Venezuela, vista por un ciudadano “de a pie”

Carmen Elena Villa

Pompeyo Abreu es un ciudadano venezolano quien se puso en contacto con El Pueblo Católico en agosto de 2018. Está casado y tiene dos hijos. Él nos contó que participó en la Jornada Mundial de la Juventud, Denver 1993 y por ello su lazo profundo con esta arquidiócesis. El Pueblo Católico lo entrevistó y desde Venezuela nos contó sobre la situación de este país, desde su punto de vista como “ciudadano de a pie”. Pompeyo representa a millones de venezolanos que todos los días luchan por sobrevivir en medio de la crisis política y social más difícil de todos los tiempos en su país.

 

¿Cómo ve usted la situación en su país?

Desde que les escribí la primera vez el año pasado, mucho ha cambiado en Venezuela; pero los cambios en lo económico nos han impactado profundamente, al punto tal, de casi asfixiar nuestras ya deprimidas finanzas familiares.

Un descalabro que se inicia en agosto 2018 y tiene su clímax ahora en enero 2019 con los nuevos ajustes salariales que, por decreto y a decisión propia, tomó el régimen en contra los empresarios y, por supuesto, los más afectados somos los venezolanos de a pie.

Sabemos que la mayoría de venezolanos carecen de los servicios básicos…

Así es. El país se ha venido desdibujando y destruyendo a todos los niveles impactándonos de manera que tal que ya la subsistencia es lo único que nos queda.

Tener un servicio público de manera continua y sin interrupciones es una utopía. Los cortes eléctricos de una, dos, tres y cualquier cantidad de horas son constantes. Solo recibo agua una vez a la semana durante media hora; el resto de los días, debemos ir, dos veces por jornada, a casi 8 kilómetros de distancia a buscar agua para poder cubrir las necesidades básicas tanto personales como las de nuestro hogar. La recolección de desechos sólidos se hace en fechas indeterminadas teniendo focos de contaminación en toda la ciudad, frente a los hospitales, escuelas, hogares.

¿Y a nivel educativo?

Es en los planteles educativos donde más tristeza embarga. El ausentismo de los educadores ronda un 50 por ciento. Una parte de los que ahora realizan el trabajo lo hacen bajo una profunda vocación; otros son adeptos al régimen y reciben beneficios adicionales por la propaganda activa que exclaman a diario.

Es imposible poder comer, vestirse, asearse, trasladarse y, lo más cruel, estudiar. Nuestros hijos están vedados de poder tener una educación acorde con sus aspiraciones y anhelos. Todo está controlado por la dictadura e imposibilita los sueños de libertad, de realización, de cumplimiento de metas.

¿Cómo es el “día a día” de todos aquellos que se oponen a la dictadura de Nicolás Maduro?

Hoy nuestra situación de permanencia aquí es cada día más complicada ya que desde que demostramos y proclamamos el rechazo absoluto a este régimen, somos señalados y acusados de traidores.

Por más que trabajemos es imposible poder conseguir, con el sueldo, los requerimientos básicos para la vida cotidiana.

Queremos salir del país en busca de un mundo donde las posibilidades se puedan alcanzar con trabajo, con esfuerzo, con empeño, con dedicación. Eso fue el norte de nuestro trabajo aquí en Venezuela. Hoy, por mucho que hagamos, nada alcanza, nada llena.

Queremos la oportunidad de trabajar, de poder seguir dando lo mejor de nosotros para poder acompañar a nuestros hijos en su desarrollo como personas de bien, profesionales que se entreguen al servicio de una sociedad, de un país.

Queremos la oportunidad de poder alcanzar un sueño: ver mis hijos, nuestros hijos, grandes, libres, padres, profesionales. Hoy, aquí, solo es una utopía lejos de alcanzar.

La situación se ha vuelto cada día más confusa y la luz, al final del túnel, se ve más y más borrosa.

Si deseas ayudar a Pompeyo escríbenos a [email protected]

En la foto aparecen Pompeyo junto con su familia. 

 

Próximamente: La fe católica de Kobe Bryant

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

La superestrella de básquet Kobe Bryant falleció este domingo 26 de enero en un accidente de helicóptero al sur de California (Estados Unidos). Con 41 años, era el padre de cuatro hijas.

La hija de Kobe, Gianna Bryant, de 13 años, también habría muerto en el accidente de helicóptero, junto con otra adolescente, su padre y el piloto del vehículo. Habrían estado viajando a un juego de básquet.

Bryant es considerado uno de los más grandes jugadores de básquet de todos los tiempos. Se retiró en 2016 tras una carrera de 20 años con Los Angeles Lakers, donde ganó cinco campeonatos de la National Basketball Association (NBA), un premio del Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés), dos campeonatos de puntuación y muchos otros reconocimientos.

Más allá del básquet, Bryant era esposo y padre que en 2015 dijo que su fe católica lo ayudó a superar un periodo difícil en su vida y la de su familia.

Bryant fue criado en una familia católica, y pasó mucho tiempo de su niñez viviendo en Italia. Se casó en 2001 en una parroquia del sur de California.

En 2003, Bryant fue arrestado tras ser acusado de violar a una mujer en una habitación de hotel, en el estado de Colorado.

Bryant admitió que tuvo un encuentro sexual con la mujer, pero negó que la haya violado. Cuando la denuncia se hizo pública, Bryant perdió patrocinadores y enfrentó acusaciones criminales, que finalmente fueron retirados.

Bryant publicó una disculpa a su acusadora, con quien también llegó a un acuerdo en una denuncia civil.

“Aunque verdaderamente creo que este encuentro entre nosotros fue consensual, reconozco que ella no vio y no ve este incidente de la misma forma en la que yo lo vi. Después de meses de revisar los hallazgos, escuchar a su abogado, e incluso su testimonio en persona, ahora entiendo cómo se siente y que ella no consintió con este encuentro”, dijo el basquetbolista en su disculpa del 2004.

En 2015, el jugador de básquet dijo a la revista GQ que luego de que el tema se resolvió, decidió dejar atrás algo de la superficialidad que él sentía que había construido en su persona pública.

“Lo que llegué a entender, saliendo de Colorado, es que yo tenía que ser yo, en lugar de dónde estaba en ese momento”.

Bryant dijo que fue un sacerdote quien lo ayudó a hacer algunos importantes descubrimientos personales durante la dura prueba.

Describiendo su temor de ser enviado a prisión por un crimen que él creía que no había cometido, Bryant dijo a GQ que “lo único que realmente me ayudó durante ese proceso –soy católico, fui criado católico, mis hijas son católicas– fue hablar con un sacerdote”.

“De hecho fue algo gracioso: él me mira y dice ‘¿lo hiciste?’. Y yo digo ‘por supuesto que no’. Entonces me pregunta ‘¿tienes un buen abogado?’. Y yo estoy como que ‘uh, sí, él es fenomenal’. Así que entonces él dijo ‘déjalo ir. Sigue adelante. Dios no te va a dar nada que no puedas manejar, y está en sus manos ahora. Esto es algo que no puedes controlar. Así que déjalo ir’. Y ese fue un punto de inflexión”, dijo Bryant.

Una decisión de 2004 de depositar una confianza más profunda en Dios no significó que la vida de la estrella de básquet estuviera después libre de dificultades, o definida por la virtud.

En 2011, Vanessa Bryant pidió el divorcio a Kobe, alegando diferencias irreconciliables. Pero Bryant dijo que decidió no rendirse en su matrimonio, y dos años después su esposa retiró su solicitud de divorcio.

“No voy a decir que nuestro matrimonio es perfecto”, dijo Bryant a GQ en 2015.

“Aún peleamos, como toda pareja casada. Pero sabes, mi reputación como atleta es que soy extremadamente decidido, y que trabajaré duro. ¿Cómo podría hacer eso en mi vida profesional si no era así en mi vida personal, cuando eso afecta a mis hijas? No tendría ningún sentido”, añadió.

Bryant y su esposa habrían asistido regularmente a una parroquia de Orange County, California.

Además, el basquetbolista había conectado su fe católica con un compromiso familiar de ayudar a los pobres, a través de la Fundación Familiar Kobe & Vanessa Bryant. La fundación ayudó a financiar refugios para jóvenes sin techo, así como otros proyectos dirigidos a servir a los más pobres.

“Tienes que hacer algo que tenga un poco más de peso, un poco más de significado, un poco más de propósito”, dijo en 2012, de acuerdo a Los Angeles Times.

La falta de hogar, dijo, “es algo que se deja de lado porque es fácil culpar a quienes no tienen hogar y decir ‘bien, tú tomaste esa mala decisión. Esto es donde estás. Es tu culpa’”.

“En la vida todos cometemos errores y dar un paso atrás y permitir que alguien viva de esa forma y de alguna manera lavarte las manos… eso no es correcto”, señaló.

Los arreglos para el funeral de Bryant aún no han sido anunciados.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en CNA.