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Image by Simon Berger

Perspective

Recordando al diácono Pablo Salas

  • Foto del escritor: Equipo de El Pueblo Católico
    Equipo de El Pueblo Católico
  • 5 mar
  • 3 min de lectura
Hombre mayor con gafas y barba, vestido de sacerdote con cruz dorada. Fondo blanco. Expresión amable. Traje negro formal.
(Foto de archivo)

Con profundo pesar, pero con firme esperanza en la Resurrección, la Arquidiócesis de Denver anuncia el fallecimiento del diácono Pablo Simón Salas, quien partió a la vida eterna el 27 de febrero de 2026, a los 79 años, rodeado de su amorosa familia.


El diácono Pablo nació el 10 de mayo de 1946 en Matamoros, México, hijo de Pablo Salas y Hermelinda Miranda. Fue bautizado el 27 de marzo de 1947 en la parroquia de Nuestra Señora del Refugio, en Matamoros. Cuando tenía siete años, su familia se mudó a Loveland, Colorado, donde continuó su vida de fe. Recibió el sacramento de la confirmación el 30 de septiembre de 1957 en la parroquia St. John Evangelist en Loveland.


Respondiendo generosamente al llamado a servir a Cristo y a su Iglesia, el diácono Pablo fue ordenado al sagrado orden del diaconado el 12 de junio del 2004 por el arzobispo Charles J. Chaput. Durante más de 22 años de fiel ministerio, sirvió al pueblo de Dios en la parroquia St. Anthony of Padua en Denver, la parroquia St. Dominic en Denver, la parroquia Our Lady of Grace en Denver, la parroquia St. Rosary en Denver y la parroquia Presentation of Our Lady en Denver.


Dominando tanto el inglés como el español, el diácono Pablo sirvió a la arquidiócesis no solo en el ministerio parroquial, sino también como miembro del Equipo de Formación en Español de la Escuela de Teología para Diáconos St. Francis, donde ayudó a formar y acompañar a futuros diáconos para el servicio en la Iglesia. Después de muchos años de ministerio dedicado, se retiró del servicio activo en el 2021.


En su vida profesional, el diácono Pablo obtuvo un título de derecho en la Universidad de Colorado en 1972 y ejerció la abogacía durante muchos años, llevando al ámbito legal el mismo compromiso con la justicia y el servicio que caracterizó su vocación diaconal.


El diácono Pablo deja a su querida esposa de 25 años, Benita, y a sus hijos, Terry y Natasha, junto con sus respectivas familias.


“La oración centrante me ha acercado a Dios más de lo que jamás imaginé que podría estar. Me permite comprender que Dios sí me habla a través de su silencio”, compartió en una ocasión el diácono Pablo al reflexionar sobre su espiritualidad.


Describía su llamado al diaconado como algo que fue desarrollándose a través de la oración y la providencia. Mientras discernía su vocación en el santuario de Our Lady of Guadalupe en Denver, un sencillo encuentro durante una visita al Santuario de la Madre Cabrini en Golden se convirtió en un momento de gracia cuando una religiosa le dijo: “Deberías hacerte diácono”. A partir de ese momento, confió por completo su camino a la voluntad de Dios.


“Dios me ha dado muchas bendiciones y todas mis oraciones me llevan a la conclusión de que este es el momento para seguir adelante, si es la voluntad de Dios”, reflexionó en una ocasión. “Solo por su gracia tengo estas bendiciones y solo su voluntad es la que deseo cumplir”.


“El diácono Pablo Salas fue un testimonio silencioso pero poderoso de servicio humilde a Cristo y a su Iglesia. A través de su ministerio, especialmente entre los fieles de habla hispana y en la formación de futuros diáconos, encarnó el corazón del diaconado: un servidor del evangelio, del altar y de los pobres”, dijo el diácono Ernest Martínez, director arquidiocesano de diáconos. “Su vida nos recuerda que la perseverancia fiel, arraigada en la oración, se convierte en una proclamación viva del amor de Cristo. Encomendamos a nuestro hermano a la misericordia del Señor, a quien sirvió con tanta fidelidad”.



Vigilia fúnebre y rosario

Lunes 9 de marzo de 2026, 6:00 p.m.

Parroquia Presentation of Our Lady

695 Julian Street, Denver


Misa de funeral

Martes 10 de marzo de 2026, 9:30 a.m.

Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción

1535 N. Logan Street, Denver


Que el Señor conceda el descanso eterno a su fiel servidor y consuele a quienes lloran su partida. Requiescat in pace.

 

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