracias a la generosidad de la Fundación Moore, se ha convertido en un espacio hermoso y acogedor para los seminaristas. Además, nuestra preciosa Galería de San Juan está completa y será el centro de una nueva serie de exposiciones y conferencias”.


La programación futura dará vida al espacio a través de un ciclo de conferencias con ponentes que abordarán la relación entre fe y cultura. El primer invitado será el cardenal Stafford, quien compartirá reflexiones sobre la imaginación católica el próximo martes 23 de septiembre en un evento privado, transmitido en vivo. En abril, la biblioteca recibirá a Tim Ternes, quien hablará sobre el proceso de creación de la Biblia de San Juan.


Las vitrinas de la galería rotarán exposiciones, mostrando la Biblia de San Juan y también obras de Miserere et Guerre, de Georges Rouault, considerado uno de los portafolios de arte religioso más importantes del siglo XX. Con este sistema, la biblioteca se transforma en lo que los organizadores describen como “una galería de arte viva, un lugar para encontrarse con la verdad, la belleza, la bondad y con Dios”.


Este proyecto se inserta en los esfuerzos más amplios por fortalecer la vida del seminario St. John Vianney y fomentar una cultura más vibrante en Colorado.


La formación sacerdotal enfrenta retos particulares en la era digital, pues los seminarios buscan crear espacios físicos que compitan con los recursos en línea y, al mismo tiempo, favorezcan las relaciones personales que son esenciales en la formación presbiteral. La renovación de la biblioteca Cardenal Stafford es una respuesta a este desafío, destacando la belleza, la accesibilidad y la comunidad.


El arzobispo Samuel subrayó el papel de la biblioteca en la futura formación sacerdotal durante la bendición, recordando que este espacio impactará a “las generaciones venideras” de seminaristas. “Debemos entender que todo esto es para el futuro y para la gloria del Padre y para el don de la salvación que nos ofrece Jesús”, afirmó.


La biblioteca no solo está al servicio de los seminaristas actuales, sino también de investigadores visitantes, sacerdotes en formación permanente y laicos interesados en acceder a textos teológicos antiguos. Esta misión más amplia refleja el papel del seminario como recurso para toda la arquidiócesis.


El equipo de renovación buscó crear espacios que favorezcan distintas formas de encuentro con los textos y las ideas. Hay áreas silenciosas para la investigación individual y la oración, y otras más abiertas para la discusión en grupo y proyectos colaborativos.


Para los formadores del seminario, la biblioteca renovada responde a una necesidad largamente sentida de contar con un espacio a la altura de la calidad académica de la institución. El nuevo ambiente permite a los estudiantes realizar investigación teológica seria, sin desconectarse de la belleza y la tradición de la vida intelectual católica.


La biblioteca Cardenal Stafford se erige como un recurso religioso, intelectual y cultural. Lleva el nombre del cardenal J. Francis Stafford, quien fue arzobispo de Denver de 1986 a 1996 y posteriormente Penitenciario Mayor en el Vaticano. Como arzobispo, el cardenal fue un firme impulsor de la educación católica y contribuyó a establecer el seminario St. John Vianney en el antiguo sitio del seminario St. Thomas.


Hoy, la renovada biblioteca Cardenal Stafford es a la vez un homenaje al cardenal que sirvió a la arquidiócesis de Denver y un recurso práctico para seminaristas presentes y futuros. Encierra una visión de la educación que integra el rigor académico con la formación espiritual al servicio de la tradición intelectual católica.


“Este no es un espacio estático”, dijo Molly. “Es una galería de arte viva, un lugar para encontrarse con la verdad, la belleza, la bondad y con Dios”.

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