Una vida de éxito abrazada con los pies

La falta de brazos no impide que Adriana se exprese como es

Mavi Barraza

El pasado mes de junio, la licenciada Adriana Macías, conferencista y escritora, se presentó en Denver con el tema “El poder femenino”, una conferencia como ella misma dijo, “hecha con las patas”.

Adriana Irene Macías Hernández, nacida en México, se robó el corazón de la comunidad hispana de Colorado al subir al escenario con una enorme sonrisa y sin brazos. Y es que esta mujer se ha manejado en la vida de una manera poco usual, con sus pies.

Adriana nació sin brazos, pero eso no fue un impedimento para que desarrollara una vida de éxito a nivel profesional y personal.

Durante la conferencia habló de ella, de su vida y sus retos como niña, adolecente y ahora como mujer. Comentó de una manera muy picara como durante su niñez ella esperaba que, de la misma manera que los dientes le crecieran, así mismo algún día le crecerían sus brazos.

Nunca se sitió discapacitada, solamente aprendió a trabajar con lo que la vida le dio. Y ese fue su enfoque durante la conferencia. Dirigiéndose y hablándole en su mayoría a las mujeres, les proporcionó elementos y técnicas para buscar un cambio y ser felices. Habló además del perdón y de la responsabilidad que cada padre tiene de criar a sus hijos en un ambiente positivo que les ayude a fortalecer su autoestima y los lleve a ser  exitosos, independientemente de los obstáculos o retos que la vida les ponga enfrente.

Para ella el vivir en un ambiente así, fue fundamental para afrontar sus propios retos y tener la confianza en que de ella misma dependía su éxito que la llevaría a ser la mujer que es hoy: empresaria, escritora, conferencista, mujer, madre, y esposa.

La también autora, le dedicó unos minutos al tema de “vivir en automático”, refiriéndose con esto a que la gran mayoría de las personas viven su vida en un estado de “adormecimiento” o incluso de hipnosis diario, que no les permite vivir cada instante de su vida, llevándolos a preguntarse con mucha frecuencia, ¿cómo es que paso tan rápido el tiempo?

Un día antes de la presentación de la conferencista, y gracias a la contribución de la organización Vive –la misma organización que estuvo a cargo de la presentación- es que un grupo de personas tuvieron la oportunidad de convivir algunas horas con Adriana personalmente mientras tomaban un café.

Durante este compartir, la licenciada hizo hincapié en que hay que pensar en el futuro, en que “cada cosa que hacemos tendrá una consecuencia”; así como en que “hay que inculcar valores a los niños desde muy temprana edad”, dijo.  Como ejemplo mencionó que si en algún momento los chicos llegan y dicen que “encuentran” algo, ese algo, tiene dueño, y debe ser regresado. Esos pequeños detalles cultivan nuestros valores, y en definitiva “no hay que restarle importancia al valor de la familia, eso es una base fundamental”, acotó.

Para Adriana hay personas que le inspiran, como sus padres: “Hay muchas personas que nos han ayudado a cambiar la historia para bien o para mal; porque aquellas que parece que son negativas, también son nuestros maestros para el perdón, la paciencia, tolerancia y la fe”.

En el caso de sus padres, cuenta que ella una vez, cuando era niña les preguntó: “¿Por qué nací así?”.  “En ese momento con la conciencia de niño, y al ver que mis papás estaban tranquilos, era difícil procesar…y en una de esas ni lo habían notado ¡pero me hacen falta dos brazos! ¿Y si con la pregunta los angustiaba? A mí me pasaban muchas cosas por la mente. Mi mamá se enteró que yo creía que me iban a crecer los brazos cuando publiqué mi primer libro y yo me enteré de que ella no lo sabía…para las dos fue increíble. Fue uno de los momentos más impactantes en mi vida, porque mi mamá y yo siempre hemos tenido una comunicación increíble”.

Adriana comenzó su carrera como conferencista en 1999, se ha presentado en todo México, Centroamérica, Sudamérica, y parte de Estados Unidos. Su tesis de Licenciatura en Derecho, que cursó en la Universidad Tecnológica de México, promueve una ley para salvaguardar los derechos de las personas con discapacidad. Tiene también un postgrado en Administración de Recursos Humanos, así como distintos seminarios de Oratoria, Relaciones Humanas, Desarrollo Humano, Tanatología, Calidad en el Servicio, Programación Neurolingüística, Inteligencia Emocional y Motivación Personal.

Cuenta con dos libros, “Abrazar el Éxito”, “La Fuerza de un Guerrero” y la obra de teatro “Amor Hecho a Mano”, y por si fuera poco, y como ella dice todo “hecho con las patas, pero me ha quedado bien”.

Próximamente: La belleza de la vocación familiar: ¿Qué forma una familia?

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La felicidad solo se obtiene cuando nos convertimos en lo que estamos llamados a ser: santos. Esta felicidad no es un simple sentimiento, sino que toma la forma de plenitud. Aunque no la podamos alcanzar completamente en la tierra, sí podemos comenzar a vivirla.

Para descubrir qué es verdaderamente la familia y cuál es su misión, debemos volver al principio del ser humano, al Génesis, a la creación. El relato de la creación nos muestra no solo quién es el hombre, sino también por qué Dios lo creó. Esta verdad se refleja no solo en la fe, sino en el mismo cuerpo y alma de todo hombre y mujer.

UN MATRIMONIO: HOMBRE Y MUJER

“Hombre y mujer los creó” GEN 1,27; MT 19,4

El designio de Dios para la familia comienza con la unión de hombre y mujer. El hombre y la mujer se complementan uno al otro en su cuerpo. Están hechos el uno para el otro. Solo en el acto sexual entre hombre y mujer se puede crear algo nuevo: el fruto de un hijo. Solo ellos pueden convertirse verdaderamente en “una sola carne” (Gen 2,23).

 

¿FAMILIAS “NO TRADICIONALES”?

Por eso no puede existir la distinción de familia “tradicional” y “no tradicional”, la cual, en vez de tener a un hombre y una mujer como padres, busca tener padres del mismo sexo. Tal distinción no es posible porque la unión entre personas del mismo sexo no puede ser estrictamente un matrimonio: no se pueden convertir en “una sola carne” porque sus cuerpos no se complementan. Tampoco pueden generar el fruto de un hijo, y no es por causa de un defecto físico, como sucede con parejas estériles, sino porque la falta de complementariedad biológica lo hace imposible como principio.

 

LA FAMILIA ES IMAGEN DE DIOS
“Creó Dios al ser humano a imagen suya” Gen 1,27
“Dios es amor” (I Jn 4,8) y es comunión (Jn 14,10; 14,26). Es un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y al ser creados a su imagen y semejanza, Dios ha escrito en todo nuestro ser esa vocación al amor y a la comunión. Dios nos creó por pura bondad, para que pudiéramos participar en esta comunión de amor.

La felicidad plena yace en esta participación del amor de Dios. Debido a que tenemos un cuerpo, podemos realizar esta vocación a la comunión de dos maneras en esta vida: por medio del matrimonio o la virginidad (o celibato). Ambas son maneras concretas de vivir la verdad del hombre y la mujer, de ser imagen de Dios, a través del don de sí mismo.

 

AMAR PARA SIEMPRE

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” GEN 2,23

Cuando los fariseos se acercaron a Jesús para preguntarle sobre el divorcio, Jesús contestó: “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19,8). Los discípulos contestaron alucinados: “Si tal es la condición… no trae cuenta casarse”. Se dieron cuenta de que el matrimonio conlleva una entrega total, fiel y para toda la vida. Se elige un amor exclusivo. Solo con la gracia que Dios da en el sacramento del matrimonio se puede alcanzar el designio que Dios tiene para el matrimonio.

 

PADRES SOLTEROS O DIVORCIADOS

Por diversas circunstancias, muchas familias llegan a encontrarse en situaciones complicadas, enfrentándose a la separación, el divorcio o un embarazo no deseado.

En estas circunstancias, alejarse de Dios no es la respuesta, pues él nos busca como buscó a la samaritana en el pozo para darnos vida nueva en medio de nuestros problemas (Jn 4). Los lazos familiares siguen siendo poderosos y Dios quiere actuar en ellos.

Para las personas que se encuentran en una situación similar, es de mayor importancia pertenecer a una comunidad de fe, donde podrán conocer la fe y encontrar el apoyo y acompañamiento necesario para vivir una vida de santidad. Esto puede implicar recibir el sacramento del matrimonio para las parejas que no se han casado o buscar la nulidad, pues es posible que el matrimonio anterior no haya sido válido.

 

APERTURA A LA VIDA

“Sean fecundos y multiplíquense” Gen. 1,28

En su designio de amor, Dios quiso que, en la entrega de amor entre hombre y mujer, ese amor se desbordara en la concepción de algo nuevo: de un nuevo ser. Sin embargo, en nuestra sociedad, el sentido de la unión sexual se ha perdido, y es común entenderlo solo como un instrumento de placer o sin el don de los hijos.

 

MÁS QUE PLACER

Cuando una persona se entrega en el acto sexual, dona lo más íntimo que tiene. Pero si se hace solo por placer, se usa el lenguaje de amor más alto que existe de manera contradictoria. En realidad, no es una entrega total, como el lenguaje sexual lo sugiere, sino parcial, con condiciones. El acto se rebaja e incluso hiere a la persona. Esta deja que lo más íntimo que tiene se convierta en algo sin sentido, contradiciendo su deseo de amor incondicional. Así se convierte en un pecado “contra su propio cuerpo” (1 Cor 6,18). La entrega total del cuerpo tiene que ir acompañada de una promesa en la que se entrega totalmente una persona a la otra: el matrimonio.

 

ANTICONCEPTIVOS

Por otro lado, muchos matrimonios tienen miedo a tener hijos por varias razones: el compromiso, el costo, el sufrimiento que podrían experimentar, la contaminación del medio ambiente… Por eso recurren a métodos anticonceptivos, dejando que su entrega deje de ser total. La Iglesia recomienda el uso de métodos naturales de planificación familiar, que les permite a los padres ser generosos y responsables sin corromper su entrega total. Para más información sobre este tema, recomendamos la carta pastoral “El esplendor del amor” de el arzobispo Samuel J. Aquila.