Un joven perdona y abraza a la asesina de su hermano, le desea que conozca a Cristo

Vladimir Mauricio-Perez

El video de Brandt Jean, un joven de 18 años que perdonó a la mujer que asesinó a su hermano, se ha vuelto viral, causando tanto asombro como indignación en las redes sociales.

El evento sucedió a un poco más de un año después de que Amber Guyer, una oficial de policía de Dallas asesinara a Botham Jean, un joven afroamericano. La oficial le impartió dos disparos fatales al confundirlo con un ratero, después de que esta creyera estar en su propia casa, cuando en realidad había entrado en la casa del joven.

Brandt Jean, el hermano de Botham, dejó atónitos a muchos después de que el pasado 2 de octubre el joven perdonara a la ex oficial, deseándole que le entregara su vida a Cristo. Guyer, por su parte, había recibido una sentencia de 10 años en prisión.

El Video

Aquí una traducción del discurso de Brandt:

  • No quiero decirlo dos o cien veces. Creo que tu sabes lo mucho que nos has quitado. Pero espero que vayas a Dios con toda tu culpabilidad, con todas las cosas malas que hayas hecho en el pasado. Cada uno de nosotros ha hecho algo que no debía haber hecho.
  • Si en verdad estás arrepentida -sé que puedo decirlo por mí mismo- yo te perdono. Y sé que si vas a Dios y se lo pides, él te perdonará.
  • Y no creo que nadie pueda decirlo –de nuevo hablo por mí mismo y no por mi familia- pero te amo como a cualquier otra persona.
  • No voy a decir: “Espero que te pudras y te mueras”, como lo hizo mi hermano, sino que yo te digo: personalmente quiero lo mejor para ti.
  • Y no iba a decir esto enfrente de mi familia o nadie más, pero no quiero siquiera que vayas a la cárcel. Quiero lo mejor para ti porque sé que eso es exactamente lo que Botham hubiera querido que hicieras -y lo mejor sería que le dieras tu vida a Cristo.
  • No voy a decir nada más, creo que darle tu vida a cristo sería lo mejor que Botham querría que hicieras. De nuevo, te amo como persona, y no te deseo ningún mal.
  • [Mirando a la jueza]: No sé si esto es posible, pero ¿le puedo dar un abrazo por favor?… ¿por favor?

Después de un silencio en la sala, la jueza logra decir: “Sí”.

Él se pone de pie y se encuentra con Guyer, quien llorando también lo abraza efusivamente. En el fondo la jueza se limpia las lágrimas con un pañuelo mientras Guyer y el joven intercambian palabras al oído. El abrazo dura varios segundos y en el fondo se escuchan sollozos de algunos presentes.

Igualmente han circulado fotos de la jueza Tammy Kemp abrazando a la culpable. Varios medios han reportado que la jueza, conmovida, también le obsequió una Biblia a Guyer.

Reacciones

El video causó tanto asombro como indignación en las redes sociales.

“Nunca había visto algo así. No me puedo imaginar teniendo tal fuerza después de haber perdido a mi hermano de esa manera. Esta familia es asombrosa. #BothemJean”, escribió una persona en Twitter.

Muchas otras personas, por su parte, han tocado el tema del racismo, asegurando que nunca se muestra la misma compasión y perdón hacia los afroamericanos por parte de miembros de raza blanca.

Sin embargo, otros han puesto el acento en la grandeza perdón cristiano, como el obispo de Dalas, monseñor Edward J. Burns, quien declaró en un comunicado:

“Qué ejemplo tan increíble de amor y perdón cristianos presenciamos durante la declaración de impacto de la víctima, cuando el hermano de Botham Jean, Brandt, perdonó a Amber Guyger, la exhortó a entregar su vida a Cristo y le dio un abrazo. Dijo que era lo que Botham hubiese querido. Le pido a Dios que todos podamos seguir el ejemplo de este joven excepcional. Oremos por la paz en nuestra comunidad y en todo el mundo”.

Ocasiones como esta invitan a todo cristiano a recordar y poner en práctica las palabras libertadoras de san Pablo:

“Así que, como elegidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, soportándose unos a otros y perdonándose mutuamente, si alguno tiene queja contra otro” (Col 3, 12-13).

Próximamente: ¿Cómo puedo perdonar a alguien que me ha hecho daño a mí o a un ser querido?

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Todos sufrimos, de vez en cuando, situaciones de injusticia, humillaciones, rechazos, ofensas, maltratos, abusos y agresiones, que nos provocan reacciones de resentimiento que llegan hasta el odio y deseos de venganza. A veces las sufrimos, pero a veces somos nosotros los que las infringimos. En ocasiones necesitamos perdonar y frecuentemente necesitamos ser perdonados.

El perdón nace de uno, de una decisión que toma uno, algo interno que uno elige. Pero perdonar no es automático y no es cuestión de solo querer hacerlo, muchas personas querrían perdonar pero no pueden hacerlo, como muchos también querrían ser ricos y no solo por desearlo ya lo lograron. Así el perdón: no basta con desearlo, hay que trabajar para ello. Primero que nada se deben cultivar virtudes en la vida como: el amor, la comprensión, la generosidad, la humildad, la misericordia, el abrirse a la gracia de Dios, por mencionar algunas. Por lo tanto, el poder perdonar es consecuencia no solo de un deseo sino de una vida virtuosa como lo requiere nuestra fe Católica.

Jesús nos dice que debemos perdonar hasta setenta veces siete, que es decir prácticamente siempre:

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mt 18:21-22).

El perdón se ha convertido en nuestra sociedad en señal de debilidad y cobardía, pero la verdad es que sólo es capaz de perdonar quien tiene grandeza de corazón, y el mejor ejemplo lo encontramos en Jesús; el perdón es esencial para cristianismo y para el verdadero amor. Es necesario perdonar a los demás, para poder ser completamente libre. Si no somos capaces de perdonar seguiremos viviendo aferrados al pasado; vamos arrastrando resentimientos que nos oprimen el corazón sin ser capaces de amar porque alguien nos engañó, sin ser capaces de confiar porque alguien nos traicionó, sin ser capaces de aceptar a los demás porque alguien nos rechazó; en definitiva, sin permitirnos crecer ni ser felices, sin tener paz en el corazón ni alegría en el espíritu, sin tener luz ni disfrutar de la vida.

Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. Superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida.

Perdonar es un acto de fortaleza espiritual, un acto liberador. Es un mandamiento cristiano y además un gran alivio. Significa optar por la vida y ponerse en el camino de la salvación:

“Porque si ustedes  perdonan a los hombres sus ofensas, los perdonará también a ustedes su Padre celestial; pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su Padre los perdonará a ustedes ofensas” (Mt 6:14-15).

 

Image by Daniel Reche from Pixabay